miércoles, 23 de enero de 2019

Luis Macías y Alfredo Costa Monteiro. Incluso el silencio es causa de tormenta.



El ruido del proyector es el horizonte de todo ruido en el cine, del mismo modo que el ruido interno del corazón y del resto de maquinaria corporal es el horizonte de nuestro oído.
                                                                                                                                       Michel Chion

Una reciente sesión de los ciclos de Xcèntric ha permitido mostrar el trabajo conjunto del cineasta Luis Macías y el sonido electroacústico de Alfredo Costa Monteiro, los filmes Spectral Landscape y No puedo ver el sexto sol. En el primero continua la senda de su anterior colaboración "Incluso el silencio es causa de tormenta" con una vibración enmarañada en una naturaleza variante y caótica generada por procesos químicos en contraste con el segundo mucho más estático con paisajes de soles y otros elementos del cosmos, intermitencias lumínicas y cromáticas paralelas al sonido óptico y al propio ruido de los proyectores de diapositivas. Unos fascinantes trabajos en que el sonido subvierte la realidad de imagen como ocurre en muchos trabajos del llamado cine expandido, añadiendo además la reinvención de los propios dispositivos filmicos.




                         Imágenes de Incluso el silencio es causa de tormenta dirigido por Luis Macías

                                                                                                                                      
Spectral Landscape I from LUIS MACÍAS on Vimeo.


Spectral Synthesis from LUIS MACÍAS on Vimeo.

sábado, 12 de enero de 2019

Bernard Szajner, la amplificación fotónica



Al acabar la anterior entrada ubicada en el mundo carcelario intentaba ilustrarla con alguna muestra musical acerca de ese ambiente y ha sido después de que leyera un próximo evento que protagonizará Bernard Szajner que he recordado su recreación de la vida cotidiana de un recluso condenado a muerte y su única conexión al mundo exterior a través de una radio, todo ello quedó plasmado en su lp de 1980 Some deaths take forever, un disco con más nervio que su anterior Visions of Dune que mostraba la influencia que una cierta literatura de ciencia ficción tenía en él, especialmente la novela Nova de Samuel Delany en la que uno de sus personajes utiliza la"sensory syrinx" para crear ilusiones ópticas y música", una creación que de alguna manera anticipa su invención del arpa láser y otros artefactos lumínicos que puso al servicio de nombres míticos de la música en Francia como Oliver Messiaen, Gong o Magma, de estos últimos tuvo a algunos de sus miembros como colaboradores al igual que hiciera Richard Pinhas, todos ellos partícipes sonoros de la bunkerización nuclear en la ciudad metálica.

Aparte de su atractivo, el arpa láser pretendía ser un instrumento que le alejara de aprender a tocar un teclado, sin embargo para el gran público lo que primaba era su espectacularidad neutralizando en gran medida los propios aspectos musicales, algo que desanimó a Szajner a seguir utilizando estos instrumentos que con tanta ilusión diseñó influido enormemente por los aparatos de ilusionismo fantasmagórico que el belga Etienne Gaspard Robertson efectuó en tiempos cercanos a la Revolución Francesa con representaciones en que también efectuaba efectos de sonido en vivo. Esta reorientación musical le llevó a trabajar con músicos ingleses como Howard Devoto de Magazine o Karel Beer (su primer editor a través de IRC) en The Hyphothetical Prophets. Posteriormente casi una total inactividad de 20 años  retomada no hace mucho con conciertos en que de nuevo sus instrumentos se perfilan como elementos de una instalación, artefactos antropomórficos que modulan y filtran. Una muestra de ello y de toda su trayectoria podrá verse durante la primera quincena del próximo febrero en la Galería Les Vivres de l'art en Burdeos paralelamente a otros conciertos como el del día dos con el sugerente unpop de Eli Gras.






                               Las recreaciones fantasmagóricas de Etienne Gaspard Robertson






sábado, 29 de diciembre de 2018

El arte irreductible, espejismos del art brut



Para mí la locura es supercordura, lo normal es psicótico. Normal significa falta de imaginación, falta de creatividad.
Jean Debuffet

Esta conocida frase de Jean Debuffet ha servido de presentación a muchas muestras de art brut que han tenido lugar después de que este acuñara el término después de seguir los pasos del psiquiatra y coleccionador alemán Hanz Prinzhorn quien en 1919 comenzó a coleccionar pinturas de enfermos psíquicos en la Universidad de Heidelberg. En España esta labor fue seguida por el catedrático de psiquiatría Ramón Sarró que le llevó a escribir el libro "De la teoría mitolologemática al homo ludens" y posteriormente por otro psiquiatra Joan Obiols uno de los impulsores del Club 49, algunos de cuyos miembros visitaron a la pintora mediumnica del Maresme Josefa Tolrá.

Gran parte de la colección de los antes citados más los fondos el mAB (museu d' art brut de Barcelona) se pueden ver en la exposición L'art irreductible, miratges de l'art brut en La Model Espai Memorial comisariada por Mery Cuesta. En este impresionante espacio de arquitectura panóptica se puede recorrer a través de las celdas pinturas llenas de una expresión apasionada y delirante, trascendiendo el conflicto entre lo normal y lo patológico.



                              Tres obras de Jaume Lores: Autorretrato, Europa bis y Plumilla


Oliver Bourgeois: Autorretrato-autobahn y God, Museu d' art brut (no incluídas en la exposición)

Francesc de Diego, Rechazo, impotencia y negocio, Museu d'art brut (no incluída en la exposición)



                                                Dos cuadros de la colección de Joan Obiols

                              Dibujo mural encontrada en una de las celdas de la carcel Modelo



La literatura de los misterios de la locura. Los dos primeros libros pertenecen a Juan Giné y Partagás

La presente exposición tiene otros antecedentes que han recopilado art brut efectuado en España como la que tuvo lugar en en la Galería Christian Berst de París en 2015.


domingo, 16 de diciembre de 2018

Breviario de Música Dispersa



El único disco que grabara en 1970 Música Dispersa fue para mí una apuesta siempre segura a la hora de seleccionar material de música efectuada en este país que me pedían otros músicos, editores o realizadores de radio extranjeros que se quedaban sorprendidos de que un disco así no hubiera tenido más trascendencia en los círculos de rock más obscuro o marginal, por ejemplo no salía en la famosa lista de influencias de Steven Stapleton en su primer disco de Nurse With Wound donde si lo hacía por ejemplo incomprensiblemente la Companyia Electrica Dharma, ni tampoco en las copiosas listas de nombres de las contraportadas de la revista Audion. Este artefacto de folk y psicodelia descolocaba por entonces a posibles seguidores de ambas escenas y apenas podemos encontrar paralelismos como por ejemplo en otro cuarteto de Düsseldorf Dom y su también único disco Edge of time registrado en ese mismo año.

La admiración que sentía por el disco me llevó incluso a sugerir a José Manuel Costa que le pasara una copia a Jim O Rourke para su entonces recién creado sello Moikai. José había organizado uno de los primeros conciertos de Música Dispersa en Madrid de donde era originario su principal artífice José Manuel Brabo "Cachas" quien cambiaría su residencia por Barcelona después de su participación en el colectivo Canción del Pueblo junto a gente como Hilario Camacho, Elisa Serna o Adolfo Celdrán. Su inconformismo como compositor encuentra en el mundo hippie dadaista de Jaume Sisa un perfecto aliado que se completaría con Albert Batiste y Selene, esta última sería la autora de esta ola fugaz como el grupo que sin embargo en su corta existencia marcó un día tras día de ensayos en una iglesia abandonada en la parte alta de la Avenida Montserrat; el resultado unas sinuosas canciones sin textos claros, casi onomatopeyas con títulos concisos (Diagolo, Hanillo, Eco, Cromo, Fluido...) un lenguaje inventado en un microcosmos de étereas nanas y seráficos madrigales que parecen remitir en algún recodo a su niñez marcada por una ausencia total de palabras hasta los tres años o por un efímero grupo de su juventud Los Tijuanas Inconformistas formados por músicos sin ningún conocimiento instrumental.

El servicio militar de "Cachas" paralizó definitivamente el grupo trasladándose a Menorca donde en su entorno desarrolló un ascetismo tao marcado en un arte caligráfico especialmente en su libro inédito El Sentir de la Pobreza. Gran material de estos pensamientos se pueden visionar en la web La simiente negra con el seudónimo de L de Atar (ver al final) y con citas a Parménides, Emil Cioran o Cees Nooteboom otro residente en la isla, también fotos inéditas y apuntes de su afición al ciclismo. Lamentablemente José Manuel Brabo murió en 2004, dos años antes vería la reedición y remasterización por parte de Wah Wah Records de este disco legendario.




Dos inmediatos antecedentes en 1969 del disco de Música Dispersa, la inclusión de música de José Manuel Brabo en el film El Extraño caso del Doctor Fausto y el Ep Miniatura.









sábado, 1 de diciembre de 2018

Los suplicios delirantes de Seijun Suzuki



La primera vez que tuve conocimiento del cine de Seijun Suzuki y de otras producciones de los estudios japoneses Nikkatsu fue a través de las páginas de la revista Terror Fantastic, especialmente en secciones como "El bestiario pop japonés" de Antonio Vilella o "Nudies del terror" firmado por Sadko, hablo de periodismo cinematográfico de principios de los setenta en donde evidentemente se hablaba de películas que eran casi todas de imposible visionado en este pais, por lo que uno tenía que hacerse una visión a veces fantasiosa desde las fotografías. No hace mucho pude ver por fin en sala cinematográfica Branded to Kill quizá la obra maestra de este género cercano al yazuka; demoledora, delirante, estrambótica y totalmente ininteligible para los directivos de Nikkatsu que despidieron a Suzuki quien no pudo rodar hasta diez años después.

Antes de ello una filmografía copiosa (seis películas solo en 1960) producto de rodajes rapidísimos que dejan otras obras tan destacadas como Youth of the Beast, Gates of Flesh o Tokyo Drifter con una línea estrecha entre la explotación y el film noir que pulveriza las etiquetas de alta o baja cultura.






Diferentes instantaneas de la filmografía de Seijun suzuki, en la última en semejanza a los ambientes de Blue Velvet o Wong Kar Wai


martes, 20 de noviembre de 2018

El vocoder, música electrónica de la era atómica



La reciente edición en Anòmia del disco 12" Vocoder de Jack Callahan (Die Reihe) este nos presenta una grabación en que usando solo su voz y el vocoder nos hace una introducción a los orígenes del instrumento desarrollado hacia 1938 por los Bell Labs en Murray Hill, New Jersey como forma de codificar el habla en la transmisión de largas distancias, algo que alcanzaría gran importancia en la entonces inminente II Guerra Mundial donde la encriptación de las voces de muchos líderes mundiales parecían robots, paradojicamente estos procesos hacían que la voz pareciera mas deshumanizada pero más nítida. En diferentes secciones del disco podemos oír disertaciones de intención y metodología con un cientificismo sutilmente risible además de un tono ameno aumentado en la cara B del disco con guiños de remezclas dance de DJ Swag y Morgan Jefferson.

La historia del vocoder es amplísima y hasta se han escrito libros sobre ello. Paralelamente a sus usos científico-militares se originan artefactos como el Voder cuya presentación en 1939 durante la Feria Mundial en New York deja entusiasmada a la audiencia. El posterior uso musical tendría su arranque en los años 60 tras previas investigaciones en laboratorios musicales en los años 60 y dos ejemplos de ello los podemos encontrar en Alvin Lucier y su North American Time Capsule de 1967 o en Bruce Haack con su disco Electric Lucifer dos años más tarde, ambos compositores provenientes de ámbitos distintos sin embargo comparten una cierta espiritualidad mucho más compleja en el primero y más distendida en el segundo a pesar de ser en el fondo una pieza de psicodelia antibelicista.

Durante 1981 aparecerían para mi gusto tres composiciones básicas e inolvidables dentro del entorno del vocoder: Ode to Perfume de Holger Ckukay extraído de su lp On the way to the peak of normal, Computerwelt de Kraftwerk y Oh Superman de Laurie Anderson, estas dos últimas piezas presentan un cariz visionario de control "Computer world, because time is money, they have our data there" en los primeros o "Your petrochemical arms, your military arms, in your electronic arms" en la segunda. Como entonaba la voz sintética de Florian Schneider "música electrónica de la era atómica"

                                                      Die Reihe, Vocoder. Anòmia 2018


                                            Demostración de The Voder. New York 1938

                                                               Vocoder, demostración