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miércoles, 10 de noviembre de 2021

It's crazy BCN 1989-1986, fotografías de Arturo Xalabarder de la escena punk barcelonesa recopiladas en un libro


A pesar de que con anterioridad ya había visto ocasionalmente alguna de sus fotos, no fue hasta que las ví agrupadas en 2007 en el blog de Silvia Resorte que me dí cuenta de la fantástica relevancia que tenía este material que Arturo Xalabarder había realizado de toda la escena punk barcelonesa en la primera mitad de los ochenta, algo que también pudieron apreciar los que acudieron a una proyección de ellas organizadas por el Cuc Sonat en el  Elèctric Bar y años después en el libro Harto de Todo de Jordi Llansamà. Por todo ello me parece una fantástica iniciativa haber agrupado muchas de ellas en el libro It's Crazy BCN 1980-1986, autoeditado por el propio autor con maquetación de Marc Valls y textos de Silvia Escario (Último Resorte) y Xavi Cot (Cuc Sonat), ambos testigos de excepción del nacimiento del punk londinense como lo fue el fotógrafo Salvador Costa que en su estancia en esa ciudad durante 1977 inmortalizó todo el movimiento en un libro editado ese mismo año, revalorizado año tras año hasta el punto de estar en la colección del Museo Reina Sofía. Un proceso de reconocimiento artístico a través de exposiciones que captaron esa escena  que también han tenido otros fotógrafos como Bruce Conner, Sheila Rock o la más reciente del anarco-punk de los ochenta en la Martin Parr Foundation, algo que no sería de extrañar que ocurriera con las fotos de Arturo habida cuenta no solo de su excepcionalidad sino también del creciente interés de exponer el material casi oculto que tuvieron las escenas más "outsiders" de este país.


Las fotografías del libro mayoritariamente en blanco y negro dicen tanto o más que un relato escrito de  las formaciones que aquí están representadas como Último Resorte, Attak o Shit SA. Rostros y actitudes de energía y furia, letras de negación y anti sumisión y también una gran dosis de divertimento engañando un contorno de abismo con una música diabólicamente acelerada cercana ya en esta época no al punk anfetamínico previo de grupos como Ramones o Buzzcocks sino a la escena más o menos hardcore de grupos como los tejanos Million Dead Cops cuya actuación en Zeleste casi supuso una epifanía para muchos de sus miembros. Por cierto esta sala sirvió de escenario a una explosiva actuación de Shit SA (foto superior de la entrada) donde quemaron un televisor mientras que en Magic, la otra sala estandarte de la progresía musical barcelonesa vería la gran bronca que se montó tras una actuación de Attak, ambos eventos están documentados en el libro como también otras actuaciones en lugares como Transformadors o los locales de la calle Aldana o San Ramón en L'Hospitalet.


Pese a estas actitudes impredecibles e irreverentes me atrevería a decir por haber conocido a algunos de ellos que gran parte de los protagonistas del libro no entrarían extrictamente en la ortodoxia punk, gente como Wells, Panko, Manel Pugés o Luis Cerezo (Cirera) de Frenopatics tenían gustos e inquietudes musicales más amplias como las tenía el propio Xalabarder. El punk era un vehículo perfecto de colisión de catarsis y autodestrucción pero también de cierto hedonismo  que bien se pueden apreciar en algunas de las fotos del libro o de manera más fehaciente en las que realizó la posterior afamada modista Lydia Delgado reproducidas en revistas como Diagonal, distribuidas en lo locales más modernos de la ciudad que nada tenían que ver con sitios como el cercano a la calle Escudillers Abracadabra donde se reunía gran parte de este contingente dentro de un deambular urbano que también protagoniza algunas de las fotos cuyo enfoque no sería el de captar una extravagancia sino una autenticidad.

El libro tiene un recorrido de delante para atrás en el tiempo ocupando sus últimas páginas Clinic Humanoyds con fotos y carteles de su actuación en el Bar Texas en 1980 y en La Orquídea el año anterior. Su entorno era el Hospital Clínic o bares cercanos como el Boira o la Enagua con una clientela guapa y oscura, como dirían Ultravox "wild, beatiful and damned". En esta formación militaría el propio Arturo Xalabarder y Manel Pugés una de las personas más fotografiadas en el libro; su visita a nuestro local de Xeerox tocando la primera parte del Gut Feeling de Devo nos dejó boquiabiertos como también al aquel día presente Nacho Canut todavía entonces en Kaka de Luxe quien a la salida nos decía que teníamos que incluirlo en el grupo, no fue así, pero bastantes años más tarde, poco después de su época en Mohochemie, puede compartir algunas sesiones en que él participaba que bien estaría alguna vez vieran la luz.


Decir por último para los que estén interesados que el libro se puede pedir al propio autor a través de la dirección: canopos2021@gmail.com o para los que estén en Barcelona en la librería El Lokal donde también se pueden encontrar otros tres libros suyos: Postcards, Canopos, una colección de viñetas con un humor oscuro lleno de sarcasmo y una colección de relatos con el nombre se Solicornios publicado en 2019.

               Panko en una actuación de Attak en El Garage- L'Hospitalet 1981

            Cheity, Silvia y Juan de Último Resorte en la Sala Magic, 1981
                          

     Actuación de Shit SA en el Club de la Tercera Edad Siglo XX, Barcelona 1983

      Shit SA hacia la zona de derribos de Las Glorias, Barcelona 1983
                        

                                Necrofilia (Wells y Cheity), Premià de Mar, 1982


                                                   Carteles de Clinic Humanoyds



                       Flee Hand Made (Marc García y Carles "Boski" Masabeu)

                             Manel Pugés y Mario Almonacid (Xeerox), 1981




sábado, 28 de febrero de 2015

The Damned, progresivamente divertidos



En unas recientes declaraciones a la prensa holandesa Captain Sensible de The Damned recordaba la ilusión que le hizo tocar por primera vez en el Melkweg de Amsterdam en 1977, la misma sala donde antes habían tocado una de sus bandas favoritas Soft Machine, este tipo de debilidades quedaban casi ocultas por la ortodoxia punk pese a que gran parte del  movimiento estaba impregnada de ellas, sin ir más lejos Johnny Rotten con Can o Magma. Treinta y ocho años después, nada más y nada menos, The Damned han vuelto a tocar en el Melkweg durante el Grauzone Festival en que compartían un apabullante cartel que incluía entre otros a The Fall, D.A.F. y Michael Rother de Neu, otra debilidad de Sensible hasta tal punto que le llegó a mandar una carta como fan.

Pese a ser más conocido como bajista, Captain Sensible es de hecho un multiinstrumentista, el primer instrumento que tuvo Captain Sensible en su infancia fue un órgano bontempi con el que quería imitar a Brian Auger, poco después vino su casi obsesión por Syd Barrett a quien querían localizar como fuera en su retiro para que les produciese un disco, al final tuvieron que conformarse con Nick Mason quien les produjo su segundo álbum Music for Pleasure, cuyo último tema You Know incluye el saxo de Lol Coxhill con quien incluso llegaron a tocar en alguna actuación. Posteriormente The Damned tendrían otra colaboración estelar proveniente del llamado rock progresivo como fue Robert Fripp durante la grabación de su disco Strawberries que luego fue rescatada en su single Fun Factory, un título que define perfectamente lo que fue el grupo, una factoría de diversión en que la deshinbición de Sensible le hacía disfrazarse con pintas de lo más variopintas e incluso a aparecer desnudo tocando, todo este desparpajo les convertiría en una propuesta muy apreciada en muchas escenas como por ejemplo en la californiana, sin olvidar por eso connotaciones sociales o políticas como el single que Captain Sensible grabara para Crass Records.

Esta entrada está dedicada a Cheity Chinook, quien tan buenos momentos nos hizo pasar escuchando a The Damned en su casa.


                                        Marc Bolan y Dave Vanian en 1976, año de relevos

                                         Captain Sensible, su single para Crass Records

                                                  Pintada en el Masque de Hollywood

                         Durante la grabación de Music for Pleasure. Lol Coxhill a la izquierda

                                           Robert Fripp durante las sesiones de Strawberries

Impagable aparición de Captain Sensible bromeando sobre John Cage en la tira de comic Emily The Strange donde Emily utiliza micrófonos de contacto sobre las tumbas.

                                                          Grauzone Festival 2015

 Cheity Chinook rememorando la adquisición del primer disco de Damned a sus 14 años



sábado, 13 de octubre de 2012

CHEITY CHINOOK



Una de las experiencias más deprimentes que uno podía sufrir en la Barcelona preolímpica era asistir a fiestas de artistas donde te rodeaban conversaciones en que se defenestraba la pintura como práctica artística en favor de otras como la fotografía e instalaciones, con argumentaciones que sospechadamente no obedecían a una evolución personal sino al influjo de la comercialidad de las galerías y todo con una anodina música de fondo que en nada estaba en sintonía son supuestas prácticas vanguardistas. Cuando de allí salía un tanto asfixiado me reconfortaba acordarme de Cheity y de como pese a su glamour y presencia, se había centrado en su pinturas y sus gatos eludiendo sabiamente todo este tipo de eventos o el potencial de una de las salidas de la pintura de entonces como era eso que se llamó pop surrealista.

Conozco a Cheity desde 1978 cuando ella apenas tenía catorce años y rápidamente nos hicimos miembros de Xeerox, ya entonces esboza  sus primeros dibujos que desembocarían en carteles para conciertos de Clinic Humanoids o Ultimo Resorte formaciones clave del punk barcelonés. Tras un paréntesis largo en el tiempo descubrí en sus casa que su definitiva vocación de pintora la había materializado en una inquietante imaginería de realidad daimónica y alienígena, criaturas perdidas entre diosas y demonios practicando celebraciones paganas. Su influencia musical posiblemente lo puede uno encontrar en su poderoso y enérgico trazo en alguien como Siouxsie o en el obscurantismo de The Residents, combinaciones que la pueden emparentar con Elda Gisela Ford discípula de alguna manera de la tenebrosa Rosaleen Norton o también con surrealistas como Maruja Mallo y Leonor Fini rodeada como Cheity de un montón de gatos.














Arcadas de color intenso en espirales ascendentes y descendentes. Universos mutables emergentes, territorio felino, sublimaciones varias. Imágenes multidimensionales rescatadas del obscuro pero fascinante inframundo de la psique.

Introducción de su blog Laguna Estigia donde puedes encontrar estas ilustraciones y muchas más de su obra.