miércoles, 26 de julio de 2023

Future is calling. Silberland - Vol 2 The Driving Side of Kosmische Musik 1974-1984


                                          



Bienvenido a Silberland, donde las calles están pavimentadas con luces estroboscópicas. Hogar de luces de neón, líneas rectas y caminos abiertos, esta fantasía futurista se fundó por primera vez a mediados de los 70, cuando la clase creativa de Alemania eligió la terapia musical para satisfacer su alucinación compartida de una nueva Europa. 

Con este texto, el sello alemán Bureau B nos presenta uno de sus últimos lanzamientos la recopilación Silberland The Driving Side of Kosmische Musik 1974-1984, un escaparate ideal para introducirse en su extenso catálogo con muchos discos inéditos o reeditados especialmente del sello Sky Records también radicados en Hamburgo. No sé si conscientemente o no el título puede remitir al tema Silberland  que Wolfgang Riechmann incluyó en su disco de 1978 Wunderbar, una mezcla de música planeadora más lúdica que la ceremonial berlinesa y la flamante música electrónica de Düsseldorf que en esos días empezaba a ver las primeras formaciones de la Neue Deutsche Welle que cogían el relevo del kraut rock en sus últimos momentos. La ciudad latía con exultantes veladas de la vanguardia artística bajo la luminotecnia estroboscópica de la discoteca Creemcheese, el "future is calling" que entonaba Klaus Dinger en La Düsseldorf y el jovial deambular en el Mercedes B 220 de Wolfgang Flür junto a su amigo Wolfgang Riechmann  quien malogradamente vería su trágico final ese mismo año cuando fue acuchillado en un bar de esa misma ciudad, un devenir digno de alguna película de Fassbinder que como otros cineastas captaron en el celuloide imágenes muy cercanas a estos entornos como pueda ser Wim Wenders resaltado por la fotografía de Robby Müller.

La línea "motorik" se ha hecho una de las señas de identidad más características de eso que se ha llamado Kraut, término que muchos de sus representantes siempre han repudiado. Itinerarios que alternan paisajes industriales y reflejos titilantes de ciudades con brumosos bosques o recónditos lugares como Wümme o Forst donde Faust o Harmonia se reunían para componer. Un rock psicodélico
que desde la improvisación evoluciona hacia una horizontalidad hipnótica y minimalista. Sus cimientos se identifican claramente en el Mother Sky de Can (1970), el Hallogallo de Neu (1972) o el Autobahn de Kraftwerk (donde el coche no solo contribuye a una evocación, sino que también constituye el propio instrumento musical) y en la reconducción de todo ello por el productor Conny Plank. Indudablemente, el ideario de la road movie norteamericana está en el retrovisor de todos estos músicos y cineastas alemanes que sin embargo, a su vez han marcado grandes influencias a posteriores lanzamientos de índole tan variada como  Theme for great cities de Simple Minds, Automotivation de Cabaret Voltaire o la excelente recopilación Nightlands (ver aquí anterior entrada), por no hablar de multitud de ejemplos del llamado post rock de los noventa, década que vió un inusitado interés por muchos de los artistas incluidos esta recopilación como es el caso de Harald Grosskopf, Cluster, Conrad Schnitzler, Moebius&Plank, Faust, Thomas Dinger (La Dusseldorf) o el pseudopop mutante de Asmus Tietchens y Pyrolator. Este redescubrimiento se  hizo también extensible en diferentes libros, de uno de ellos Future Days escrito por David Stubbs elijo este extracto muy ilustrativo de toda esta vibración e ideario del disco:

Al escuchar "Hallogallo", el tema que abre el álbum de debut de Neu! resulta tentador pensar que el dúo ya ha cumplido su misión. El principio "motorik" ha sido establecido de manera inmediata y para siempre. Este es el sonido del que Neu!, e incluso el krautrock en sí mismo, se han vuelto casi sinónimos para las generaciones siguientes. Podían haber hecho las valijas ahí mismo. Pero tocar sin un mandato y seguir haciéndolo guiados solo por el propio instinto y la falta de inhibición, como curiosos representantes de una nueva generación de músicos, los convertía en el sonido potencial de una nueva Alemania -moderna, abierta, en paz consigo misma-, palpitando con seguridad y optimismo lo que se avecinaba en el horizonte. No solo una nueva Alemania, sino un mundo nuevo, esperanzado, cromado, energético.


                                                         Conrad Schnitzler


                                              Cluster, entre lo idílico y lo maquinal

                                                                        Faust

                                                           Asmus Tietchens

                                                               Kurt Dahlke - Pyrolator



                                         
                                                       Composición de Gerhard Richter

    Secuencia del film de Wim Wenders Der Amerikanische Freund

viernes, 7 de julio de 2023

El resurgimiento de la cassette de la mano de Sarah Rasines y su sello Crystal Mine





                                   


Una de las mayores sorpresas que han acontecido los últimos años en el ámbito de la edición musical ha sido sin duda la vuelta del formato cassette. Esta recuperación se ha notado muy especialmente en los circuitos norteamericanos de música experimental, en gran parte reemplazando progresivamente el Cd-r y casi de una manera paralela también los porta studios también comenzaron de nuevo a verse en un considerable número de actuaciones de esta escena. En nuestro país sellos como Anòmia, Alku o Marbre Negre incluyeron este formato en algunas de sus ediciones y otros lo han hecho de manera exclusiva como Absent Tapes o Crystal Mine, el sello que dirigido desde Burgos por Sarah Rasines acaba de cumplir cinco años con nada menos que 133 referencias entre las cuales encontramos nombres como Agnès Pe, Mattin, Miguel A. García, Coàgul, Al Karpenter, Gaba, Nad Spiro o Johannes de Silentio entre otros.

Como punto de partida del sello se encontraba Sara's World, un trabajo conjunto de la propia Sarah Rasines junto a Sara de Umbría que al elegir la cassette como tarjeta de presentación de alguna manera estaban rememorando las cintas que grababan cuando eran pequeñas y a este respecto es bueno señalar que entre sus múltiples actividades de investigación, creación y divulgación encontramos talleres de autoedición de cassettes para niños, todo un reto y experiencia habida cuenta que una cinta o reproductor de cassette para un niño de hoy en día nada tiene que ver al de su niñez como se han visto en filmaciones donde los peques miran a través de sus ranuras o se los acercan a sus orejas en una nueva dimensión de inocencia de las que quizás nosotros también podemos aprender estableciendo un mutuo descubrimiento.

Uno de estos talleres tuvo lugar en Museo Vostell de Malpartida y de allí surgió el proyecto de la tesis doctoral que sobre la cultura de la cassette que Sarah está elaborando en la que varios de los que fuimos partícipes hemos sido consultados y en que aspectos como el anti copyright, intercambio, accesibilidad y su carácter lúdico y experimental de entonces sigue estando presente en su propio sello Crystal Mine cuya línea ajena a géneros musicales y personificados envoltorios musicales recuerda la calidez del sello Lucky Kitchen de la vecina La Rioja inactivo desde hace ya algún tiempo. La radio también le ha servido como vehículo de presentación de sus inquietudes y su acción personal seguro continuará con proyectos desde esa Oficina de Gestión de Ideas que creó en Burgos, basada en la planificación que hace unos años hizo Isidoro Valcárcel Medina. A ambos le une una gran inventiva de recursos.



                                        Diferentes ediciones de Crystal Mine
 

                                     Programas radiofónicos realizados en Radio Relativa


                                                                       Escultura sonora