sábado, 23 de mayo de 2020

Aislamiento amplificado



Durante todo este periodo de aislamiento pandémico han sido considerables las propuestas de reflejar las vivencias e impresiones a través de composiciones musicales. En el área en que se mueve la escena electrónica y experimental la condición de extrañeza del músico aislado es relativa desde hace unas décadas como prueba la "home tape network" de los cassettes en los ochenta o esa línea de dark ambient que se llamó aislacionismo en la siguiente década. En todas ellas se pueden encontrar numerosas grabaciones de mundos amenazantes y desasosiego aunque el entorno era más bien ficticio a diferencia de ahora que es real, la incertidumbre se ha convertido en mortalidad, el rastreo y vigilancia ha dejado de ser una fantasía cyberpunk y la administración del miedo apunta a la resignación.

Los primeros días de alarma no dejaban de retrotraerme al envenenamiento masivo del síndrome del aceite tóxico, el mayor desastre de salud pública que ha habido en Europa que pese a haber tenido una mortandad de más de mil personas solo en sus primeros meses de expansión se encuentra en una absoluta amnesia colectiva en nuestro país. Los hospitales de Madrid llegaron a un colapso sanitario ante el creciente número de contagios de lo que se calificó como una neumonía atípica mientras el ministro de Sanidad declaraba que el mal lo causaba un bichito, tan pequeño que si cae de la mesa se mata. En esos días, concretamente en septiembre de 1981 fui a una fiesta tecno en la sala Golden Village en la que actuaban Metal y Ca, Oviformia Sci y Los Iniciados, a la salida encontré un bar donde tomarme un tentempié y allí asistí a una escena difícil de olvidar, un hombre le dio un recipiente de aceite al camarero en la barra para que le cocinara el bikini que había pedido ante el temor de ser contagiado. Ese miedo latente contrastaba el futuro lleno de tecnologías incipientes y lúdicas que plasmaban los grupos que había visto poco antes, está claro que en tiempos adversos haya momentos para la evasión pero es difícil de entender como no había en ese periodo de ebullición musical ninguna muestra que reflejara ese drama.

Este recuerdo de plasmar un drama humano me viene de nuevo a la cabeza de nuevo al abordar el ofrecimiento de Sergio Sánchez para participar en la recopilación de República Ibérica Ruidista Confinescapes acerca de la experiencia del confinamiento. Busco un sonido de dolor al final lo encuentro captado entre los gritos de auxilio de los habitantes de Wuhan, el impacto del sonido aislado y repetido es intenso pero al final decido acoplarlo a un fondo que remite a la sosegada música corporativa electrónica ambiental japonesa de los ochenta algo que me ha dado por explorar justo en esos días, seguramente es una contradicción pues se trata de dos mundos opuestos pero es el reflejo de que acaso tu vínculo al dolor no es más que el que percibes estas semanas por internet, omnipresente, del desastre a la contemplación desde tu zona de comfort. También en la red se puede encontrar la recopilación Viaje alrededor de mi cuarto completada hace pocos días por Wet Dreams Records, de nuevo la idea de la experiencia personal de la reclusión tomando como punto de partida este libro de Xavier de Maistre cuyo protagonista aislado se mueve en un reducido espacio cuyos objetos alrededor le originan todo tipo de ensoñaciones ignorando la dimensión del lugar y el tiempo exterior, Turín 1789; como dice el autor en una línea los instantes y los siglos, es el título que decido poner a la pieza con que contribuyo a esta recopilación.

Como apuntaba en la primera líneas son muchas las experiencias sonoras del confinamiento como es Ruido Vírico dirigido desde Audiotalia, pero me gustaría recoger de mi entorno más cercano las profundas modulaciones de Javier Piñango con título elocuente, Aislamiento, lejía y reparación o la hipnótica filmación que Florenci Salesas obtiene de las calles de Sitges a primera hora del día que precedió al estado de alarma, suya es también la impactante ambientación sonora. Por último dos muestras surgidas cerca de mi casa en el barrio de Horta, la cadencia rítmica de rabia contenida del tema Warriors against the fucking virus compuesto por Frans Beltran para un film imaginario y en el otro lado del barrio en la zona norte del pequeño núcleo de la Font del Gos el diario sonoro de Julio Cesar Palacio, grabaciones de campo desde este singular enclave donde aún se aprecian los distantes ruidos urbanos disminuidos estos días junto los  más cercanos sonidos naturales de la Sierra de Collserola reflejada en la portada, contemplándola ansío volver a pedalear por la carretera que aparece lo antes posible.


                                     Viaje alrededor de mi cuarto - Wet Dreams Records

                                             Confinescapes - República Ibérica Ruidista

         


                                              Florenci Salesas / Sitges ningú res

                                               Julio Cesar Palacio / Covid- 19 Sound Diary







lunes, 11 de mayo de 2020

Florian Schneider, voz hertziana y sonrisa enigmática




 


La imagen y filmación de Kraftwerk interpretando Radioactivity provienen de su aparición en 1978 en la Televisión Francesa, el tema ya había alcanzado una gran difusión dos años antes pero pocos habían visto al grupo tocando, algo que iba a cambiar sustancialmente pues la emisión era en pleno domingo, el impacto no puede ser mayor con perfecta simetría escénica que jamás abandonarían: Ralf Hütter modulando con su voz la ambivalencia de una canción sobre la radioactividad, Karl Bartos y Wolfgang Flür percutiendo dos artilugios de lo más inusitados y Florian Schneider la presencia más inquietante completamente estático apenas haciendo un símil de acompañamiento con sus dedos sobre su inseparable flauta transparente que aquí nunca llega a tocar, mirando fijamente a Ralf Hütter en un estado de ensimismamiento que casi parece un acto de telepatía. El director de Capitol Records escandalizado que se pregunta como pueden haber acogido a un grupo así tiene que ser calmado por el representante francés de Kraftwerk Maxime Schmitt uno de las personas más cercanas al grupo quien declara que si Ralf Hütter es su portavoz, Florian Schneider es su conciencia, este fundamental atributo desaparecería treinta años después cuando decide abandonar el grupo con quien dá su último concierto en Zaragoza, cansado más que nunca de las giras que habían derivado progresivamente a un estado de casi autoparodia.

Muchos adioses significativos en tan poco tiempo, el pasado 6 de mayo nos enterábamos de su fallecimiento, el mismo día que Conny Plank hubiera cumplido ochenta años y pasados pocos días del de Gabi Delgado otro residente de la galvánica Düsseldorf. En esta ciudad se encontrarían Ralf y Florian en un curso de improvisación de música clásica india, su pasado es bien distinto, el primero procede de una formación rockera llamada The Phantoms mientras Florian se adentraba en Piss Off apareciendo en performances de Joseph Beuys, ambientes de vanguardia y radicalidad completados por el refinamiento artístico de su familia tanto en la arquitectura de su padre, el buen gusto musical de su madre o las primeras experiencias con esculturas de neones de su hermana Claudia que seguramente influyen a la creación de su flauta travesera de plexiglass transparente alterada con extraños artefactos de invención propia. Pasará poco tiempo en que estos aparatos sean modificados y domesticados para asumir actuaciones en que las audiencias se quedaban perplejas especialmente en Estados Unidos así como la prensa cuando les comentaban que ellos los tocaban pero que muchas veces sucedía al revés. El periodo experimental lo dan por completado tras sus tres primeros discos y años después Florian le dice a David Bowie que intentan hacer la música popular de las fábricas mientras que a su colega Iggy Pop le lleva a comprar espárragos de temporada. Su sentido del humor es casi expresionista marcado por su sonrisa enigmática y ha estado siempre presente de una mera muy sutil en casi todo sus discos donde el fetichismo tecnológico o robotización creo ha sido más expuesto que ensalzado a través de todos los tratamientos y síntesis de voz desde sus primeros días con su diseño de vocoder; de nuevo ambivalencia absoluta: el suprematismo de Die Roboter y el romanticismo de Ananas Symphonie.

Es inútil ahondar más en la trascendencia e influencia de Kraftwerk, ya se ha escrito mucho sobre ello y más estos días. A nivel personal comentar que los descubrí por la radio nada más editarse Radioactivity, seguramente sería en la FM de Radio Barcelona o En para vosotros jóvenes de Radio Nacional, poco antes en 1975 habían salido en la parte inferior de una portada de Disco Express, aún hoy en día me parece uno si no el mejor disco de música electrónica de la historia, una impresión compartida por amigos cercanos. Como todavía no tenía tocadiscos pude grabarlo en un radiocassette y su escucha la tuve entonces y después en lugares insospechados, vivencias propias y ajenas que dejo apartadas para otra ocasión.


         Florian Schneider de niño dibujado por su padre y acompañado por este y sus dos hermanas

                                 Improvisación y espontaneidad en los años precedentes a Kraftwerk

                                 Comic interior del disco Ralf&Florian a cargo de Emil Schult

          Florian Schneider e Iggy Pop comprando espárragos en Düsseldorf. (Pintura de Gagambo)





                                                    Florian Schneider, miradas hondas

          Florian en su época más reciente, posiblemente experimentando con síntesis de voz

                      Heimatklänge, Florian acompañado de su hermana Claudia y Ralf Hütter


Kraftwerk - Radio Sterne. La voz sintética de Florian Schneider en las profundidades del espacio