martes, 20 de noviembre de 2018

El vocoder, música electrónica de la era atómica



La reciente edición en Anòmia del disco 12" Vocoder de Jack Callahan (Die Reihe) este nos presenta una grabación en que usando solo su voz y el vocoder nos hace una introducción a los orígenes del instrumento desarrollado hacia 1938 por los Bell Labs en Murray Hill, New Jersey como forma de codificar el habla en la transmisión de largas distancias, algo que alcanzaría gran importancia en la entonces inminente II Guerra Mundial donde la encriptación de las voces de muchos líderes mundiales parecían robots, paradojicamente estos procesos hacían que la voz pareciera mas deshumanizada pero más nítida. En diferentes secciones del disco podemos oír disertaciones de intención y metodología con un cientificismo sutilmente risible además de un tono ameno aumentado en la cara B del disco con guiños de remezclas dance de DJ Swag y Morgan Jefferson.

La historia del vocoder es amplísima y hasta se han escrito libros sobre ello. Paralelamente a sus usos científico-militares se originan artefactos como el Voder cuya presentación en 1939 durante la Feria Mundial en New York deja entusiasmada a la audiencia. El posterior uso musical tendría su arranque en los años 60 tras previas investigaciones en laboratorios musicales en los años 60 y dos ejemplos de ello los podemos encontrar en Alvin Lucier y su North American Time Capsule de 1967 o en Bruce Haack con su disco Electric Lucifer dos años más tarde, ambos compositores provenientes de ámbitos distintos sin embargo comparten una cierta espiritualidad mucho más compleja en el primero y más distendida en el segundo a pesar de ser en el fondo una pieza de psicodelia antibelicista.

Durante 1981 aparecerían para mi gusto tres composiciones básicas e inolvidables dentro del entorno del vocoder: Ode to Perfume de Holger Ckukay extraído de su lp On the way to the peak of normal, Computerwelt de Kraftwerk y Oh Superman de Laurie Anderson, estas dos últimas piezas presentan un cariz visionario de control "Computer world, because time is money, they have our data there" en los primeros o "Your petrochemical arms, your military arms, in your electronic arms" en la segunda. Como entonaba la voz sintética de Florian Schneider "música electrónica de la era atómica"

                                                      Die Reihe, Vocoder. Anòmia 2018


                                            Demostración de The Voder. New York 1938

                                                               Vocoder, demostración


















sábado, 10 de noviembre de 2018

Quico Rivas, una continua maquinación



Nada más salir de la amplia exposición que el Espacio Santa Clara de Sevilla dedica a Quico Rivas uno reconoce que su obra era para mí difusa y subestimada, algo parecido a lo que me ocurrió con la colectiva de "los esquizos" como así se denominó a los pintores de la nueva figuración madrileña de la que él fue comisario en algunas de sus primeras exposiciones. Esta faceta de comisario o crítico de arte está simultaneada con un un amplísimo activismo que le lleva de la escritura a la producción musical, de la pintura a la edición de libros o regentar algún bar junto a Alberto García-Alix en los años de efervescencia de la movida, algo que sin duda añoraba del mítico Bar La Vaquería, antecendente contracultural del punk y pop madrileño que fue destruido por un atentado de la ultraderecha, algo que sin duda le afecta y le lleva a afiliarse a la CNT, un ideario que posteriormente retomaría ya en los años 90 con la revista Refractor de carácter anarcofuturista.

La relación con la música de Quico Rivas se inicia en la Sevilla del rock progresivo de los setenta donde colabora de alguna manera con formaciones como Goma o Imán y con la creación de Equipo Múltiple junto a Juan Manuel Bonet, ambos grandes rastreadores de las vanguardias históricas y que también originaron el Centro de Arte M-11. Su entrada posterior en la revista Disco Express le hace introducir en la publicación las periódicas colaboraciones de los Corazones Automáticos (los hermanos Santiago y Luis Auserón) y a través de una entrevista que Rivas hace a Herminio Molero forman Radio Futura, todos ellos junto a teóricos como José Luis Brea comparten el mundo rizomático de Deleuze y sondean las mutaciones del capitalismo, aunque la utilización posterior de los medios de masas les puedan llevar de Brian Eno a Mabel.

La exposición de este multifacético creador y activista fallecido en Ronda en el 2008 estará abierta hasta el 17 de Noviembre y en sus dos últimos días contará con unas jornadas sobre su trayectoria.

               Quico Rivas y Juan Manuel Bonet, Equipo Múltiple (Sevilla 1969-1972)





                         Dos collages de la serie efectuada durante su estancia en diferentes hoteles


                                                    Ilustraciones de la revista Refractor

                                   Camisa antecedente de los diseños de Westwood- Mclaren