miércoles, 15 de marzo de 2017

Juan Navarro Beldeweg, arquitectura vibracional




La reciente exposición Escuchar con los ojos ha sido sin duda hasta ahora la más ambiciosa muestra sobre el arte sonoro que se ha desarrollado en España, es inabarcable reseñarla, aunque en futuras entradas será probable de alguna manera acudir a ella y al libro que se ha editado documentándola. Durante su visita uno podía intuir los vínculos que hubieron a finales de los sesenta entre arte y cibernética, especialmente por todos los artistas relacionados con el Centro de Cálculo de Madrid. Sin estar adscrito a él, Juan Navarro Baldeweg asistía a sus actos y pronto esta inquietud podría desarrollarla de manera mucho más amplia al llegar en 1971 al Center for Advanced Studies del M.I.T.

En el centro norteamericano, tutelado por György Kepes, comienza a desarrollar trabajos como Oasis Urbanos, A tropical forest in an artic landscape (dos fotos de arriba), Reloj de sol sobre el Charles River o Cinco unidades de luz, primeras manifestaciones conjuntas de pintura, instalaciones y arquitectura con la luz, transparencia y reflejo como común denominador. En ese tiempo efectúa los carteles Everything In the Air y City Links para la compositora electrónica Maryanne Amacher que también residía en el centro y para un homenaje colectivo a John Cage.

La música tendrá un papel central en su ya futura labor como arquitecto buscando la centralidad del cuerpo humano rodeado de un halo de canción orgánica y ritmos propios; la experiencia de la arquitectura la asemeja a la composición musical y en su primera obra al regresar a España, La Casa de la Lluvia en Cantabria, integra el resonar de la lluvia en el tejado con la luz del horizonte y la gravedad del espacio, sin duda un gran valor orquestar todos estos elementos aparentemente simples.




      Reloj de sol en el Charles River y dos obras de 1973, Cajas de luz y La columna y el peso

                                       
                                    Arado, obra sonora  (8 discos de lija y tocadiscos), 1975



                    Interior V. Luz y metales. Instalación sonora Sala Vinçon, Barcelona 1976

                                             

<  Maryanne Amacher
                                                                                      Living sound for sound joined rooms


jueves, 2 de marzo de 2017

Música Biónica de Maurizio Bianchi



El rescate que en 2002 hizo el director del sello Alga Marghen Emanuele Cercano de la obra de Maurizio Bianchi fue fundamental, tanto para que éste volviera a publicar nuevos trabajos después de su reclusión en los noventa, como para que acontecieran un sinfín de reediciones de su extensa obra centrada en la primera mitad de los ochenta. Un ejemplo más de ello lo tenemos en la reciente edición que el sello  local Música Dispersa Records ha hecho de una grabación privada que Bianchi hizo con el título de Clockwork Orange en 1980. El trabajo de M.B. tuvo un seguimiento considerable en España siendo sus primeros lps. distribuídos por Auxilio de Cientos e incluso gozó de la edición de su cassette Mectpyo por el sello Gand Mal Edicions de Anton Ignorant. También repasando fanzines especializados de la época podemos encontrar artículos especialmente en Trepidación que recogía esta declaración de intenciones del propio músico:

Endometrio representa el primer ejemplo de "Música Biónica", del sonido, es decir, obtenido sinteticamente de las manipulaciones y transformaciones de origen electrónico pre-registrados. En contraposición a la música de sintetizadores y la obtenida con el uso del calculador, en la Música Biónica de "bios" y "electrónica") el concierto del discurso continuo viene en gran medida desautorizado, y a eso se opone la estructura, la aglomeración del sonido, la sucesiva oleada de un pulular de micro-organismos reagrupados en sesiones breves cada una como cerrada otra vez en los saltos de respiración,  la violenta descarga de sonido sujeto a sesiones breves, cada una como encerrada otra vez en los límites temporales de la propia respiración, la violenta descarga de sonido sujeto a pequeños saltos dinámicos internos, la deseada "disociación" organizada del enlace sintetizado, la reducción a pura materia fónico-orgásmica, en suma la planificación del negativo.

Esto es la música experimental de la segunda posguerra (concreta, electroacústica, con sintetizadores y ordenadores, etc). Así como prefija ante todo la frustración de toda veleidad de identificación del gozo, a fin de proporcionar del mundo actual una imagen inquieta y sin dirección precisa; pero ahora la música experimental pre-apocalíptica, la Música Biónica apunta y rechaza con intransigencia todo tipo de neo-vanguardismo o neo-poética del objeto, para afirmar el motivo de un profundo empeño biológico/humano y fisiológico/evolutivo. Es una vía que trata de romper el círculo cerrado poniendo dialecticamente el negativo en relación con una proyección positiva.

No es la "inaccesibilidad" de mi trabajo por parte del oyente burgués lo que me interesa, más bien la "accesibilidad" por parte del oyente, de un todo nuevo, vivo, liberado y partícipe.

Un texto que ilustra en gran medida el apocalipsis radioterapeútico que Maurizo Binchi libera en tres años (1982-1984) de hiperactividad productiva que el bautiza como música biónica desde discos como Endometrio, Menses, Regel, The Plain Truth, Carcinosi, Das Testament o Armaghedon, auténticas paredes de descomposición sonora con una imaginería terminal propia de la edad tecnológica.






                                                               Enrico Cattaneo, Paesaggio



Entrevista para Radio Popolare, una de sus pocas aparciones públicas.


Maurizio Bianchi The Plain Truth

lunes, 20 de febrero de 2017

391, il n´est pas donné à tout le monde d´aller à Barcelone



Cuando Francis Picabia en 1916 recaló en Barcelona, donde pasaría dos años, el ambiente le parecía deprimente aunque es probable que pronto se sintiera animado por mujeres y opiáceos; así lo plasmó en un cuadro en que aparece la inscripción  il n´est pas donné à tout le monde d´aller à Barcelone. Pese a esto decide mitigar su hastío creando la revista 391 con colaboracines de otros expatriados de la Gran Guerra que también vivían aquí como Marie Laurencin (a quién estaba dedicado el cuadro antes citado), Otto Lloyd y Olga Sacharoff. Los cuatro primeros números que se crearon en Barcelona (los posteriores se editaron en New York, París y Zúrich) contenían ya sus primeras obras mecanicistas así como extractos de poemas de su primer libro Cinquante deux mirrors, presentado al igual que la revista en Las Galerías Dalmau, donde pocos años después en 1922 realiza una importante exposición en que se mezclan cuadros mecanomórficos junto a representaciones de toreros y manolas.

Un siglo después Pierre Bastien, otro parisino errante que también ha recalado en Barcelona, decide rendir tributo a la revista titulando Novia 391 a su último disco compuesto junto a Eduard Altaba y publicado por La Olla Express. El concierto de presentación el pasado fin de semana en el Convent de Sant Agustí fue una amalgama subyugante de cadencias marcadas esta vez por la trompeta de Bastien, el contrabajo de Altaba y la colaboración a la percusión y vibráfono de Aldo Aranda. Pese a que en esta ocasión Pierre Bastien no presentaba los mecanos musicales que tanto puede recordar algunas estructuras de Picabia, las pasionales abstracciones con dinámicos toques jazzisticos del concierto hubieran encantado a la dadaista audiencia del Cabaret Voltaire de Zúrich.







                                                       
                                                             portadas de la revista 391


   Fille née sans mère y Machine tournez vite, fechadas en 1916 el año de su llegada a Barcelona


     Arriba Optophone, obra expuesta en la exposición de la Galería Dalmau en 1922 (abajo)      

                     Novia 391, cd de Pierre Bastien y Eduard Altaba publicado por La Olla Express

martes, 7 de febrero de 2017

La transgresión mediática de La Edad de Oro



En la primera mitad de 1983 un equipo de realización del programa televisivo La Edad de Oro decidió venir a Barcelona con la intención de emitir un especial monográfico sobre diferentes artistas, músicos y colectivos de la ciudad, sin embargo durante su realización en la Sala Metro el ambiente era muy tenso, lleno de hostilidades y por si fuera poco con conatos de violencia de algún miembro de seguridad de la sala. Tal cúmulo de incidencias hizo suspender la emisión del programa. Durante un descanso de la filmación, Paloma Chamorro estuvo encantada de responder a varias preguntas que le efectuamos algunos realizadores de Radio PICA acerca de la la relación de las vanguardias musicales y las artes plásticas que en bastantes ocasiones no veíamos reflejadas en el programa. A este respecto volví a incidir con ella cuando pocos meses después nos encontramos casualmente en Londres cuando se dirigía a entrevistar a Malcolm Mclaren, me preguntó junto a su fundamental colaboradora Mariche Marco acerca de la escena londinense que yo frecuentaba y de esto surgió el sorprendente ofrecimiento para que SPK hiciera un concierto a finales de ese mismo año al que acudí junto a Salvador Picarol como invitado; unos programas antes Victor Nubla presentó varios vídeos de Ralph Records y al año siguiente Jordi Valls sería protagonista en la explosiva actuación de Psychic TV a través del vídeo Catalan dirigido por Derek Jarman y de la performance como Vagina Dentata Organ; la emisión del programa llevaría a Paloma a los tribunales a instancia de la Conferencia Episcopal Española, de ambas actuaciones me extenderé más en otras entradas, bien lo merece.

Como ya es sabido, lamentablemente Paloma Chamorro murió la semana pasada y su reconocimiento ha sido amplio en multitud de medios, algo que no siempre ocurrió mientras duró La Edad De Oro (1983-85) siendo en ocasiones vista como una intrusa desde la crítica musical a pesar de tener durante algunas emisiones como colaborador a Oriol Llopis, un terreno en que ella misma no se consideraba experta ni tampoco era su principal objetivo como sí la relación de ésta con otras disciplinas artísticas especialmente en la pintura de la nueva figuración madrileña, algo que ya había explorado en su anterior programa Imágenes, en una época en que al ver ella a los Ramones tocar con playback en televisión española le llevó al desafío de hacer un programa de hora y media en directo que se materializó con conciertos en vivo de figuras como Residents, Cabaret Voltaire, Alan Vega, John Cale, John Foxx, Tuxedomoon (los más cercanos al espíritu del programa) o los antes citados SPK y Psychic TV,  de no haber habido la suspensión del programa, Dead Kennedys también hubiera estado en su recta final, un desafío inaudito no solo aquí sino en toda Europa como bien nos dijo un realizador de la televisión holandesa tras visionar un vídeo del programa que le mandamos.

El fin de La Edad de Oro fue un daño de cuando la transgresión se convierte en mediática, una radicalidad que forzosamente se populariza ante una audiencia a veces de cinco millones de espectadores, de la que tuvieron que salir todo tipo de iniciativas y experiencias estéticas marcadas por el eclecticismo y postmodernidad de los ochenta en ocasiones eso sí, banales.
El exilio final de Paloma Chamorro estuvo marcado por un aislamiento absoluto, no acudiendo a ningún acto revindicativo de la llamada movida madrileña y llegando incluso a manifestar a principios de los noventa que no solo no le gustaría tener una galería de arte sino que si pudiera erigiría una fábrica para acabar con todas ellas, un elocuente desencanto.









jueves, 26 de enero de 2017

Terse Tapes One Stop Shopping




En el trascurso de 1981, acabando de empezar el programa Los Silencios de la Radio y planeando un poco lo que luego fue Ortega y Cassette, tuve un contacto muy especial con el sello australiano Terse Tapes dirigido desde Balmoral Beach por Tom Ellard y Richard Fielding, este último dejaría sin embargo la formación ese mismo año para seguir tanto sus programas radiofónicos como otros proyectos musicales siendo The Loop Orchestra quizá el más significativo. Tras las espontaneidad de las grabaciones caseras hechas en la cocina y las habitaciones, Tom Ellard reformaría Severed Heads con nuevos miembros alcanzando una brillante simbiosis de electrónica, tape loops y lineas melódicas complementadas con videocreación de sintetizador como se pudo ver en un memorable concierto suyo hacia mitad de los ochenta en la sala Studio 54 de Barcelona.

Terse Tapes fue uno de los primeros sellos de la incipiente escena de cassettes que empezó a gestarse en 1979, sus grabaciones son un perfecta muestra de la escena experimental australiana de esa época muy alienada en estilo a la de la costa oeste americana, curiosamente algo que también ocurría con el rock más convencional. Otros sellos locales a destacar serían el cassette magazine Fast Forward y M Squared que también servía como estudio de grabación.

La cinta de cassette que ilustra el comienzo de esta entrada es un adelanto de lo que iba a ser One Stop Shopping, novena referencia del sello que ofrecía nada menos que 240 minutos de grupos como Agent Orange, Bleeding Arseholes, Essonden Airport, Laughiun Hands, Rhytmys Chymx, Scatered Order o Systematics entre otros.




            Zonas autónomas: su propio sello de cassettes y areas de grabación en tu priopia casa





                       Diferentes artworks de Terse Tapes. Puedes ampliar visitando Sevcom


                                                                     Un lujo de cartel







jueves, 12 de enero de 2017

Juan Eduardo Cirlot Nebiros

   Manuel Capdevila, Interior de una taberna (1949), antigua colección de Juan Eduardo Cirlot.

Su cabeza se dobló y sus brazos cayeron rotos a lo largo de su cuerpo. La música iba apagándose hasta hasta adquirir una debilidad inverosímil.

Sus pensamiento le condujeron a la música y entonces se apercibió de que realmente sonaba dentro del local una música que nunca había oído. Un mendigo, sentado en una silla al lado de la puerta, tocaba un violín colocado verticalmente entre su barbilla y sus rodillas y , simultaneamente, hacía sonar una armónica que su mano izquierda pasaba ante su boca. La confusa sonoridad que surgía de esa mezcla tenía algo de maravilloso, a pesar de su de desafinación y de su monotonía. No se podía afirmar que alegrara el ánimo, pero tampoco lo entristecía. Facilitaba la entrada a un mundo de sublime indiferencia.

Los párrafos anteriores corresponden a dos extractos del libro Nebiros de Juan Eduardo Cirlot, recientemente editado tras haber permanecido inédito desde que su autor lo escribiera en 1950. Un paseo nocturno de su protagonista en una deriva por una ciudad portuaria, no nombrada, pero que claramente adivinamos como el Barrio Chino de una Barcelona gris y alucinada que lleva a continuas disquisiciones del protagonista consigo mismo durante toda la noche vagando por tabernas y prostíbulos creando un clima nihilista y maléfico que bien podía emparentarse con la "literatura del mal" de George Bataille o "las fronteras infernales de la poesía" de José Bergamín.

El manuscrito del libro fue masacrado por la censura con estos inverosímiles argumentos: Libro fatalista, saturado de contradicciones y pesimismo, cuyo protagonista -un imaginativo sexual, tímido y sin fe-, después de un largo paseo por los prostíbulos de su ciudad , en el que se le ocurren los más paradójicos y peregrinos comentarios, llega a la escéptica conclusión de que toda ansia de superación y mejora espiritual es inútil. Era tal la cantidad de páginas censuradas que Cirlot decidió no editarlo y guardarlo en su cuarto de armarios.


                                                    Xavier Miserach. Tranvía de noche

                                                                 Foto de Josep Brangulí


                                                             Fotos  Josep Gaspar i Serra

                                                               Foto de Bert Hardy


                                                            Foto: Francesc Català i Roca


Los Secretos del Infierno y Magia Sexual, dos libros encontrados por el protagonista en mercados de libros viejos.