lunes, 7 de septiembre de 2020

Young Marble Giants, el dormitorio del hombre amplificado



Put a blanket up on the window pane
When the baby cries lullaby again
As the light goes out on the final day
For the people who never had a say
There is so much noise...
(Young Marble Giants. Final Day)

La primera vez que vi un artículo sobre Young Marble Giants en el NME me quedé sorprendido al verles en las fotos de una manera jovial y distendida junto a un bucólico estanque de su Gales natal, un absoluto contraste con la atmósfera de armagedon nuclear de su primer single Final Day publicado por Rough Trade en el año 1980. No sé por qué, en una época que empezábamos a hacer muchas fotocopias me dio por hacer una de este reportaje y colorear sus fotos empezando por el vestido de conchas marinas de su cantante Alison Statton, al poco rato me di cuenta que no tenía sentido que YMG me los imaginaba monocromáticos, la inmediata aparición ese mismo año de su primer y único LP  Colossal Youth me confirmó esta percepción, un primer plano de sus tres componentes mirando a un lugar incierto, fondo negro sin ningún tipo de artificios. Inmediatamente me hice con el disco que desde el primer momento me dejo impactado, no había escuchado antes nada semejante, mi entusiasmo intenté trasladarlo sin éxito a los miembros de mi grupo e incluso me hice con un cuaderno suyo de imágenes y textos de edición muy limitada muy apreciada por sus seguidores venideros.

El periodo de actividad de YMG sería entre 1978 y 1981, años de intensa creatividad en las islas británicas, sin embargo el sonido de los galeses no tenía nada que ver con casi nadie de este entorno, quizá salvando a Viny Reilly de Durruti Column,  una extensión de sus querencias de gente tan dispar como Duane Eddy, Neil Young, Eno o Kraftwerk, a estos últimos acuden a verlos en el concierto del Capitol Theatre de Cardiff en 1975 presentando su album Radioaktivitat, de este disco captarían su éter melancólico y señales para ensayar una primitiva instrumentación electrónica a cargo de Peter Joyce, ocasional miembro de la banda en sus primeros días de formación, que construyó algunos sintetizadores propios y moduladores de anillo que se intuyen más que aprecian en sus discos, donde si destaca la cadencia de un órgano Galanti y una caja de ritmos casera que en sus primeras actuaciones se reproducía desde una cassette, todo ello va creando un mundo propio de fragilidad, inquietante ingenuidad, letargo y aislamiento en contraste con la rabia y aburrimiento del contingente punk.

Esta frescura del grupo fue mantenida en la grabación de su lp, grabado en cinco días en la campiña galesa y producido por el ex miembro de Amon Düül y Hawkwind Dave Anderson. La repercusión del disco sería considerable, siendo unos de los discos más vendidos de Rough Trade estos les llevarían a una gira conjunta con Cabaret Voltaire por Estados Unidos, toda una explosión de júbilo que sin embargo deriva en poco tiempo en tensiones entre sus miembros que acaba en separación. A partir de aquí diferentes proyectos: Steve Moxham con The Gist, su hermano Philip en la primera formación de los Pedestrians de David Thomas y Alison Statton como Weekend y colaborando con Ian Devine de Ludus. Años más tarde el grupo adquiere un claro status de culto por sectores mayoritariamente indies que pienso desdibujan la magia original del grupo que approvechando este interés deciden reunirse de nuevo en varias ocasiones, lo hacen de manera encomiable pero no tiene mucho sentido verlos en grandes escenarios a los cuales siempre les tuvieron cierta aprensión como muestran algunas filmaciones de antaño donde los hermanos Moxham no paran de fumar y Alison canta con las manos en lo bolsillos, no es en este entorno donde ella puede expandir mejor los dos elementos que declara buscar en la música, detalle y atmósfera, micro y macro.

                                                                   Alison Statton y Peter Joyce

                                                  Philip Moxham en creatividad hogareña



                      Gira americana conjunta junto a Cabaret Voltaire. Foto- Re/Search



Words and pictures. Escritos de canciones por Stuart Moxham y dibujos de Wendy Smith


viernes, 28 de agosto de 2020

Alejandro Jodorowsky, trances de demolición




Los efímeros actos pánicos que Alejandro Jodorowsky realizó en el Teatro de Vanguardia en la ciudad de México tuvieron en 1967 una inesperada repercusión televisiva cuando el presentador de un programa cultural del país le propuso que hiciera una acción que tuviera repercusión de audiencia, tenía sesenta minutos a su disposición para hacer lo que quisiera. Tras reflexionar la propuesta Jodorowsky tuvo la certeza del acto efímero que quería realizar, lo que más odió en los años oscuros de su infancia, el piano de su hermana Raquel que siempre había gozado de las preferencias de sus padres ante él, literalmente despedazaría un piano. Este acto destructivo tuvo otro antecedente en su infancia como relata en su libro Danza de la realidad:
Me vi obligado a tomar clases en la Academia Musical que una fanática socialista animaba en el sótano de la Cruz roja. Para llegar ahí tenía que caminar por toda Matucana. El estuche negro, en lugar de tener costados con curvas siguiendo la forma del violín, era rectilíneo como un ataúd. Los lustrabotas, al verme pasar, estallaban en risas sarcásticas. "!Lleva un muerto! !Sepulturero!" Yo, rojo de vergüenza, con el rostro hundido entre los hombros, no podía ocultar la funeral caja. Ellos tenían razón. El violín que llevaba dentro eran los restos de José. Por no quererlo enterrar, la abuela me había convertido en su vehículo. Yo era una forma hueca a la que se utilizaba para transportar un alma en pena. Pensándolo mejor, era el enterrador de mi propia alma. La llevaba difunta dentro de ese horrible estuche". Después de un mes de cursos donde las notas negras me parecieron de luto, me detuve frente a los lustrabotas y los miré sin decir palabra. Sus sarcasmos aumentaron hasta convertirse en un coro ensordecedor. Lentamente borró la algarabía el piafar de una inmensa cucaracha mecánica del color de mi estuche. Lance el ataúd hacia la vía férrea donde fue reducido a un montón de astillas.

Estos actos de desbloqueo anímico ensayados en gran parte en las acciones Pánico llevan a Jodorowsky a la práctica de la psicomagia que el mismo apunta como una armoniosa unión entre el lado racional y mágico del ser humano. Son infinidad las experiencias relatadas al respecto en sus libros y charlas, veamos esta en el mundo de la música:
Un hombre de 30 años no logra realizarse como músico. Cuando era niño estudiaba piano, pero su padre, garajista, se burlaba de su afición tratándolo de invertido. Renía una hermana que vivía en simbiosis con su madre, ambas odiando a los hombres. En su hogar, los dos mundos, el masculino y el femenino, estaban separados por un abismo.
Respuesta: Para lograr expresarte artísticamente, debes asumir tu sensibilidad femenina. Cúbrete el cuerpo de grasa de coches y así, desnudo, sucio como tu padre, toca el piano. Por supuesto que mancharás las teclas. Cuando hayas, con furia, producido todas las melodías que se te antojen, limpia el teclado. Después masajea el piano como si fuera una mujer, durante una hora exacta- Enseguida pega una foto de tu madre en la planta de tu pie izquierdo, una de tu hermana en la de tu pie derecho y ponte a tocar otra vez. Verás que la furia se convierte en placer creador. Como agradecimiento me traerás una rosa blanca.

En las fotografías que documentan la destrucción del piano en el programa televisivo se puede apreciar el acompañamiento de un grupo de rock. Jodorowsky se había acercado a varias formaciones mexicanas en varios de sus proyectos, ese mismo año en Fando y Lis aparecen tocando instrumentos en llamas o en el disco Alfa- Gungadin Un Hipercocierto versionando a Jimi Hendrix a la vez que Burt Bacharach. En el disco Zaratustra de 1970 recoge el singular ambiente de varios actores desnudos recitando detrás del monje Ejo Takata meditando y las intervenciones del grupo Las Damas Chinas. Poco después sus dos películas más conocidas El Topo y The Holy Mountain donde George Harrison tenía que haber intervenido en un papel protagonista de no ser porque se negaba a aparecer en una escena donde el alquimista le limpia el ano en una fuente al lado de un hipopótamo, Jodorowsky no quiso suprimir la escena aun sabiendo que la presencia del miembro de los Beatles hubiera aumentado sustancialmente los espectadores del film. No sé como Harrison hubiera llevado todas las vicisitudes que tuvo el rodaje, algún día nos lo debería alguien que fue parte del reparto, Re Debris co-vocalista posterior de The Tubes, otros adictos al happening apocalíptico.


               
    Cartel y fotogramas de Fando y Lis basada en una obra de Fernando Arrabal




                      Banda sonora de The Holy Mountain inédita durante muchos años


sábado, 15 de agosto de 2020

Automotivation





Es sorprendente que el tema Automotivation de Cabaret Voltaire nunca apareciera entre sus discos oficiales (salvo en una recopilación posterior), tuvo que ser en 1985 con el visionado de su vídeo Gasolin in your eye que se pudiera apreciar por primera vez, aunque el tema estaba compuesto dos años antes. Los pasajes ritmo-motóricos habían sido explorados en Inglaterra con referentes claros como el film Radio On o el motorik-kraut alemán, como ejemplo sirva el destacado tema de Simple Minds Theme for Great Cities en que la producción de Steve Hillage se deja notar. Las atmósferas de estos temas nos lleva por la Europa continental de mediados de los ochenta en una deriva de deseos y memoria entre ruinas modernas, enlaces de ello pueden ser Another Journey de O Yuki Conjugate o All Saints Night from a polish motorway de Nico, tema escrito por Eric Random colaborador ocasional de Cabaret Voltaire a quienes volviendo a su vídeo uno puede ver repetidamente una salida de autopista que nos lleva a la ciudad holandesa de Zwolle, sincronía de espacio tiempo, allí el grupo De Fabriek componía Hot Terrain, tema con clara analogía a estas sonoridades que publicaría en cassette Andrés Noarbe en su sello EGK.
















Mi ruta más habitual en sus orígenes. Imágenes extraidas de un NODO de 1972

viernes, 31 de julio de 2020

Erizonte - Sonidos en el silencio. Música y arte sonoro a la obra de OPS




Hace tres años Julián Sanz (Erizonte) comenzó a invitar a varios músicos españoles a participar en un proyecto basado en las imágenes que pudieran sugerirles los caústicos dibujos de OPS (Andrés Rábago). Tras sucesivas entregas previas, estás han sido agrupadas en este disco en que encontramos entre otros nombres como Esplendor Geométrico, Macromassa, Mar Otra Vez, Mecánica Popular, Pelayo Arrizabalaga o Eli Gras. Se trata de la segunda parte de una trilogía titulada Sonidos en el Silencio precedida por la recreación de Los Caprichos de Goya un artista con quien se puede emparentar la obra de OPS, ambos ilustran una España grotesca y siniestra aunque en el caso que nos ocupa lo hace desde un tiempo y territorio alienante y deshumanizado.

La obra de OPS comienza a difundirse a finales de los años 60 desde revistas como Triunfo o Hermano Lobo. De esta última guardo recuerdos del impacto que me provocaban sus dibujos cuando iba a la peluquería de mi barrio, no hacía mucho tiempo que había dejado de leer el TBO y de repente me encuentro estos misteriosos dibujos muchas veces ocupando la portada junto a periódicos esparcidos en la misma mesa como el Dicen o el semanario de sucesos Por Qué, enfrente tengo artilugios que podían estar en sus viñetas, un asiento de peluquería que parece de dentista y una pequeña vitrina con diferentes aparejos como brochas con mango de baquelita o frascos del bálsamo Floïd con el hipnótico dibujo del hombre masajeado y radiante en su envase. Con el paso de los años me atrae su mundo desconcertante cruce de ternura y brutalidad, una mezcla de contrarios que bien podía haberle emparentado con el Grupo Pánico de Arrabal y Topor.

Como es sabido Andrés Rábago cambió su seudónimo de OPS por El Roto a mediados de los ochenta, los dibujos ya no son tan metafísicos, algo más racionales aun cuando el trazado del dibujo sigue siendo inquietante con muchos personajes que aparecen desdibujados, encapuchados o con gafas de sol como el propio autor recalca y todo ello lo ejecuta sin citar nombres, son más bien arquetipos idealizándose en el mundo de internet que ha sustituido como bestia negra a la televisión.

Aprovechar la ocasión para anunciar otra novedad de Julián Sanz Escalona como es la edición por parte de Huerga y Fierro de su libro Paracanciones y otros poemas, como él apunta: poemas para ser leídos y cantados.





      Una selección de dibujos y viñetas de OPS




                                Tres viñetas de El Roto aparecidas en el periódico El País






viernes, 17 de julio de 2020

Juan Carlos Kreimer - De ninguna parte, Londres 1976



La primera vez que supe de Juan Carlos Kreimer fue a través de dos crónicas que la revista Popular 1 hizo en 1978 de la escena punk en París. En la primera su redactora estrella Bertha M Yebra nos relata como ella y Nico acuden a una fiesta ficción convocada por Kreimer en la que tras un rodeo callejero asombradas descubren que solo está él presente esperándolas con una botella de vino tras lo cual deciden ir todos juntos a casa del promotor local Marc Zermati. En el siguiente número el periodista argentino escribía un largo artículo titulado Paranoia Urbana donde sobre la tienda parisina Survival y el colectivo Bazooka, ellos apuntan a un punk que se comienza a institucionalizar, al cambio de enemigo de la policía por la sociedad tecnológica, ropa de camuflaje con ilustraciones de Seveso o la Baader Meinhof. Casi coincidiendo con estos dos artículos la Editorial Bruguera nos sorprende con un libro de su autoría, Punk la muerte joven que empezó a circular por todo el ámbito local, un año antes lo había hecho el libro de fotografías Punk de Salvador Costa y De que va el rock macarra de Diego A. Manrique.

El libro ha sido reeditado en alguna ocasión aunque los intereses de su autor habían desviado a otras áreas de interés, antipsiquiatría, autoconocimiento y su exitoso libro Bici Zen. No ha sido hasta hace poco que para su sorpresa una vieja amiga londinense descubrió una caja con varios sobres conteniendo escritos de él en Londres durante 1976 que daba por perdidos, agrupados con el el título De Ninguna Parte el año pasado fuero editados en Buenos Aires y este mismo año lo ha hecho la editora y tienda barcelonesa El Lokal con prólogo incluido de Silvia Resorte con quien siempre ha estado en contacto. Es significativo que poco después de que fuera escrito, este fuera rechazado con vehemencia por Esther Tusquets aunque sí mostraba interés por esos chicos que aparecen mencionados"pintarrajeados"

De Ninguna Parte narra en forma de diario como Juan Carlos Kreimer llega a Londres buscando nuevos referentes tras haber estado en París donde participó en grupos de intervención urbana llegando a conocer a Guy Debord. Allí contacta con otro miembro de la Internacional Letrista como es Alexander Trocci y especialmente con su hijo que toca en una incipiente banda de punk, el término situacionista apenas es empleado pese a su conocimiento por gente como Malcolm Mclaren. Su rutina diaria trabajando como lava vasos y acomodador de teatro se compensa con una constante labor de búsqueda que le lleva de la librería Compendium buscando números de It a los archivos del New Musical Express, por las noches citas con The Slits en el Hope&Anchor donde uno se lo imagina cruzándose con Alvaro Peña-Rojas inclasificable músico chileno cofundador de The 101´ers, Patti Smith en el Roundhouse o primerizas formaciones en el Rat Club. Mientras tanto en Argentina la Junta Militar amplía su represión, Kreimer no se vé así mismo como un exiliado político, de haberse quedado allí sentía más peligro como periodista contracultural de literatura beat y rock marginal. En Londres vive su jubileo punk con recuerdos puntuales a su país como cuando tras cuidar un puesto de libros de Alexander Trocci en Camden Town este le regala un disco de Jorge Cafrune que luego escuchan en casa de una amiga suya que resulta ser la madre de Siouxsie, esta lo quita antes de que acabe el primer tema, los nuevos tiempos no estaban con la tradición.

                                                        Librería Compendium

                                                 Vigilancia y represión militar. Argentina 1976

Johnny Rotten en 1976, rodeado de Jordan, Luciana Martinez, Derek Jarman y Vivienne Westwood

    The Slits en sus primeros días




Encabezamiento del artículo Paranoia Urbana. Popular 1, Mayo 1978





Portada y páginas interiores de Punk, la muerte joven. Ed. Bruguera 1978

Su última reedición




martes, 7 de julio de 2020

La organista alucinada en el Carnaval de las Almas






Hasta hace poco no he podido visionar esta maravillosa Carnaval de las almas (Carnival of souls), una película que me rondaba en las listas fímicas de todo el universo Re/Search o en sesiones especiales del Scala Cinema de Londres. Dirigida por Herk Harvey en 1962 este constituye su único título de su filmografía aunque a él se debe multitud de encargos de películas educativas o industriales. El origen de esta radica en el descubrimiento que el director tuvo del Saltair Pavillion en Utah, un parque de atracciones en ruinas que junto a otras zonas abandonadas de Utah constituye un trasfondo espectral que el director alcanzó con un equipo técnico de solo cinco personas con atrevidos planos de gran angular distorsionados y un desdoblamiento ambiental donde el supuesto mundo real de la protagonista compite en extrañamiento con sus ensoñaciones. Un destacadísimo antecedente del mundo de David Lynch especialmente de su película Carretera Perdida donde la figura de su "hombre misterioso" está en absoluta consonancia con "The Man" otro hombre inquietamente maquillado que persigue a la protagonista y que es interpretado por el propio Herk Harvey de la misma manera que dos años después haría Ray Dennis Stecker en su film Incredible Strange Creatures interpretando al poseído Cash Flagg. Otra correspondencia cercana en el tiempo sería la fobia sexual de su protagonista cecana a los tormentos en Repulsión de Polanski.

Uno de los mayores encantos de la película es la banda sonora de Gene Moore con instrumentación exclusiva de órgano de tubos, un instrumento típico de las películas de terror pero que aquí raramente suena grandilocuente, pese a su siniestrismo sería una especie de cruce entre un afligido Fats Waller y un maligno Anton Lavey que aparece en tanto a que la protagonista (Candace Hilligoss) es una organista de iglesia sin convicción religiosa que figura atormentada por un accidente de automóvil que le origina constantes apariciones de seres de ultratumba que desembocará en la escena final con el baile de carnaval en el Saltair Pavillion (protagonizado por estudiantes de la Escuela Mormona de Danza Moderna), de nuevo allí suena insistentemente esta música de órgano de la que no se puede desprender ni siquiera cuando intenta sintonizar emisoras en la radio del coche.

La protagonista probando un órgano de la Reuter Organ Company en Lawrence, Kansas




















Viñeta de un comic de Michael H. Price inspirado en la película.

Herk Harvey en un reencuentro de todo el personal del film en 1989


Disco de Pere Ubu que recoge parte de las recreaciones que el grupo hizo sobre el film