jueves, 15 de junio de 2017

La madriguera, delirios de un tecnócrata en un entorno brutalista



El reciente pase de la pelicula La Madriguera dirigida por Carlos Saura en 1969 me ha reafirmado la impresión que tuve hace años de que se trata de uno de sus films más conseguidos y también más personales de su autor, en cuanto uno puede adivinar que la casa donde transcurre casi enteramente el film remite a esos espacios presentes en los ambientes interrelacionados de artistas plásticos y arquitectos de mitad de los sesenta a lo que seguramente no es ajeno la introducción que el neurólogo aragonés Alberto Portera le haría en Estados Unidos al arquitecto Louis Kahn, una arquitectura que Saura rememoraba. "Me recordaban mis juegos infantiles de guerra, los refugios contra las bombas, la sensación de protección que da una una construcción hecha de una solidez tal que es capaz de desafiar terremotos, bombas atómicas, capaces de testimoniar el juicio final".

La elección de rodar en la casa que el arquitecto Javier Carvajal diseñó como hogar propio configuró a esta como una protagonista omnipresente durante toda la película, la chocante belleza del hormigón armado en medio de la desnudez del paisaje constituye el contorno de un ingeniero joven, de los llamados en su época tecnócratas, que cuando deja la fábrica se abandona en un edificio racional, aséptico y ordenado, escuchando música en equipos de reproducción musical de lo más avanzado y realizando con su mujer delirantes juegos, unas patologías muy habituales en las películas de Saura de esa época que cuenta en su elenco técnico con el director de fotografía Luis Cuadrado y el compositor Luis de Pablo, ambos coincidirían en otros títulos clave de su filmografía.









      Diferentes tomas de La Madriguera con Per Oscarsson y Geraldine Chaplin como protagonistas


                              La casa de Javier Carvajal en estado posterior de semiabandono

                                          El bunker hogar moderno y brutalista americano