viernes, 16 de julio de 2021

El arpa de Nicanor Zabaleta en Esoteric Records

Recientemente se ha publicado un informe de la Asociación de Mujeres en la Música (AMM) en el que da cuenta de los dos polos opuestos en ocupación de instrumentos tocados por mujeres en orquestas: mientras que solo un 2% toca el trombón, un 6% la trompeta y un 10% instrumentos de percusión, el arpa es tocada por el 100% de mujeres. Es curioso que no haya en la actualidad ningún hombre arpista dentro de orquestas en nuestro país cuando este contó con Nicanor Zabaleta al que muchos consideran el mejor arpista de todo el siglo XX. No es este el espacio para analizar su trayectoria aunque sí me gustaría reseñar una serie de discos que el sello norteamericano Esoteric Records publicó en los años cincuenta con varias de sus grabaciones que tuvieron una considerable repercusión llegando incluso al reconocimiento de dos virtuosos del instrumento tan variopintos como Harpo Marx o Moondog.

Nicanor Zabaleta llegó a Nueva York en 1934 dispuesto a "hacer las Américas", rápidamente actuó con varias orquestas llamando poderosamente la atención al oyente norteamericano por el desconocimiento del arpa como instrumento solista. Su gran actividad no le impidió redescubrir partituras antiguas de la España del siglo XVI y XVII como alguna de Antonio de Cabezón que solía incluir en sus conciertos o también la invención de un octavo pedal para un instrumento que estaba abonado con frecuencia a ser presentado como mágico y sobrenatural. Es en este contexto cuando el sello de Nueva York Esoteric Records fundado  en 1949 decide incluirlo en su catálogo compartiendo otros lanzamientos de música clásica, folk o jazz con un nexo en común como son las formidables portadas diseñadas por Cynthia Pennell que sin duda hacían las delicias del moderno melómano norteamericano en su estéreo cercano al mueble bar.





Portadas de discos del catálogo de Esoteric Records diseñadas por Cynthia Pennell


                        Moondog y Harpo Marx posando para Salvador Dalí


El arpa entre lo celestial y lo pagano como muestra la segunda foto perteneciente al segundo volúmen de Hollywood Babylon de Kenneth Anger

Nicanor Zabaleta, Pavane con variaciones (Antonio de Cabezón)- Esoteric Records


Lou Harrison, Four pieces for harp, 1964.

sábado, 3 de julio de 2021

La Ola Interior, Spain exists...or so it seems



Le debo el título de esta entrada a Perfecto Herrera como ingenioso anuncio al enlace que hace días me envío de un reportaje que el periodista de The Guardian y Pitchfork Phil E. Bloomfield ha publicaldo en Bandcamp Daily bajo el título de Uncovering the rich history of spanish experimental music, un documentadísimo trabajo originado en parte por la gran repercusión que la recopilación La Ola Interior -Spanish Ambient&Acid Exoticism 1983-1990 con temas de Camino al Desván, Eli Gras, Esplendor Geométrico, Finis Africae, Jabir, Javier Segura, Luis Delgado, Mecánica Popular, Mataparda, Miguel A. Ruiz, Orfeón Gagarin, Suso Saiz y Víctor Nubla editada por el sello de Ginebra Les Disques Bongo Joe está teniendo en el exterior y que ha originado coberturas amplias en medios como The Quietus o The Wire, algo nada habitual especialmente en esta última publicación, que salvo una página dedicada hace unos meses al sello Anòmia, incomprensiblemente apenas reseña trabajos provenientes de este pais, es frustrante que en su último número que incluye un dossier de veinte páginas sobre las radios independientes en todo el mundo ni siquiera mencione Radio PICA o Tesla FM, extraño además que esto ocurra en una publicación que durante muchos años ha contado como editor a Chris Bohn que en sus tiempos de periodista en NME  en los primeros ochenta solía cubrir escenas emergentes de la Europa continental muy desconocidas por entonces en las islas británicas. Por contra, sería en esa época cuando Dave Henderson inauguró en otro semanal tan importante como Sounds una sección fija llamada Wild Planet donde aparecieron reseñas de Esplendor Geométrico, Secreto Metro o Error Genético, también formaciones de aquí aparecían en Eurock, Flowmotion o Audion que al fin descubtieron que la música electrónica de este país no se acababa en Neuronium.

Sin embargo sería la llegada de la escena de la autoedición de cassettes la que marcaría quizá el mayor reconocimiento nuestra radicalidad sonora que alcanzó una elevadísima cantidad de producción muchas de las cuales aparecían en boletines como el canadiense CLEM, el fanzine Cassette Gazzette o la revista francesa Happy Taxpayers. Siguiendo en tierras galas encontramos incluso una publicación bastante olvidada como era Orquídea Femenina cuyos números los dedicaban enteramente a diferentes escenas que habían en nuestro pais. Esta efervescencia creativa originó que varios sellos internacionales no solo distribuyeran estos trabajos, sino que además protagonizaran casi por completo algunas de sus recopilaciones como fue el volumen 3 de la recopilación Loopy but chic publicado por el sello belga Insane Music o el volumen 2 de Katacombe en el sello berlinés Schrei Records. El espíritu de esta escena musical sería recuperado ya comenzado nuestro presente siglo por el sello de Moscú Monochrome Vision que contó en el primer año de su existencia con dos cds de Miguel Ángel Ruiz y Rafael Flores.

Volviendo a La Ola Interior destacar la muy acertada selección de su artífice Loïc Diaz Ronda de una música ambiental muy representativa de lo años ochenta bastante alejada del concepto ambient-chill out que marcó la siguiente década en demasiadas ocasiones mucho más banal y complaciente, creo que Loïc lo define muy bien con estas palabras "una música híbrida, ni occidental, ni extraoccidental, con un marcado gusto por la fusión de contrarios a lo que hemos llamado exotismo ácido por su permanente búsqueda de trance o contemplación". Un propósito que ya lo tuvo Discos Esplendor Geométrico cuando a mitad de esa década su director Andrés Noarbe decidió extender la sonoridad industrial o de electrónica alemana (Schnitzler, Tietchens) que marcaba el sello a músicos de ambiente más étnico como Jabir o Jorge Reyes, una combinación bastante insólolita a nivel europeo a lo que hay que añadir las debilidades entonces a este tipo de sonidos por el grupo estandarte del sello que por cierto es el único que aparece también en la anterior recopilación de Les Disques Bongo Joe La Contra Ola Synth Pop and Post Punk from Spain 1980-1986, otro exitoso lanzamiento del sello hasta tal punto de estar agotado.  A pesar de la naturalidad con que los músicos se entremezclan en el listado de estas grabaciones, apuntaría como un elemento destacado que en el momento en que se grabaron los registros pertenecían a pequeñas escenas que raramente  tenían comunicación entre ellas; el paso del tiempo muestra documentos que muestran un purismo y suspicacias muy de los años ochenta que hemos superado bastante en un presente en que podemos encontrar como muchos de los músicos incluídos en el disco siguen con actividad e entusiasmo y bien merecerían la misma atención a sus trabajos actuales, hablo de Luis Delgado, Esplendor Geométrico, Suso Saiz, Eli Gras, Mecánica Popular o Miguel A Ruiz, este último por cierto protagoniza otro reconocimiento exterior reciente como es haber sido incluido su cassette de 1986 Climatery por Nils Wortmann en su libro Alles so schön still hier sobre los cien mejores discos de música ambiental entre los años 1975 y 2020. Víctor Nubla, a quien su memoria está dedicada la recopilación, fue objeto en los días que esta se gestaba de un amplio reportaje de quince páginas en la revista inglesa The Sound Projector. En definitiva algo se ha avanzado desde esa época en que un periodista de la revista holandesa Vinyl reseñando el primer disco de Esplendor Geométrico reconocía que solo conocía de nuestro pais la música de ellos y de Los Bravos.

Por último señalar que Loïc Diaz Ronda aparte de haber contribuido con estas recopilaciones a poner estas escenas musicales en el mapa internacional también lo ha hecho con nuestro cine dirigiendo el Festival Cinespaña en Toulouse y a semejanza de la música su estudio y rastreo ha ayudado a visualizar títulos marginales y olvidados por el oficialismo cultural teniendo una gran repercusión hasta el punto de haber contado en la pasada edición con más de 46.000 asistentes. Esto es promoción exterior con mayúsculas y no el impresentable chiringuito de Toni Cantó.


La llamada movida madrileña, el movimiento más icónico de la modernidad española de los ochenta a nivel mediático en un amplio reportaje de la revista francesa Rock&Folk en 1985, uno de los escasísimos que aparecieron en el exterior. De una escena tan heterogénea Les Disques Bongo Joe supo extraer una brillante selección de temas de pop sintético y art rock en la recopilación La Contra Ola, Synth Wave and Post Punk from Spain 1980-1986




En las antípodas de lo anterior la escena experimental española de cassettes altamente representada en estas dos recopilaciones de Insane Music y Schrei Records, la primera contaba con Leo Mariño, Eduardo Polonio, Sergi Caballero, Víctor Nubla y Camino al Desván que también repetían en la segunda junto a Neo Zelanda, comando Bruno, Diseño Corbusier y Avant-Dernières Pensées. Debajo varios ejemplos de publicaciones extranjeran que cubrieron estos sonidos, las francesas Happy Taxpayers y Orquídea Femenina más la inglesa Audion.




                                                    

Víctor Nubla en un amplio reportaje de la revista The Sound Projector. Su director Ed Pinsent le haría un sentido homenaje en la emisora londinense Resonance FM. En la misma ciudad otro referente de la música experimental como es El Cafe Oto que contó el año pasado con la actuación de Mecánica Popular.


sábado, 12 de junio de 2021

El París musical emulsionado por Robert Doisneau


Había algo etéreo en la manera de tocar de Johnny Hodges, algo inexplicable y perfectamente sensual. La sensualidad en estado puro, desprendida del cuerpo. Las esquinas de la habitación se modificaban redondeándose, como efecto de la música. Ahora Colin y Chloé reposaban en el centro de una esfera.

Boris Vian, L'Écume des jours


Exterior e interior de Le Tabou, cabaret existencialista donde poder ver actuar a Juliette Gréco o Boris Vian. Fotografías de Robert Doisneau, 1947.



                                          Portadas de discos con fotos de Robert Doisneau




La cámara de Doisneau enfocando tanto musícos o cantantes reconocidas como anónimos ambulantes (Arriba Pierre Schaeffer y Juliette Gréco)


domingo, 23 de mayo de 2021

Juan García Castillejo, invenciones, revelaciones y profecías de la música eléctrica


"Ahora un soliloquio !!!Música!!!...!!!Música!!! y todo en una lámpara". Esta frase que podría parecer extraída de las greguerías onduladas de Ramón Gómez de la Serna pertenece a otro ilusionista de la escritura de muy diferente ámbito al escritor madrileño, se trata del clérigo Juan García Castillejo y está extraída de su libro La Telegrafía Rápida-El Triteclado y la Música Eléctrica. Publicado originalmente en Valencia en 1944, recientemente ha sido reeditado por Francisco López y la Fonoteca SONM de Murcia en una cuidadísima edición facsímil acompañado por otro pequeño libro donde Rubén García y Llorenç Barber nos introducen al escritor desde el recuerdo de emoción e intriga que supuso su hallazgo en librerías de viejo, este último lo compara al descubrimiento del libro Música y Máquina firmado por Fred K. Krieberg y editado por Ediciones Zeus en 1964, también lo fue para mí en una de las librerías de viejo en la calle Aribau.

Los primeros capítulos del libro están centrados en el avance que supuso el uso del morse y el sistema Baudot, sus aplicaciones y manipulación le llevan a la creación del triteclado enlazándolo con posibles invenciones que ofrece todo el espectro radioeléctrico como pulsaciones y descargas de lámparas de neón unidas a un oscilador para hacer música eléctrica. Su imaginación es desbordante "el filamento incandescente como el rojo de una hermosa flor, empieza a exhalar el aroma de los electrones; la placa pituitaria acoge esos electrones en fragancia y queda establecido un contacto permanente entre la roja flor del filamento y la placa, mientras ambos, filamento y placa estén en ignición". La naturaleza en contacto con las invenciones eléctricas aparecen de nuevo cuando sugiere hacer música submarina con peces accionando un theremin o ranas sensibles a los campos magnéticos y que movieran con sus manos ese instrumento. Fantasías dignas de Raymond Roussel que además nos dan pistas de que Castillejo estaba al tanto de algunos de los novedosos instrumentos de la época, no solo del theremin sino también del trautonium, las ondas martenot o el órgano de fuego.

Como le ocurrió a Rubén García, adivino que Francisco López se quedaría asombrado cuando leyó su capítulo Vibraciones Irregulares en el que el autor relata las posibilidades del mundo de los ultrasonidos, las vibraciones lentas o las microvibraciones de los insectos o del fondo del mar, ondas etéreas a captar para sustituir a nuestros ojos atrofiados, fosforescencias para conciertos eléctricos, prodigios y misterios de un mundo inexplorado que nos llevará al deleite con la mecánica ultramicroscópica de un futuro que también será el de la electrificación definitiva de la música moderna. Estas revelaciones nos llevan  irremediablemente a ver la sincronía con muchas proclamas del movimiento futurista, la espiritualización mecánica de Castillejo no sería bien vista en principio por los futuristas habida cuenta de que deploraban la Iglesia, pero curiosamente varios de sus representantes evolucionaron hacia una espiritualidad hasta el punto de redactar en 1931 el manifiesto del arte sacro futurista. En otro plano, aunque también en el medio religioso, el abad francés Jean Rousselot creaba una fonética experimental para trastornos auditivos para lo que se hacía servir unos laboratorios de grabación con presencia destacada del quimógrafo, un aparato que quizá si pudo conocer habida cuenta de que circulaban algunos por España como demuestra la colección que conserva el Laboratorio de Fonética del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

La segunda parte del libro gira en torno a su invención más destacada el Aparato Electro Compositor Musical, la vitalidad de la música eléctrica a través de osciladores reemplaza a al sonido mecánico de las pianolas aún en sus versiones más aventuradas, los conceptos clásicos de la armonía disminuirán en favor de la disonancia, todo ello unido al dominio de los electrones hará en palabras de Castillejo a llevar a un nuevo campo para el desarrollo de la música como es el Autocompositor Musical que obtendrá de su instrumento la posibilidad de una combinatoria que suceda del azar que permita un gran grado de improvisación. A esta clarividente predicción habría que añadir las posibilidades compositivas que da al gramófono como estaba ocurriendo con la música concreta de Pierre Schaeffer.

En el capítulo dedicado al futuro de la música eléctrica nos vuelve a asombrar con esta predicción sobre la utilización del efecto de Voz Humana: "Por fin resultará asombroso su estado de apogeo, cuando ciertos dispositivos sintetizadores recompongan elementos analíticos y podamos reconstruir una bella voz como la de Fleta para el canto y una máquina parlante para discursos con la sola manipulación de teclas o botones". A algunos les parecerá disparatado pero treinta años después en el tema Radioaktivität de Kraftwerk encontramos en el núcleo de su instrumentación dos pasiones de Castillejo, la utilización del morse como impulso rítmico y la Vox Humana obtenida a través del Vako Orchestron, un instrumento heredero del Optigan, artilugio que bien podía haber desarrollado nuestro protagonista habida cuenta de los conocimientos que había adquirido, de hecho una firma de Barcelona interesada en añadir a sus órganos unas prestaciones de efecto de voz humana diseñadas por él, no llegaron a ningún acuerdo,  manifestándoles "yo llevo sotana, no quiero ganar dinero". Años más tarde moriría en la pobreza, sus aparatos acabaron en una chatarrería y una casete en que daba instrucciones para la construcción de sus inventos desapareció. No tuvo la suerte de José Val del Omar, otro mecamístico con muchos puntos en común incluida su estancia en Valencia mientras se escribía este libro, de él se pudo salvar gran parte de su legado pese a haber estado en un gran olvido durante muchos años. La labor de investigación y difusión de gente como Llorenç Barber de las músicas sumergidas a nivel nacional y local ha hecho posible el reconocimiento de Juan García Castillejo acentuado con los premios que desde 2008 se conceden con el nombre de Premi Cura Castillejo al propondre més foragitat.


                                                    Tres ilustraciones del libro

 
                                                   Aparato Electro Compositor Musical

Thomas Whilfred y su Clavilux una de las invenciones paralelas al mundo de García Castillejo

                    Wendeim Weissheimer tocando el órgano de fuego o pirófono

             Charles Tournemire tocando el órgano de ondas en una iglesia francesa

                                         El abad Jean Rousselot con un quimógrafo



El sonido transmitido en la distancia. Arriba: El coro y el órgano de una iglesia en Washington ideado por Hugo Gernsback. Debajo:  Uno  de los 35 altavoces del Circuito Perifónico en Valencia desarrollado por José Val Del Omar.

Juan García Castillejo mostrando uno de sus instrumentos


lunes, 10 de mayo de 2021

Le Rachdingue, la discoteca surrealista


El estreno en el pasado año del film Nou Set Dos permitió recrear o dar a conocer según fuera el caso la vibrante escena musical gironina en el ámbito de la música electrónica de baile o si prefiere de eso que se ha llamado cultura de clubs en un período que habría que situarlo entre finales de los ochenta y los primeros noventa y en dos enclaves fundamentalmente, La Sala del Cel en la ciudad de Girona y Le Rachdingue en Vilajuïga (Alt Empurdà). Ambas salas con sus particularidades propiciaron catárticos live acts complementados en ocasiones con videocreaciones o performances de carácter lúdico, una fórmula de la que en gran medida luego los que fueron artífices del Sónar tomaron nota en varias de sus visitas.

Habiendo sido testigo de ambas salas me gustaría centrarme en Le Rachdingue, ya que en esa época la visité en ocasiones al pasar varios veranos en la cercana localidad de Roses, en alguna ocasión acudí junto a la experimentada raver Pili Llorens y también en un inolvidable encuentro con Toni Huertas Cos después de ver aparcada su Harley Davidson verde esmeralda frente al Hostal Xavi de Vilajuïga, dos personas que bien podrían significar el característico ambiente que podías encontrar en el lugar, trance cyber punk y derivadas neohippies con marcados influjos surrealistas, no en vano la discoteca fue apadrinada en su inauguración de 1968 por Salvador Dalí, amigo del escritor francés Henri François Rey de cuyo libro Le Rachdingue publicado el año anterior la discoteca cogió su nombre. No hay que olvidar que en otro extremo de Vilajuïga se encuentra el Castell de Quermançó lugar donde Dalí quería construir un órgano cuyo sonido fuera accionado aleatoriamente por la fuerza de la tramuntana y se expandiera al exterior.

Recuerdo especialmente de la primera vez que acudí las reproducciones de las serigrafías de la silla eléctrica de Andy Warhol que había junto a las taquillas, los collages y objetos reciclados de su propietaria Miette junto al fondo transparente de la piscina interior y los potentes focos de luz orientados a la Bahía de Roses, un decorado que bien podía encontrarse en  Low Flying Aircraft, el libro de J.G. Ballard que contiene pasajes de una particular cosmología ampurdanesa que gravitaba desde el Aeródromo de Empuries al Club Mediterranee, un territorio que bien conocía el escitor inglés habida cuenta de sus estancias veraniegas junto a sus dos hijas en la urbanización Santa Margarita de Roses en los primeros setenta. Pese a la proximidad no hay constancia de que visitara la discoteca, pero sí se asegura que lo hizo Mick Jagger, como también el Bar L'Hostal de Cadaqués algo probable habida cuenta de su amistad con Desmond Guinness cuya saga familiar posee una envidiable casa en la población.  Adelantándonos en el tiempo la sala ha vibrado con representantes del techno de Detroit como Richie Hawtin y Carl Craig o en más de una ocasión con el electro- italo disco de Alexander Rubotnick, escuchar allí temas suyos como Problèmes d'amour o Dance Boy Dance en una noche de San Juan tuvo que ser una delicia.

               Portada original del libro Le Rachdinghe de Henri François Rey. 1967

                                                  La discoteca en sus comienzos

    Le Rachdinge, sesión de realidad aumentada (Bahkti y Pili Llorens). 1991






Nou.Set.Dos. dirigida por Albert Domenech y Òscar Sanchez, premio del público en el pasado Festival In-Edit