Hace unos años, Arna Sala tras un viaje a Estados Unidos me comentó el resurgir del formato cassette como técnica de producción, tanto a nivel de edición como de composición. Mi sorpresa fue enorme, pues pensaba que era ya algo olvidado y esta se fue haciendo cada vez mayor a medida que aumentaba el número de sellos que recuperaban este formato. Es en este periodo de tiempo cuando el escritor norteamericano Jerry Kranitz comienza a rastrear todo lo que se denominó cassette culture a través de fanzines y entrevistas, un trabajo de diez años que obtuvo finalmente un destino a través del libro Cassette Culture, Homemade Music and the Creative Spirit of the Pre-Internet Age editado en 2020 por Vinyl On Demand. Habiendo sido agotada el año pasado se ha publicado esta segunda edición.
No es el primer libro que aborda este movimiento, pues ya antes lo había hecho Cassette Mythos de Robin James. La familiaridad de toda una generación con este medio a través de las cassettes que grababa de la radio hizo en muchos casos expandirse con la aparición de los porta estudios de grabación que acaban de salir nada más comenzar los ochenta. De ahí a probar por ti mismo las mutaciones que el post punk estaba generando a través de una electrónica y pop cada vez más radicales solo había un paso, pasar de ser consumidor a productor y ahora sí realizar el concepto de no músico. Un quehacer que no buscaba rentabilidades económicas sino una expansión internacional de distribución e intercambio, consiguiéndolo a través de innumerables publicaciones ya no solo de fanzines sino también de revistas como Op que llegó a tener tres páginas dedicadas. Todo ello también se extendía a la radio a través de innumerables programas en emisoras independientes.
Jerry Kranitz nos expone como esta radicalidad creativa tuvo referencias muy marcadas, corrientes como Dadá, Fluxus o el Mail Art, siendo esta última la más destacada, habiendo una simbiosis en muchos de sus participantes que ya no solo se conformaban con las posibilidades de presentación que brindaba la fotocopiadora, sino multitud de objetos. Uno de los momentos más brillantes del libro es la recopilación que hace el autor en cinco páginas de reseñas de ediciones presentadas en formatos insospechados en varias publicaciones. En las lineas finales del libro, Kranitz sentencia:"Todo el mundo puede ser artista. Las ventas o incluso la audiencia no son requeridas. Cualquiera puede participar. Cualquiera puede crear" o como se podía leer encima de un aparato de cassette en la tienda Generator en el East Village del home taper Ken Montgomery: Press Record&Speak Your Mind.
Habiendo vivido muy de cerca esta escena a través de una editora y un programa de radio, quizás si echo a faltar alguna referencia a la ingente producción que hubo en España; apenas hay una referencia a Esplendor Geométrico a través del sello Datenverarbeitung. Un periodista musical francés reseñando una cassette de Víctor Nubla dijo que el listado de nombres de la escena alternativa y de cassettes española casi podía ocupar el listín telefónico de París, quizás algo exageraba, pero algún día sería necesario la aparición de un libro tan recomendable como este para mostrar esta oleada.
Caja de las cassettes de Throbbing Gristle con sus conciertos editada por su sello Industrial Records. Merzbow. PornoiseZoviet France -Popular Soviet Song and Youth Music Castanets. Sección de cassettes de la revista Op Electronic Cottage, fanzine dedicado a divulgar la creación en cassettes
Dos muestras de la cassette culture en España: arriba Des Tape, fanzine paralelo a Trepidación editado por Santi Palos. Abajo: contraportada del disco Muestras sin Valor de Comando Bruno y Avant Dernière Pensées donde se puede ver su fluida correspondencia,






















.jpg)
























