lunes, 11 de mayo de 2020

Florian Schneider, voz hertziana y sonrisa enigmática




 


La imagen y filmación de Kraftwerk interpretando Radioactivity provienen de su aparición en 1978 en la Televisión Francesa, el tema ya había alcanzado una gran difusión dos años antes pero pocos habían visto al grupo tocando, algo que iba a cambiar sustancialmente pues la emisión era en pleno domingo, el impacto no puede ser mayor con perfecta simetría escénica que jamás abandonarían: Ralf Hütter modulando con su voz la ambivalencia de una canción sobre la radioactividad, Karl Bartos y Wolfgang Flür percutiendo dos artilugios de lo más inusitados y Florian Schneider la presencia más inquietante completamente estático apenas haciendo un símil de acompañamiento con sus dedos sobre su inseparable flauta transparente que aquí nunca llega a tocar, mirando fijamente a Ralf Hütter en un estado de ensimismamiento que casi parece un acto de telepatía. El director de Capitol Records escandalizado que se pregunta como pueden haber acogido a un grupo así tiene que ser calmado por el representante francés de Kraftwerk Maxime Schmitt uno de las personas más cercanas al grupo quien declara que si Ralf Hütter es su portavoz, Florian Schneider es su conciencia, este fundamental atributo desaparecería treinta años después cuando decide abandonar el grupo con quien dá su último concierto en Zaragoza, cansado más que nunca de las giras que habían derivado progresivamente a un estado de casi autoparodia.

Muchos adioses significativos en tan poco tiempo, el pasado 6 de mayo nos enterábamos de su fallecimiento, el mismo día que Conny Plank hubiera cumplido ochenta años y pasados pocos días del de Gabi Delgado otro residente de la galvánica Düsseldorf. En esta ciudad se encontrarían Ralf y Florian en un curso de improvisación de música clásica india, su pasado es bien distinto, el primero procede de una formación rockera llamada The Phantoms mientras Florian se adentraba en Piss Off apareciendo en performances de Joseph Beuys, ambientes de vanguardia y radicalidad completados por el refinamiento artístico de su familia tanto en la arquitectura de su padre, el buen gusto musical de su madre o las primeras experiencias con esculturas de neones de su hermana Claudia que seguramente influyen a la creación de su flauta travesera de plexiglass transparente alterada con extraños artefactos de invención propia. Pasará poco tiempo en que estos aparatos sean modificados y domesticados para asumir actuaciones en que las audiencias se quedaban perplejas especialmente en Estados Unidos así como la prensa cuando les comentaban que ellos los tocaban pero que muchas veces sucedía al revés. El periodo experimental lo dan por completado tras sus tres primeros discos y años después Florian le dice a David Bowie que intentan hacer la música popular de las fábricas mientras que a su colega Iggy Pop le lleva a comprar espárragos de temporada. Su sentido del humor es casi expresionista marcado por su sonrisa enigmática y ha estado siempre presente de una mera muy sutil en casi todo sus discos donde el fetichismo tecnológico o robotización creo ha sido más expuesto que ensalzado a través de todos los tratamientos y síntesis de voz desde sus primeros días con su diseño de vocoder; de nuevo ambivalencia absoluta: el suprematismo de Die Roboter y el romanticismo de Ananas Symphonie.

Es inútil ahondar más en la trascendencia e influencia de Kraftwerk, ya se ha escrito mucho sobre ello y más estos días. A nivel personal comentar que los descubrí por la radio nada más editarse Radioactivity, seguramente sería en la FM de Radio Barcelona o En para vosotros jóvenes de Radio Nacional, poco antes en 1975 habían salido en la parte inferior de una portada de Disco Express, aún hoy en día me parece uno si no el mejor disco de música electrónica de la historia, una impresión compartida por amigos cercanos. Como todavía no tenía tocadiscos pude grabarlo en un radiocassette y su escucha la tuve entonces y después en lugares insospechados, vivencias propias y ajenas que dejo apartadas para otra ocasión.


         Florian Schneider de niño dibujado por su padre y acompañado por este y sus dos hermanas

                                 Improvisación y espontaneidad en los años precedentes a Kraftwerk

                                 Comic interior del disco Ralf&Florian a cargo de Emil Schult

          Florian Schneider e Iggy Pop comprando espárragos en Düsseldorf. (Pintura de Gagambo)





                                                    Florian Schneider, miradas hondas

          Florian en su época más reciente, posiblemente experimentando con síntesis de voz

                      Heimatklänge, Florian acompañado de su hermana Claudia y Ralf Hütter


Kraftwerk - Radio Sterne. La voz sintética de Florian Schneider en las profundidades del espacio

2 comentarios:

  1. Muy cierto. Radioaktivitat sigue ejerciendo una enorme fascinación. Y Antenne sigue siendo igual de estremecedora.

    ResponderEliminar
  2. Miedo y belleza hechizante. Posiblemente el disco más cercano al espíritu de Florian Schneider. Gracias por tu seguimiento.

    ResponderEliminar