martes, 23 de julio de 2019

Cranioclast industrial beachcombers

                                                                 Cranioclast A Con Cristal

Quien haya viajado a través de toda la geografía de la cuenca del Ruhr asiste a la contemplación de un paisajismo que alterna una visión melancólica de la naturaleza entremezclada con enormes fábricas abandonadas, una imagen no muy alejada de lo que podía ser los ambientes de Kraftwerk en sus dos primeros discos. Pasarían unos años hasta que a mitad de los ochenta otra formación de una ciudad (Hagen) de la misma zona como eran Cranioclast mostraran su entorno de una manera mucho más desolada en ambiciosos trabajos visuales de sus discos que contaban con una sonoridad igualmente desgarradora cuyo proceso ellos mismos asemejan a los negativos de imágenes fotográficas sin cámara extraídos de placas de vidrio con capas de diferentes materiales y fluidos.

Personalmente descubrí el grupo con su disco de 1987 A Con Cristal, un 12" con un trasfondo musical inspirado por la Muralla Atlántica compuesta por 15000 bunkers que los alemanes construyeron para protegerse de una acción a gran escala de los aliados. Gran parte de ellos los podemos ver en un libreto interior con fotos de los propios miembros del grupo Soltan Karik y Sankt Klario en que reflejan una arquitectura fosilizada, monótona, camuflada en la playa terminal y que singularizan en la portada en que adhieren una distinta a cada una de ellas. Extrema manipulación y retroalimentación sonora con ocasionales voces de sus miembros antes citados cuya personalidad real sigue siendo una incógnita añadida a la ausencia de conciertos, algo semejante a los británicos Soviet France con quienes se les ha comparado aunque estos hayan ejercido un sonido más ambiental que el de los alemanes mucho más industrial exceptuando su reciente disco Cract on Sail, el primero que publican desde 1993 en el sello Aub Abwegen con envolventes mucho más reposadas.







                                     Varias muestras del libro interior del disco A Con Cristal


Paul Virilio, citado en el disco de Cranioclast, realizó en 1958 una investigación de la fenomenología militar a través de toda la Muralla Atlántica donde fotografió (arriba) algunos de sus bunkers.


                                         Portada e imagen interior de su disco Kolik-San-Art


                Los dos discos de Core, un proyecto paralelo de Cranioclast en su propio sello CoC

                                          Su último disco publicado este año por Auf Abwegen


El paisaje industrial de Hagen, ciudad originaria de Cranioclast, captado por las cámaras del artista de la Bauhaus Heinrich Brocksieper y los fotógrafos Bernd y Hilla Becher



Cranioclast  y el tema Beachcombers una de las caras de su disco A Con Cristal

viernes, 12 de julio de 2019

Los sonidos sentidos de Thomas Pynchon en Malta




El Metro parecía el pied-a`-terre de un noble aplicado a innobles propósitos. La pista de baile y la barra estaban situadas encima de un amplio tramo curvo de escaleras de mármol, bordeado de estatuas en hornacinas; estatuas de caballeros, damas y turcos. Tal era la calidad de animación latente que las rodeaba que se tenía la sensación de que, llegada la hora de la lechuza, de la partida del último marinero y de extinguirse la luz eléctrica, las estatuas tenían que animarse, bajar de sus pedestales y ascender majestuosamente a la pista de baile llevando consigo su propia luz: la fosforescencia del mar. Y formar allí conjuntos y bailar hasta la salida del sol, en completo silencio; sin música; sus pies de piedra besando apenas las tarimas de madera.
Thomas Pynchon, V -1961

El Metro Club que estaba situado en la parte baja de la Strait Street en La Valetta ya no existe, como tampoco practicamente todos los otros bares y cabarets que hacían de esta calle una de las más sórdidas del Mediterráneo, solo quedan algunos letreros descoloridos como huellas de destrucción y decadencia. Decidimos pasar nuestra última noche de honeymoon en la terraza del Tico Tico, el único bar-restaurante que queda de aquellos días, desde dentro el tocadiscos reproduce añejas canciones aunque no tanto como las que Pynchon ambienta en sus escritos, en el caso de V entre otras del cantante Dick Powell que había estado como marinero un tiempo en Malta, algo que también se le atribuye a Thomas Pynchon hacia 1956 aunque no hay consenso al respecto. Anthony Burgess que se trasladó a la isla durante unos años influido por la lectura de V se lo llegó a insinuar a su autor en una carta quien le respondió con una evasiva respuesta. La calle bajando al mar se adormece ambarina, lo poco que queda del expresionismo catatónico del libro.








Dos días antes he podido contemplar una Voice Recording Machine originalmente situada gracias a la Caraboot Shop en la Merchants Street de La Valetta, en este artilugio los marineros ingleses y norteamericanos grababan sus voces y cantos para mandárselos a sus novias a la vez que se cruzaban con los miembros de la Archonfraternity of the Holy Rosary, una asociación que se postulaba en la calle para recoger dinero para las familias de los prisioneros condenados a muerte y que iban cubiertos por una túnica que incluso les tapaba la cara, esta conjunción real o de mi imaginación podría haber sido de lo más "pynchoniana". Otra confluencia de lugares la encontramos en St. John's street donde frente por frente se situan la tienda de discos D'Amato para muchos la más antigua del mundo y el cine City Lights donde se exhibían películas de soft-porn, allí iban a parar el público más encendido de la colindante Strait Street. Esto se hacía de manera semisecreta (no habían carteles) habida cuenta del carácter conservador de la isla como el que tuvo que sufrir Anthony Burgess, parte de cuyos libros enviados para la mudanza hacia la isla fueron confiscados por la oficina de correos local tachándolos de pornográficos. Esto originó una conferencia posterior, Obscinity&The Arts con gran parte entre la audiencia de las autoridades locales que no le manifestaron precisamente gran aprecio.



                       Voice Recording Machine y Carabott Shop en la Merchant's Street

                      Miembro de la Archonfraternity of the Holy Rosary (Foto Bizarre Malta)

 

                                 D'Amato Records y City Lights cinema en St. John's street


       Obscinity&The Arts de Anthony Burgess y original de la carta que recibió de Thomas Pynchon


Estaba aquí Mondaugen como parte de un programa que tenía que ver con las perturbaciones radioeléctricas de la atmósfera: "sferics" para abreviar. Durante la Gran Guerra, mientras estaba a la escucha de los mensajes telefónicos entre las fuerzas aliadas, un tal J. Barkhausen oyó una serie de tonos descendientes, muy parecidos a un silbato de maniobras, cuyo registro fue descendiendo. Cada una de estas "silibancias" tenía una duración máxima de sólo un segundo y parecía hallarse en la zona de baja frecuencia o audiofrecuencia. Como pudo comprobarse después, la silibancia no era más que el primer miembro de la familia de sferics, entre cuya taxonomía habían de incluirse los clics o perturbaciones de corta duración, los ganchos, los ascendentes, los silibantes de borde, que se producen a lo largo de las líneas del campo magnético, más uno parecido al gorjeo de los pájaros al que se denomina "coro del amanecer". 
Thomas Pynchon. V


                                                            Lascaris World War Control


Sound Mirror en Naxxar, construido en 1933 antes de su obsolescencia por la invención del radar

Avión frente al Chateau Bertrand (The Mad House) en Ta' Qali otro punto geográfico de V
(Foto igual que la anterior del libro Bizarre Malta)

Túneles clausurados actualmente en La Valetta


La piedra lo oye todo, y lo transmite al hueso, por los dedos y los brazos arriba, hacia abajo, a través de la caja ósea y las cañas óseas haciéndole salir de nuevo a través de los tejidos óseos. Su pequeño paso a través de ti es accidental, meramente en la naturaleza de la piedra y el hueso: pero es como si te hubieran dado un recordatorio.
Es imposible hablar de vibración. Sonido sentido. Zumbido. Los dientes zumban: dolor, punzadas sordas por toda la mandíbula, una sacudida angustiosa de los tímpanos. Una y otra vez. Mazazos durante todo el ataque, ataques durante todo el día. Nunca te acostumbras. Cabría pensar a estas alturas que nos hemos vuelto todos locos. ¿Qué es lo que me permite permanecer erecto y apartado de los muros? Y silente. Un ciego aferrarse a la conciencia, nada más. Puramente maltés. Quizás va a proseguir eternamente. Si es que "eternamente" sigue teniendo algún sentido.
Thomas Pynchon, V

Si hay un punto en Malta donde encontrar ese zumbido eterno este es el Hal Saflieni Hypogeum, el templo prehistórico subterráneo más antiguo del mundo en que los arqueoacústicos han encontrado en la sala del oráculo fuertes efectos de resonancia capaces de actuar sobre la actividad cerebral, su origen seguramente se encuentra en un canto ritual de consciencia mística.



        Hal Saflieni Hypogeum, la foto de abajo la más cercana a su descubrimiento en 1902