miércoles, 29 de agosto de 2018

Víctor Nubla La ciencia a la luz del misterio



Tras adquirir una silla de playa descubro por primera vez el placer de leer en ella pegado a la orilla. El día declina en la antesala de la lluvia de estrellas de las Perseidas pero aún tengo luz suficiente para comenzar el último libro de Víctor Nubla "La ciencia a la luz del misterio" en cuyas primeras líneas ante el deleite de una contemplación del firmamento estrellado constata que no hay tiempo real, una experiencia concomitante con el título del libro en que la ciencia afortunadamente no tiene como objetivo curarnos del misterio, sino vivificarla a través de la observación, revelación y pensamiento del autor.

A través simplemente de una velada con invitados, Víctor propone en la experiencia de la escucha musical un balance de documentación y exaltación narrativa. Significa que en ella podemos viajar en el tiempo trazando cartografías sonoras ambientadas por Archie Shepp, Frederic Mompou o Gavin Bryars, discos de referencia en que los mecanismos cerebrales subyacen en la emoción y el recuerdo, idóneos para sus invitados. Sin embargo previamente mientras prepara un marmitako sus pensamientos se dirigen a la posibilidad de la existencia de sonidos accidentales algo que es corroborado con el invento del fonoautógrafo de Scott de Martinville, un poco similar al posterior de Edison pero con la particularidad de poder recoger la vibración del sonido y plasmarlo en un papel tintado. Otros ejemplos de sonidos aún más primigenios podían encontrarse en la rotación de las vasijas de barro investigado con aínco los últimos años en el campo de la arqueoacústica.



           El fonoautógrafo de de Scott de Martinville, patentado en 1857 y dos de sus grabados



Frederic Mompou Música  Callada



Au Claire de la Lune, primara grabación registrada en 1860.

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