domingo, 16 de diciembre de 2018

Breviario de Música Dispersa



El único disco que grabara en 1970 Música Dispersa fue para mí una apuesta siempre segura a la hora de seleccionar material de música efectuada en este país que me pedían otros músicos, editores o realizadores de radio extranjeros que se quedaban sorprendidos de que un disco así no hubiera tenido más trascendencia en los círculos de rock más obscuro o marginal, por ejemplo no salía en la famosa lista de influencias de Steven Stapleton en su primer disco de Nurse With Wound donde si lo hacía por ejemplo incomprensiblemente la Companyia Electrica Dharma, ni tampoco en las copiosas listas de nombres de las contraportadas de la revista Audion. Este artefacto de folk y psicodelia descolocaba por entonces a posibles seguidores de ambas escenas y apenas podemos encontrar paralelismos como por ejemplo en otro cuarteto de Düsseldorf Dom y su también único disco Edge of time registrado en ese mismo año.

La admiración que sentía por el disco me llevó incluso a sugerir a José Manuel Costa que le pasara una copia a Jim O Rourke para su entonces recién creado sello Moikai. José había organizado uno de los primeros conciertos de Música Dispersa en Madrid de donde era originario su principal artífice José Manuel Brabo "Cachas" quien cambiaría su residencia por Barcelona después de su participación en el colectivo Canción del Pueblo junto a gente como Hilario Camacho, Elisa Serna o Adolfo Celdrán. Su inconformismo como compositor encuentra en el mundo hippie dadaista de Jaume Sisa un perfecto aliado que se completaría con Albert Batiste y Selene, esta última sería la autora de esta ola fugaz como el grupo que sin embargo en su corta existencia marcó un día tras día de ensayos en una iglesia abandonada en la parte alta de la Avenida Montserrat; el resultado unas sinuosas canciones sin textos claros, casi onomatopeyas con títulos concisos (Diagolo, Hanillo, Eco, Cromo, Fluido...) un lenguaje inventado en un microcosmos de étereas nanas y seráficos madrigales que parecen remitir en algún recodo a su niñez marcada por una ausencia total de palabras hasta los tres años o por un efímero grupo de su juventud Los Tijuanas Inconformistas formados por músicos sin ningún conocimiento instrumental.

El servicio militar de "Cachas" paralizó definitivamente el grupo trasladándose a Menorca donde en su entorno desarrolló un ascetismo tao marcado en un arte caligráfico especialmente en su libro inédito El Sentir de la Pobreza. Gran material de estos pensamientos se pueden visionar en la web La simiente negra con el seudónimo de L de Atar (ver al final) y con citas a Parménides, Emil Cioran o Cees Nooteboom otro residente en la isla, también fotos inéditas y apuntes de su afición al ciclismo. Lamentablemente José Manuel Brabo murió en 2004, dos años antes vería la reedición y remasterización por parte de Wah Wah Records de este disco legendario.




Dos inmediatos antecedentes en 1969 del disco de Música Dispersa, la inclusión de música de José Manuel Brabo en el film El Extraño caso del Doctor Fausto y el Ep Miniatura.









sábado, 1 de diciembre de 2018

Los suplicios delirantes de Seijun Suzuki



La primera vez que tuve conocimiento del cine de Seijun Suzuki y de otras producciones de los estudios japoneses Nikkatsu fue a través de las páginas de la revista Terror Fantastic, especialmente en secciones como "El bestiario pop japonés" de Antonio Vilella o "Nudies del terror" firmado por Sadko, hablo de periodismo cinematográfico de principios de los setenta en donde evidentemente se hablaba de películas que eran casi todas de imposible visionado en este pais, por lo que uno tenía que hacerse una visión a veces fantasiosa desde las fotografías. No hace mucho pude ver por fin en sala cinematográfica Branded to Kill quizá la obra maestra de este género cercano al yazuka; demoledora, delirante, estrambótica y totalmente ininteligible para los directivos de Nikkatsu que despidieron a Suzuki quien no pudo rodar hasta diez años después.

Antes de ello una filmografía copiosa (seis películas solo en 1960) producto de rodajes rapidísimos que dejan otras obras tan destacadas como Youth of the Beast, Gates of Flesh o Tokyo Drifter con una línea estrecha entre la explotación y el film noir que pulveriza las etiquetas de alta o baja cultura.






Diferentes instantaneas de la filmografía de Seijun suzuki, en la última en semejanza a los ambientes de Blue Velvet o Wong Kar Wai


martes, 20 de noviembre de 2018

El vocoder, música electrónica de la era atómica



La reciente edición en Anòmia del disco 12" Vocoder de Jack Callahan (Die Reihe) este nos presenta una grabación en que usando solo su voz y el vocoder nos hace una introducción a los orígenes del instrumento desarrollado hacia 1938 por los Bell Labs en Murray Hill, New Jersey como forma de codificar el habla en la transmisión de largas distancias, algo que alcanzaría gran importancia en la entonces inminente II Guerra Mundial donde la encriptación de las voces de muchos líderes mundiales parecían robots, paradojicamente estos procesos hacían que la voz pareciera mas deshumanizada pero más nítida. En diferentes secciones del disco podemos oír disertaciones de intención y metodología con un cientificismo sutilmente risible además de un tono ameno aumentado en la cara B del disco con guiños de remezclas dance de DJ Swag y Morgan Jefferson.

La historia del vocoder es amplísima y hasta se han escrito libros sobre ello. Paralelamente a sus usos científico-militares se originan artefactos como el Voder cuya presentación en 1939 durante la Feria Mundial en New York deja entusiasmada a la audiencia. El posterior uso musical tendría su arranque en los años 60 tras previas investigaciones en laboratorios musicales en los años 60 y dos ejemplos de ello los podemos encontrar en Alvin Lucier y su North American Time Capsule de 1967 o en Bruce Haack con su disco Electric Lucifer dos años más tarde, ambos compositores provenientes de ámbitos distintos sin embargo comparten una cierta espiritualidad mucho más compleja en el primero y más distendida en el segundo a pesar de ser en el fondo una pieza de psicodelia antibelicista.

Durante 1981 aparecerían para mi gusto tres composiciones básicas e inolvidables dentro del entorno del vocoder: Ode to Perfume de Holger Ckukay extraído de su lp On the way to the peak of normal, Computerwelt de Kraftwerk y Oh Superman de Laurie Anderson, estas dos últimas piezas presentan un cariz visionario de control "Computer world, because time is money, they have our data there" en los primeros o "Your petrochemical arms, your military arms, in your electronic arms" en la segunda. Como entonaba la voz sintética de Florian Schneider "música electrónica de la era atómica"

                                                      Die Reihe, Vocoder. Anòmia 2018


                                            Demostración de The Voder. New York 1938

                                                               Vocoder, demostración


















sábado, 10 de noviembre de 2018

Quico Rivas, una continua maquinación



Nada más salir de la amplia exposición que el Espacio Santa Clara de Sevilla dedica a Quico Rivas uno reconoce que su obra era para mí difusa y subestimada, algo parecido a lo que me ocurrió con la colectiva de "los esquizos" como así se denominó a los pintores de la nueva figuración madrileña de la que él fue comisario en algunas de sus primeras exposiciones. Esta faceta de comisario o crítico de arte está simultaneada con un un amplísimo activismo que le lleva de la escritura a la producción musical, de la pintura a la edición de libros o regentar algún bar junto a Alberto García-Alix en los años de efervescencia de la movida, algo que sin duda añoraba del mítico Bar La Vaquería, antecendente contracultural del punk y pop madrileño que fue destruido por un atentado de la ultraderecha, algo que sin duda le afecta y le lleva a afiliarse a la CNT, un ideario que posteriormente retomaría ya en los años 90 con la revista Refractor de carácter anarcofuturista.

La relación con la música de Quico Rivas se inicia en la Sevilla del rock progresivo de los setenta donde colabora de alguna manera con formaciones como Goma o Imán y con la creación de Equipo Múltiple junto a Juan Manuel Bonet, ambos grandes rastreadores de las vanguardias históricas y que también originaron el Centro de Arte M-11. Su entrada posterior en la revista Disco Express le hace introducir en la publicación las periódicas colaboraciones de los Corazones Automáticos (los hermanos Santiago y Luis Auserón) y a través de una entrevista que Rivas hace a Herminio Molero forman Radio Futura, todos ellos junto a teóricos como José Luis Brea comparten el mundo rizomático de Deleuze y sondean las mutaciones del capitalismo, aunque la utilización posterior de los medios de masas les puedan llevar de Brian Eno a Mabel.

La exposición de este multifacético creador y activista fallecido en Ronda en el 2008 estará abierta hasta el 17 de Noviembre y en sus dos últimos días contará con unas jornadas sobre su trayectoria.

               Quico Rivas y Juan Manuel Bonet, Equipo Múltiple (Sevilla 1969-1972)





                         Dos collages de la serie efectuada durante su estancia en diferentes hoteles


                                                    Ilustraciones de la revista Refractor

                                   Camisa antecedente de los diseños de Westwood- Mclaren

viernes, 26 de octubre de 2018

Travesía de frontera








Imágenes de Llança, Portbou y Cerbere, septiembre 2018. Fotografías de Javier Hernando y Azucena de Yngunza

                                     Les rencontres cinématographiques Cerbere-Portbou

lunes, 8 de octubre de 2018

Stanley Lunetta entre orquestas y esculturas electrónicas





Me llama poderosamente la atención que en los últimos años se ha prestado al llamado "circuit bending"a través de cursos o por diseños espontáneos de creadores más interesados en la propia mecánica del componente que por las posibilidades sonoras y aún menos de posibles registros. La primera vez que oí el término fue a través de Reed Ghazala, sus artefactos constituían una tecnología extravagante e ilógica de apariencia alienígena en la California de mitad de los sesenta; a él se le ha concedido la invención del término "circuit bendig" aunque en la misma época y en la misma zona uno de sus habitantes practicaba parecidos experimentos, su nombre es casi espacial, Stanley Lunetta.

Con orígenes como batería en la música orquestal de baile, Lunetta evolucionó a terrenos de jazz e improvisación con la New Musical Ensemble hasta que su interés por la electrónica se fraguó simultaneando clases de Stockhausen o John Cage con una invención propia de instrumentos o mejor llamarlos esculturas electrónicas a base de resistencias, condensadores y transistores  tranformándose en osciladores y moduladores de anillo. Todo ello se plasmó en el grupo Amra/Arma, interrelacionado con miembros del San Francisco Tape Music Center y con actuaciones en eventos tan destacados como el ICES 72 (International Carnaval of Experimetal Sounds) celebrado en Londres.





    Source, revista surgida en Sacramento entre 1967 y 1973 con Stanley Lunetta como co-editor


                                         


Diferentes artefactos sonoros creados por Stanley Lunetta con clara influencia en la literatura de ciencia ficción y en especial Michael Moorcock.


Arriba Stanley Lunetta tocando en sus principios en algun club de Broadway y una de sus últimas fotos con su cubo electrónico antes de fallecer en 2016.