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lunes, 23 de marzo de 2026

Cassette Culture. Música casera y espíritu creativo en la era pre-Internet



Hace unos años, Arnau Sala tras un viaje a Estados Unidos me comentó el resurgir del formato cassette como técnica de producción, tanto a nivel de edición como de composición. Mi sorpresa fue enorme, pues pensaba que era ya algo olvidado y esta se fue haciendo cada vez mayor a medida que aumentaba el número de sellos que recuperaban este formato. Es en este periodo de tiempo cuando el escritor norteamericano Jerry Kranitz comienza a rastrear todo lo que se denominó cassette culture a través de fanzines y entrevistas, un trabajo de diez años que obtuvo finalmente un destino a través del libro Cassette Culture, Homemade Music and the Creative Spirit of the Pre-Internet Age editado en 2020 por Vinyl On Demand. Habiendo sido agotada el año pasado se ha publicado esta segunda edición.

No es el primer libro que aborda este movimiento, pues ya antes lo había hecho Cassette Mythos de Robin James. La familiaridad de toda una generación con este medio a través de las cassettes que grababa de la radio hizo en muchos casos expandirse con la aparición de los porta estudios de grabación que acaban de salir nada más comenzar los ochenta. De ahí a probar por ti mismo las mutaciones que el post punk estaba generando a través de una electrónica y pop cada vez más radicales solo había un paso, pasar de ser consumidor a productor y ahora sí realizar el concepto de no músico. Un quehacer que no buscaba rentabilidades económicas sino una expansión internacional de distribución e intercambio, consiguiéndolo a través de innumerables publicaciones ya no solo de fanzines sino también de revistas como Op que llegó a tener tres páginas dedicadas. Todo ello también se extendía a la radio a través de innumerables programas en emisoras independientes.

Jerry Kranitz nos expone como esta radicalidad creativa tuvo referencias muy marcadas, corrientes como Dadá, Fluxus o el Mail Art, siendo esta última la más destacada, habiendo una simbiosis en muchos de sus participantes que ya no solo se conformaban con las posibilidades de presentación que brindaba la fotocopiadora, sino multitud de objetos. Uno de los momentos más brillantes del libro es la recopilación que hace el autor en cinco páginas de reseñas de ediciones presentadas en formatos insospechados en varias publicaciones. En las lineas finales del libro, Kranitz sentencia:"Todo el mundo puede ser artista. Las ventas o incluso la audiencia no son requeridas. Cualquiera puede participar. Cualquiera puede crear" o como se podía leer encima de un aparato de cassette en la tienda Generator en el East Village del home taper Ken Montgomery: Press Record&Speak Your Mind.

Habiendo vivido muy de cerca esta escena a través de una editora y un programa de radio, quizás si echo a faltar alguna referencia a la ingente producción que hubo en España; apenas hay una referencia a Esplendor Geométrico a través del sello Datenverarbeitung. Un periodista musical francés reseñando una cassette de Víctor Nubla dijo que el listado de nombres de la escena alternativa y de cassettes  española casi podía ocupar el listín telefónico de París, quizás algo exageraba, pero algún día sería necesario la aparición de un libro tan recomendable como este para mostrar esta oleada.

Caja de las cassettes de Throbbing Gristle con sus conciertos editada por su sello Industrial Records.

                                                        Merzbow. Pornoise




                                 Zoviet France -Popular Soviet Song and Youth Music

                                     Castanets. Sección de cassettes de la revista Op

        

          Electronic Cottage, fanzine dedicado a divulgar la creación en cassettes


                          




Dos muestras de la cassette culture en España: arriba Des Tape, fanzine paralelo a Trepidación editado por Santi Palos. Abajo: contraportada del disco Muestras sin Valor de Comando Bruno y Avant Dernière Pensées donde se puede ver su fluida correspondencia,


miércoles, 26 de julio de 2023

Future is calling. Silberland - Vol 2 The Driving Side of Kosmische Musik 1974-1984


                                          



Bienvenido a Silberland, donde las calles están pavimentadas con luces estroboscópicas. Hogar de luces de neón, líneas rectas y caminos abiertos, esta fantasía futurista se fundó por primera vez a mediados de los 70, cuando la clase creativa de Alemania eligió la terapia musical para satisfacer su alucinación compartida de una nueva Europa. 

Con este texto, el sello alemán Bureau B nos presenta uno de sus últimos lanzamientos la recopilación Silberland The Driving Side of Kosmische Musik 1974-1984, un escaparate ideal para introducirse en su extenso catálogo con muchos discos inéditos o reeditados especialmente del sello Sky Records también radicados en Hamburgo. No sé si conscientemente o no el título puede remitir al tema Silberland  que Wolfgang Riechmann incluyó en su disco de 1978 Wunderbar, una mezcla de música planeadora más lúdica que la ceremonial berlinesa y la flamante música electrónica de Düsseldorf que en esos días empezaba a ver las primeras formaciones de la Neue Deutsche Welle que cogían el relevo del kraut rock en sus últimos momentos. La ciudad latía con exultantes veladas de la vanguardia artística bajo la luminotecnia estroboscópica de la discoteca Creemcheese, el "future is calling" que entonaba Klaus Dinger en La Düsseldorf y el jovial deambular en el Mercedes B 220 de Wolfgang Flür junto a su amigo Wolfgang Riechmann  quien malogradamente vería su trágico final ese mismo año cuando fue acuchillado en un bar de esa misma ciudad, un devenir digno de alguna película de Fassbinder que como otros cineastas captaron en el celuloide imágenes muy cercanas a estos entornos como pueda ser Wim Wenders resaltado por la fotografía de Robby Müller.

La línea "motorik" se ha hecho una de las señas de identidad más características de eso que se ha llamado Kraut, término que muchos de sus representantes siempre han repudiado. Itinerarios que alternan paisajes industriales y reflejos titilantes de ciudades con brumosos bosques o recónditos lugares como Wümme o Forst donde Faust o Harmonia se reunían para componer. Un rock psicodélico
que desde la improvisación evoluciona hacia una horizontalidad hipnótica y minimalista. Sus cimientos se identifican claramente en el Mother Sky de Can (1970), el Hallogallo de Neu (1972) o el Autobahn de Kraftwerk (donde el coche no solo contribuye a una evocación, sino que también constituye el propio instrumento musical) y en la reconducción de todo ello por el productor Conny Plank. Indudablemente, el ideario de la road movie norteamericana está en el retrovisor de todos estos músicos y cineastas alemanes que sin embargo, a su vez han marcado grandes influencias a posteriores lanzamientos de índole tan variada como  Theme for great cities de Simple Minds, Automotivation de Cabaret Voltaire o la excelente recopilación Nightlands (ver aquí anterior entrada), por no hablar de multitud de ejemplos del llamado post rock de los noventa, década que vió un inusitado interés por muchos de los artistas incluidos esta recopilación como es el caso de Harald Grosskopf, Cluster, Conrad Schnitzler, Moebius&Plank, Faust, Thomas Dinger (La Dusseldorf) o el pseudopop mutante de Asmus Tietchens y Pyrolator. Este redescubrimiento se  hizo también extensible en diferentes libros, de uno de ellos Future Days escrito por David Stubbs elijo este extracto muy ilustrativo de toda esta vibración e ideario del disco:

Al escuchar "Hallogallo", el tema que abre el álbum de debut de Neu! resulta tentador pensar que el dúo ya ha cumplido su misión. El principio "motorik" ha sido establecido de manera inmediata y para siempre. Este es el sonido del que Neu!, e incluso el krautrock en sí mismo, se han vuelto casi sinónimos para las generaciones siguientes. Podían haber hecho las valijas ahí mismo. Pero tocar sin un mandato y seguir haciéndolo guiados solo por el propio instinto y la falta de inhibición, como curiosos representantes de una nueva generación de músicos, los convertía en el sonido potencial de una nueva Alemania -moderna, abierta, en paz consigo misma-, palpitando con seguridad y optimismo lo que se avecinaba en el horizonte. No solo una nueva Alemania, sino un mundo nuevo, esperanzado, cromado, energético.


                                                         Conrad Schnitzler


                                              Cluster, entre lo idílico y lo maquinal

                                                                        Faust

                                                           Asmus Tietchens

                                                               Kurt Dahlke - Pyrolator



                                         
                                                       Composición de Gerhard Richter

    Secuencia del film de Wim Wenders Der Amerikanische Freund

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Conrad Schnitzler, los años del Paragon Studio




Descubrí a Conrad Schnitzler en 1978, no en ninguna revista especializada de música electrónica o experimental sino en la muchas veces sorprendente Popular 1, concretamente en la sección de novedades discográficas que venían en el centro de la revista cubriendo el póster desplegable, el disco en cuestión era Con originalmente editado por el sello francés Egg, tuvo una inmediata distribución en España a cargo de Movieplay junto a otros lanzamientos de su colección como Tim Blake. Incomprensiblemente se ignoró el fantástico Stand By de Heldon. Después de los de Kraftwerk era el primer disco de música electrónica que me compraba atraído además por la portada ultramoderna que le singularizaba de muchas de la época de ese estilo y también por las diferentes fotos de la contraportada agrupadas como Intermedia-Life-Action en la que Schnitzler aparece con un look no muy alejado del glamuroso futurista que presentaba Klaus Nomi. Curiosamente el recuerdo de su escucha lo tengo más presente cuando lo ponía en la tienda de discos Gay&Company y muy especialmente en un momento que catalogando novedades accidentalmente este sonó cruzándose con un disco anodino de jazz funk de Steve Kahn que estaba en el otro plato adquiriendo otra dimensión sin duda más excitante; este descubrimiento lo amplíe a otros discos, un acto de diversión que sin embargo reconozco se alejaba del penetrable sonido sintético, unas veces estático otras oscilante.

Poco después encontré ya mucha más información sobre él desde las páginas de Eurock con una entrevista que le había hecho David Elliott, allí contaba entre otras muchas cosas la buena relación que tenía con Peter Baumann (pese a que este ocupara su plaza en Tangerine Dream) y que originó su entrada en los Paragon Studios de Berlín, allí llegaba en bicicleta con un pequeño Korg, un secuenciador y su inseparable EMS vcs3, instrumentos que marcan gran parte de su ya anterior década discográfica y que vuelven a estar allí presentes aunque la producción de Baumann los atenúe con tratamientos de modulación de anillo y harmonizadores y por la incursión de algún sintetizador propio al que Conrad le añade un toque de "echo-rhythm" originando Ballet Statique quizá el tema más recordado de este disco hasta el punto que muchos lo recuerdan con este nombre. Sin duda los Paragon Studios tendrían una atmósfera idónea de trabajo, coincidiendo con estas sesiones Cluster grababan Grosses Wasser, luego también pasarían el propio Roedelius, Asmus Tietchens y  Conrad Schnitzler grabaría allí otros discos como Consequenz, Con 3, el maxi Auf Dem Schwarzen Kanal y ya en 1982 con el mismo formato el proyecto Berlín Express en la que Peter Baumann se implicaría incluso como coautor poco antes de que decidiera trasladar los estudios a Estados Unidos.

La edición del disco Berlín Express es su primer y único lanzamiento a cargo de una compañía grande como era el caso de RCA que le obligaba a unos actos de promoción que rapidamente desestimó, está claro que el sello no conocía las singulares acciones de promoción de su música que le llevaba a interactuar con los peatones en la calle ya sea con su casco altavoz o con los reproductores de cassette apegados a su cuerpo como ocurrió en el Ars Electrónica de Linz en 1980 en el exterior del teatro donde Klaus Schulze estaba haciendo un concierto con un pantalla gigante y gran despliegue tecnológico. Muy marcado por Joseph Beuys, con quién estudió, las actuaciones de Schnitzler son más bien acciones en que traslada su pequeño estudio presentándolo casi como una escultura en lugares tan diversos como el berlinés Café Einstein, un ascensor en París o de nuevo interactuando con el público en la Neue Galerie de Aachen, un vídeo grabado allí permite verlo con la misma indumentaria que la contraportada de Con. Este vídeo inédito durante mucho tiempo puede verlo gracias al envío de una cinta que le mandó a Andrés Noarbe en la que también habían muchos otros a raíz de los intercambios previos a la edición en 1986 en Discos Esplendor Geométrico del disco Consequenz 2 a la que seguiría al año siguiente Congratulation. Desde entonces gran cantidad de la producción de Conrad Schnitzler, que se acrecentó después de su fallecimiento, no podía faltar en el catálogo de Rotor incluyendo las recientes reediciones que el sello Bureau ha realizado de todo este período aquí expuesto.









                Portadas de tres de los discos grbados en los Paragon Studios de Berlín



                                           
Dos acciones de Conrad Schnitzler, arriba en las calles de Linz (1979), debajo en París (1980)

                                          Musik mit dem publikum, Neue Galerie Aachen


jueves, 5 de noviembre de 2015

Archie Patterson Eurock



Gracias a la mediación de Eli Gras he tenido el placer de conocer personalmente a Archie Patterson, alguien con quien tuve contacto a finales de los años setenta a través de la revista Eurock en la cual apareció mi dirección de contacto, este hecho motivó el recibir un montón de lanzamientos y optar por abrir un apartado de correos donde uno acudía siempre con esa ilusión de abrir la cajetilla y sorprenderte con su contenido entre los cuales encontrabas muchos de los herméticos grupos que aparecían en los anuncios de diferentes tiendas especializadas en el NME.

Archie Patterson tuvo la suerte de presenciar desde su residencia californiana de Fresno todo el flujo creativo que se exponía regularmente en el Fillmore West de San Francisco alternándose con movilizaciones contra la guerra y el descubrimiento de otras constestaciones más sónicas como la Velvet o los Stooges en la tienda local de Lighting Co. Todo este contagio musical es expuesto en 1971 desde un programa de radio que posteriormente se llamaría Alien Soundtracks, título de un disco de Chrome una formación que sintetiza perfectamente toda esas sinergias y que aparecería en uno de los primeros números de Eurock, cuyos futuros contenidos irían evolucionando hacia diferentes escenas europeas como la alemana, escandinava o francesa. La revista se ha ido editando hasta 2013 y en los últimos años en formato de libro, cuya última entrega es el muy recomendable Music&the Second Culture Crash.

La información se convierte en interacción y Archie Patterson a través de Paradox  distribuye gran parte del material expuesto al igual que comienza su labor de edición, una fórmula y línea muy paralela a la que desde París efectuaba Gérard Nguyen con la revista Atem. De esta misma época destacar también su implicación junto a Georgio Gomelsky en la organización del Zu Concert (New York 1978) con un cartel explosivo que reunía a Daevid Allen, Chris Cutler, Fred Frith, Glenn Branca/Theoretical Girls entre otros.



               Tres portadas de Eurock efectuadas por Torger Hougen del grupo Mnemonist.





                   Avant garde estelar francesa: Richar Pinhas, Ilitch, La Fondation y D.D.A.A.


Una de las primeras coberturas exteriores de Macromassa coincidiendo con su presentación en el Festival  Rock in Opposition de Reims (1980).

Entrevista a Conrad Schnitzler en el número 16 de Eurock (1980). Mucho más tarde en 2008 el músico alemán respondería a una entrevista para un podcast con tratamientos vocales de manera muy similar a la que anteriormente había enviado a Andrés Noarbe en los tiempos de sus dos lps. en Discos Esplendor Geométrico.