martes, 5 de septiembre de 2017

Javier Hernando / Adrià Bofarull - A maelstrom walk



Poco después que Adrià Bofarull me propusiera este trabajo comencé a pensar un posible vínculo de desarrollo. Sabiendo que compartiámos filiación "pynchoniana" una posible área de exploración serían los mundos laberínticos, entendiendo estos no solo como construcción arquitectónica sino también como zonas fantasmales y mutantes donde uno puede saber donde ir pero no saber como orientarse. Me encantan los mapas y la toponimia que te puedes encontrar en ellos, Azucena de Yngunza autora de la portada, es una experta en su etimología y también una iniciada en el laberinto como metáfora de lectura e inconsciente colectivo y nos aportó varios libros al respecto. A ellos hemos sumado extractos de Jorge Luis Borges, Francesco Careri o este claramente inspiracional de Jacques Derrida:

"Tímpano, dionisia, laberinto, hijos de Ariadna. Recorreremos ahora (de pie, andando, danzando), comprendidos y envueltos para no salir jamás , la forma de un oído construido alrededor de una presa, girando alrededor de su pared interna, una ciudad, pues (laberinto, canales semicirculares - se nos previene de que las barandas no se mantienen) enrrollada como un caracol alrededor de una compuerta, de un dique y tendida hacia el mar: cerrada sobre ella misma y abierta sobre la vía del mar. Llena y vacía de su agua, la anamnesis de la caracola resuena sobre una playa"

Ante el colapso de la urbe o la naturaleza caótica, al oyente le podemos sugerir una deriva musical en que perciba escondrijos para reorientarse o quien sabe para perderse y errabundear definitivamente.

A maelstrom walk ha sido publicado por el sello República Ibérica Ruidista dirigido por Sergio Sánchez.

Guy Debord In girum imus nocte et consumir igni

Constant y su laberinto en la ciudad suspendida en el aire

Despacho de María Zambrano. A ella debemos El canto del laberinto

1 comentario:

  1. Gracias por sumarme gráfica y simbólicamente a vuestro hermoso trabajo de laberinto sonoro. Algo de lo que estoy convencida es que todos llevamos el laberinto con nosotros allí adónde vamos...y también el mapa para salir de él (y de nosotros mismos).

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