lunes, 20 de febrero de 2017

391, il n´est pas donné à tout le monde d´aller à Barcelone



Cuando Francis Picabia en 1916 recaló en Barcelona, donde pasaría dos años, el ambiente le parecía deprimente aunque es probable que pronto se sintiera animado por mujeres y opiáceos; así lo plasmó en un cuadro en que aparece la inscripción  il n´est pas donné à tout le monde d´aller à Barcelone. Pese a esto decide mitigar su hastío creando la revista 391 con colaboracines de otros expatriados de la Gran Guerra que también vivían aquí como Marie Laurencin (a quién estaba dedicado el cuadro antes citado), Otto Lloyd y Olga Sacharoff. Los cuatro primeros números que se crearon en Barcelona (los posteriores se editaron en New York, París y Zúrich) contenían ya sus primeras obras mecanicistas así como extractos de poemas de su primer libro Cinquante deux mirrors, presentado al igual que la revista en Las Galerías Dalmau, donde pocos años después en 1922 realiza una importante exposición en que se mezclan cuadros mecanomórficos junto a representaciones de toreros y manolas.

Un siglo después Pierre Bastien, otro parisino errante que también ha recalado en Barcelona, decide rendir tributo a la revista titulando Novia 391 a su último disco compuesto junto a Eduard Altaba y publicado por La Olla Express. El concierto de presentación el pasado fin de semana en el Convent de Sant Agustí fue una amalgama subyugante de cadencias marcadas esta vez por la trompeta de Bastien, el contrabajo de Altaba y la colaboración a la percusión y vibráfono de Aldo Aranda. Pese a que en esta ocasión Pierre Bastien no presentaba los mecanos musicales que tanto puede recordar algunas estructuras de Picabia, las pasionales abstracciones con dinámicos toques jazzisticos del concierto hubieran encantado a la dadaista audiencia del Cabaret Voltaire de Zúrich.







                                                       
                                                             portadas de la revista 391


   Fille née sans mère y Machine tournez vite, fechadas en 1916 el año de su llegada a Barcelona


     Arriba Optophone, obra expuesta en la exposición de la Galería Dalmau en 1922 (abajo)      

                     Novia 391, cd de Pierre Bastien y Eduard Altaba publicado por La Olla Express

martes, 7 de febrero de 2017

La transgresión mediática de La Edad de Oro



En la primera mitad de 1983 un equipo de realización del programa televisivo La Edad de Oro decidió venir a Barcelona con la intención de emitir un especial monográfico sobre diferentes artistas, músicos y colectivos de la ciudad, sin embargo durante su realización en la Sala Metro el ambiente era muy tenso, lleno de hostilidades y por si fuera poco con conatos de violencia de algún miembro de seguridad de la sala. Tal cúmulo de incidencias hizo suspender la emisión del programa. Durante un descanso de la filmación, Paloma Chamorro estuvo encantada de responder a varias preguntas que le efectuamos algunos realizadores de Radio PICA acerca de la la relación de las vanguardias musicales y las artes plásticas que en bastantes ocasiones no veíamos reflejadas en el programa. A este respecto volví a incidir con ella cuando pocos meses después nos encontramos casualmente en Londres cuando se dirigía a entrevistar a Malcolm Mclaren, me preguntó junto a su fundamental colaboradora Mariche Marco acerca de la escena londinense que yo frecuentaba y de esto surgió el sorprendente ofrecimiento para que SPK hiciera un concierto a finales de ese mismo año al que acudí junto a Salvador Picarol como invitado; unos programas antes Victor Nubla presentó varios vídeos de Ralph Records y al año siguiente Jordi Valls sería protagonista en la explosiva actuación de Psychic TV a través del vídeo Catalan dirigido por Derek Jarman y de la performance como Vagina Dentata Organ; la emisión del programa llevaría a Paloma a los tribunales a instancia de la Conferencia Episcopal Española, de ambas actuaciones me extenderé más en otras entradas, bien lo merece.

Como ya es sabido, lamentablemente Paloma Chamorro murió la semana pasada y su reconocimiento ha sido amplio en multitud de medios, algo que no siempre ocurrió mientras duró La Edad De Oro (1983-85) siendo en ocasiones vista como una intrusa desde la crítica musical a pesar de tener durante algunas emisiones como colaborador a Oriol Llopis, un terreno en que ella misma no se consideraba experta ni tampoco era su principal objetivo como sí la relación de ésta con otras disciplinas artísticas especialmente en la pintura de la nueva figuración madrileña, algo que ya había explorado en su anterior programa Imágenes, en una época en que al ver ella a los Ramones tocar con playback en televisión española le llevó al desafío de hacer un programa de hora y media en directo que se materializó con conciertos en vivo de figuras como Residents, Cabaret Voltaire, Alan Vega, John Cale, John Foxx, Tuxedomoon (los más cercanos al espíritu del programa) o los antes citados SPK y Psychic TV,  de no haber habido la suspensión del programa, Dead Kennedys también hubiera estado en su recta final, un desafío inaudito no solo aquí sino en toda Europa como bien nos dijo un realizador de la televisión holandesa tras visionar un vídeo del programa que le mandamos.

El fin de La Edad de Oro fue un daño de cuando la transgresión se convierte en mediática, una radicalidad que forzosamente se populariza ante una audiencia a veces de cinco millones de espectadores, de la que tuvieron que salir todo tipo de iniciativas y experiencias estéticas marcadas por el eclecticismo y postmodernidad de los ochenta en ocasiones eso sí, banales.
El exilio final de Paloma Chamorro estuvo marcado por un aislamiento absoluto, no acudiendo a ningún acto revindicativo de la llamada movida madrileña y llegando incluso a manifestar a principios de los noventa que no solo no le gustaría tener una galería de arte sino que si pudiera erigiría una fábrica para acabar con todas ellas, un elocuente desencanto.









jueves, 26 de enero de 2017

Terse Tapes One Stop Shopping




En el trascurso de 1981, acabando de empezar el programa Los Silencios de la Radio y planeando un poco lo que luego fue Ortega y Cassette, tuve un contacto muy especial con el sello australiano Terse Tapes dirigido desde Balmoral Beach por Tom Ellard y Richard Fielding, este último dejaría sin embargo la formación ese mismo año para seguir tanto sus programas radiofónicos como otros proyectos musicales siendo The Loop Orchestra quizá el más significativo. Tras las espontaneidad de las grabaciones caseras hechas en la cocina y las habitaciones, Tom Ellard reformaría Severed Heads con nuevos miembros alcanzando una brillante simbiosis de electrónica, tape loops y lineas melódicas complementadas con videocreación de sintetizador como se pudo ver en un memorable concierto suyo hacia mitad de los ochenta en la sala Studio 54 de Barcelona.

Terse Tapes fue uno de los primeros sellos de la incipiente escena de cassettes que empezó a gestarse en 1979, sus grabaciones son un perfecta muestra de la escena experimental australiana de esa época muy alienada en estilo a la de la costa oeste americana, curiosamente algo que también ocurría con el rock más convencional. Otros sellos locales a destacar serían el cassette magazine Fast Forward y M Squared que también servía como estudio de grabación.

La cinta de cassette que ilustra el comienzo de esta entrada es un adelanto de lo que iba a ser One Stop Shopping, novena referencia del sello que ofrecía nada menos que 240 minutos de grupos como Agent Orange, Bleeding Arseholes, Essonden Airport, Laughiun Hands, Rhytmys Chymx, Scatered Order o Systematics entre otros.




            Zonas autónomas: su propio sello de cassettes y areas de grabación en tu priopia casa





                       Diferentes artworks de Terse Tapes. Puedes ampliar visitando Sevcom


                                                                     Un lujo de cartel







jueves, 12 de enero de 2017

Juan Eduardo Cirlot Nebiros

   Manuel Capdevila, Interior de una taberna (1949), antigua colección de Juan Eduardo Cirlot.

Su cabeza se dobló y sus brazos cayeron rotos a lo largo de su cuerpo. La música iba apagándose hasta hasta adquirir una debilidad inverosímil.

Sus pensamiento le condujeron a la música y entonces se apercibió de que realmente sonaba dentro del local una música que nunca había oído. Un mendigo, sentado en una silla al lado de la puerta, tocaba un violín colocado verticalmente entre su barbilla y sus rodillas y , simultaneamente, hacía sonar una armónica que su mano izquierda pasaba ante su boca. La confusa sonoridad que surgía de esa mezcla tenía algo de maravilloso, a pesar de su de desafinación y de su monotonía. No se podía afirmar que alegrara el ánimo, pero tampoco lo entristecía. Facilitaba la entrada a un mundo de sublime indiferencia.

Los párrafos anteriores corresponden a dos extractos del libro Nebiros de Juan Eduardo Cirlot, recientemente editado tras haber permanecido inédito desde que su autor lo escribiera en 1950. Un paseo nocturno de su protagonista en una deriva por una ciudad portuaria, no nombrada, pero que claramente adivinamos como el Barrio Chino de una Barcelona gris y alucinada que lleva a continuas disquisiciones del protagonista consigo mismo durante toda la noche vagando por tabernas y prostíbulos creando un clima nihilista y maléfico que bien podía emparentarse con la "literatura del mal" de George Bataille o "las fronteras infernales de la poesía" de José Bergamín.

El manuscrito del libro fue masacrado por la censura con estos inverosímiles argumentos: Libro fatalista, saturado de contradicciones y pesimismo, cuyo protagonista -un imaginativo sexual, tímido y sin fe-, después de un largo paseo por los prostíbulos de su ciudad , en el que se le ocurren los más paradójicos y peregrinos comentarios, llega a la escéptica conclusión de que toda ansia de superación y mejora espiritual es inútil. Era tal la cantidad de páginas censuradas que Cirlot decidió no editarlo y guardarlo en su cuarto de armarios.


                                                    Xavier Miserach. Tranvía de noche

                                                                 Foto de Josep Brangulí


                                                             Fotos  Josep Gaspar i Serra

                                                               Foto de Bert Hardy


                                                            Foto: Francesc Català i Roca


Los Secretos del Infierno y Magia Sexual, dos libros encontrados por el protagonista en mercados de libros viejos.


lunes, 2 de enero de 2017

Sparks en París. Thank God It's Not Chritsmas


De entrada manifestar con fervor, que pesadas son las Navidades y que grandes eran, son los Sparks, esto iba a ser suficiente para ilustrar esta filmación del grupo en la televisión francesa en 1974 interpretando Thank God It's Not Chritsmas, pero me voy a extender un poco pues es uno de sus temas que siempre me han hechizado más debido en gran parte a los portentosos riffs de Adrian Fisher que casi nos hace olvidar a su anterior guitarrista Earle Mankey y a la sinuosa línea ambiental de decadencia y nostalgia que Ron Mael consigue con un mellotron sostenido y que su hermano Russell nos sitúa en París.

Su actividad en la capital francesa fue ese momento de lo más prolífica: un recordado artículo en la revista francesa con fotos tomadas en el Louvre por Jean Yves Legras que seguían la línea expositiva de Nicholas de Ville desde la firma del grupo con Island Records, dos conciertos en el Olympia (uno de los cuales me fue narrado con entusiasmo por Ian Mercader ante mi asombro pocos años después de que lo hiciera en la revista Vibraciones) y el reconocimiento de celebridades locales como Serge Gainsbourg o Jacques Tati quien incluso pretendía hacer un film con ellos como protagonistas, algo que no se llegó a materializar debido a problemas de salud del director francés, una contrariedad que los hermanos Mael han considerado como el punto más frustrante de su carrera.

                                   Ron y Russell Mael en el Louvre. Foto Jean Yves Legras



                      Sparks en el Olympia. Fotos y crónica de Ian Mercader. Vibraciones 1975

                                                        Conversaciones con Jacques Tati

miércoles, 21 de diciembre de 2016

SITGES 72


                                         Fotogramas de El incinerador de cadáveres y Sexy Cat

Un recuerdo rápido del Festival de cine fantástico y de terror de Sitges en su edición de 1972 cuya medalla de oro al mejor realizador fue para Robert Mulligan con su film The Other, aunque sin duda lo más destacado del festival sería la hipnótica El incinerador de cadáveres del checo Juraj Herz que fue reconocida con la mejor fotografía de Stanislav Milota y la mejor interpretación de Rudolf Hrusisky, imposible olvidar las obsesiones materializadas del propietario de un horno crematorio con trasfondo de budismo y tratamientos de lente angular ambientadas con la música de Zdenek Liska, gran introductor de la música electrónica en su país.

El festival se Sitges era una perfecto escaparate para ver entonces cinematografías de exhibición comercial minoritaria como la asiática, en esta ocasión representada por The Insect Woman o la brasileña que contó con un film del inclasificable José Mujica Marins, producciones españolas del momento como Sexy Cat de Julio Pérez Tabernero y la reposición de The Daughter Of Horror más una exposición de Pierrot dibujante, escritor, actor y director cinematográfico, autor del cartel del festival.


                                               El incinerador de cadáveres. Poster original





                                               The insect woman dirigida por Shôhei Imanura

 
                                 Cartel del festival diseñado por Antonio García José "Pierrot"

jueves, 8 de diciembre de 2016

POESÍA CONTRACULTURA BARCELONA Selección de David Castillo y Marc Valls



Asistí al Festival de poesía de Caldes d'Estrac en julio de 2014 a una selección de poetas barceloneses que el programa anunciaba como contraculturales y que son presentados en un recital por David Castillo, la idea de su organizador Eduard Escoffet era de paso celebrar el centenario de William Burroughs; poemas de solitud, fragilidad y provocación chocan en una audiencia mayoritaria de cultura algo acomodada, quedando asombrada al recordarles que la mayoría de los autores ya no están entre nosotros.

Los protagonistas de aquella velada han sido recogidos recientemente en el libro Poesía Contracultura Barcelona, textos con horizontes de marginalidad y anarquía heredados de acontecimientos como las Jornadas Libertarias. Coordinado por el propio David Castillo, amigo y colaborador de muchos de los seleccionados y por Marc Valls responsable del profuso diseño gráfico del libro cuya visualización nos remite a las ediciones en vietnamitas y ciclostil con que fueron editadas muchas publicaciones aquí reseñadas. Algunos de estos fanzines acabarían en editoriales como La Cloaca, dirigida por Xavier Sabater que en 1978 publicaría la antología Algunos poetas de Barcelona con introducción de Carlos Edmundo de Ory y la aportación de los primeros poemas que salieron a la luz de Roberto Bolaño.

Destacar que gran parte del libro está protagonizada por gente que estuvo en formaciones musicales como es el caso de Jordi Carbó en La Propiedad es un Robo, Jaume Cuadreny en Liquid Car, Zane Speer en Psicopátas del Norte y Tendre Tembles, Albert Subirats en Perucho's o Sebastià Roure con varias formaciones punk.


                                                        Zane Speer /Carlos Merseburger

                                                              Dibujo de Zane Speer

                                                                        Liquid Car


                                    Perucho's con Albert Subirats a la izquierda de las fotos

                                         Jordi Pope Escrits. Dibujo de Pascal Comelade


                                                               La Cloaca. Número 0  

                                                           Interior de Fuera de banda

                           
                           Poemas de Carlos Iguana. Ilustación de Iago Juan-Torres Montserrat

                                    Contraportada del libro de Raúl Núñez Cannabis Flan

        Sebastià Roure junto a Manel Pugès en un concierto de Attack. Foto Arturo Xalabarder 1981

                                                     Roberto Bolaño, Barcelona 1977