martes, 27 de noviembre de 2012

DON DELILLO Ruido Selectivo





Nota sobre el ruido selectivo. Hace cuarenta y ocho horas estaba monitorizando los datos en la consola de la misión cuando se metió una voz en mi informe del Mando de Colorado. Era una voz sin realce, cargada de estática. Comprobé mis auriculares, comprobé los interruptores y las luces. Unos segundos después se restableció la señal del mando y oí a nuestro oficial de dinámica de vuelo pedirme que cambiara el frecuenciador de sentido redundante. Lo hice, pero el resultado fue que volvió la débil voz, una voz que traía consigo un patetismo extraño e inconcretable. Creí de alguna manera identificarla. No a quien hablaba. Era el tono lo que identificaba, la conmovedora cualidad de algún hecho tierno y a medias recordado, incluso a través de la estática, la neblina sónica.

Fragmento del cuento de Don DeLillo Momentos Humanos de la Tercera Guerra Mundial, que me venía a la cabeza en la pasada entrada dedicada a Orfeon Gagarin y recordar uno de sus primeros temas Not is possible landing, ambientes de aislamiento y soledad cósmica y como dice el escritor, la tierra como lumbre psíquica.



                               Pinturas del artista alemán Gerhard Richter, influencia declarada
                               de Don DeLillo, referenciado en otro cuento del libro El Ángel Esmeralda


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