El próximo sábado día 3 de octubre dentro de la programación del Modulartec 2026 participaré en un concierto junto a Ángel Lalinde y Alain Wergifosse presentando parte de nuestro disco Casamata publicado a principios de este año por Industrial Complexx, además de nuevos trabajos inéditos. Todo ello acompañado por la cinemática criogénica de Alain en la pantalla. Será todo un honor compartir esta velada con O Yuki Conjugate, un grupo cuyos comienzos en 1982 compartían circuitos de difusión e intercambio muy cercanos a los que entonces teníamos en nuestro sello Ortega y Cassette. El duo también presenta destacadas imágenes de fondo, no en vano uno de sus componente Andrew Hulme es un destacado realizador cinematográfico británico. A él pertenece el concepto y diseño de la sensacional recopilación Nightlands, publicada en 1987 que recupero ahora motivado por este próximo encuentro.
Al igual que ocurriera con el punk la música industrial comenzó en los primeros ochenta a tener varias derivadas que progresivamente le alejaba tanto de su faceta más ruidista como de su agresión metálica, su sonido se ralentiza con tonos ambientales y medidos toques tribales y su imaginería se vuelve más estilizada. La recopilación Nightlands publicada en 1987 es un perfecto ejemplo de toda esta transformación, publicada en 1987 por Final Image, un sello dirigido por Ian Dobson editor de la revista Flowmotion y Andrew Hulme miembro de O Yuki Conjugate y responsable de las fotografías, concepto y diseño del álbum, un viaje synth-noir al brumoso Leeds de los ochenta con desvíos a epicentros de la electrónica inglesa como Sheffield o Manchester de la mano de John Avery, Biting Tongues o Muslimgauze, este último por cierto participó tres años antes en otra memorable recopilación con parecidos entornos, Film Noir American Style publicada por Ding Dong Records.
Este ambiente cinemático esta patente en gran parte de los participantes, Biting Tongues la formación del posterior miembro de 808 State Graham Massey fue responsable dos años antes de la banda sonora de la película Feverhouse y el ex miembro de Hula John Avery también lo hizo en el ámbito teatral. Sin embargo es Andrew Hulme el más implicado en el campo cinematográfico como apunta la anterior referencia de Final Image la cassette Beyond Entertainment que se presenta como complemento de un video o también en este formato Peripherical Vision que contiene los temas de Mute Calm y O Yuki Conjugate de Nightlands y que fue publicado por el sello Ikon de Factory Records. Hulme aún se implicaría más en el cine como editor y ya en estos dos últimos años en la dirección con dos películas como The Devil Outside o Snow in Paradise ambas exhibidas en el Festival de Cannes.
Pump el duo de David Elliot (YHR Tapes) con el lp que grabaron a la vez que su tema en Nightlands
Esplendor Geométrico visitarán de nuevo Barcelona este próximo sábado en la Razzmatazz pocos meses después de que lo hicieran en la Sala Wolf, ambas situadas en el Poble Nou . Cuando en el mes pasado de abril me dirigía al hotel donde estaban alojados en este barrio, no pude dejar de rememorar que a escasa distancia se encontraba el piso de la Rambla del Poble Nou donde Mika Vainio de Pan Sonic estuvo viviendo por un tiempo. En alguna ocasión él había manifestado su admiración por ellos en sus principios y ambos coinciden de ser estandartes en el género del rhythm&noise. En este sentido, recupero parte de una entrada que hice hace años coincidiendo con su fallecimiento y aprovecho para actualizarla y añadir alguna foto más, como la que abre esta entrada en que se le ve reposando en su casa.
Mika Vainio decidió quedarse a vivir en Barcelona entre 1999 y 2002, eligiendo como vivienda y centro de operaciones la Rambla del Poble Nou; su cercanía al mar, el pasado industrial y lejanía del bullicio turístico del centro ayudaron a esa decisión, así como la cercanía de sus habitantes, solo rota una noche en que sus vecinos llamaron a la policía pensando que en su casa se estaba cometiendo un crimen, confundidos por los gritos de un disco de Keiji Haino. Su disco Kajo está grabado en ese periodo así como A y Aaltopiri de Pan Sonic. Aparte de encontrármelo en alguna ocasión en el Marx Bar, uno lo recuerda especialmente cuando en el Sonar del 2000 se dirigió a una amiga y a mí dándonos un flyer de lo más rudimentario en forma de fotocopia y blanco y negro anunciando una fiesta surf organizada por el elenco de Sähkö en la playa del Bogatell en que Mika pinchaba con el sobrenombre de Hombre de Madera. Pasada la medianoche una audiencia entre los que se encontraban Pita, Christian Fennesz, Jim O' Rourke o los integrantes del sello barcelonés Alku (nombre extraído del tema que habría su primer disco Vakio) pudimos disfrutar de lo a gusto que se sentía pinchando temas de rocksteady, dub o añejo rock and roll como su adorado Hasil Adkins, todo ello una auténtica muestra de como sentir estos sonidos junto a la intensidad física o melancólica electrónica de osciloscopio que llevaba a cargo en Pan Sonic o en sus proyectos en solitario.
Mika Vainio y Ilpo Väisänen en la base del teleférico de la Barceloneta. Arriba del texto Mika en la playa de la Barceloneta. Fotos Joe Miles (The Wire, Marzo 1999)
Fiesta surf de Sähkö en la playa del Bogatell, Barcelona 2000
Mika Vainio en la azotea de La Fundació Tàpies montando su pieza "Sondear"dentro de la exposición Arquitecturas del discurso. Barcelona 2001
Bjork visitando en 1997 el estudio de su casa
Su disco Kajo grabado en 1999 entre Barcelona y New York
El otro día vi con auténtica devoción el documental sobre la banda británica XTC titulado This is Pop, el mismo nombre de una de sus canciones más icónicas contenidas en su primer álbum de 1978 White Music. Sobre ella, Andy Partridge alude al rechazo que él mantenía a las etiquetas como punk o new wave que se les atribuía a su música que consideraba básicamente pop, aunque este casi fuera un cruce alucinado de Captain Beefheart y The Archies. Esta escena musical es aprovechada inmediatamente con lucro en la industria discográfica y bandas como The Rezillos en su tema Top of The Pops la parodian con alta energía sin reprimir su humor. En el caso de M o lo que es lo mismo Robin Scott con su prodigioso tema Pop Muzik, apuntaba a que el futuro del pop se oiría en cualquier sitio; su modernísima synthwave nos sugiere un muzak filtrado en pop. Claro que los anteriores guiños sarcásticos a la industria musical británica quedan dinamitados con la aparición de The Pop Group, su mordaz nombre camuflaba disonancias sonoras sobre alusiones a una barbarie capitalista marcada por la competición y el alineamiento.
En estos días que España está llena de murgas animando infinidad de fiestas, bueno será volver a recordar las más tenebristas de todas, las reproducidas en las pinturas y escritos de José Gutiérrez Solana.
Al entrar en el hogar de Solana, se percibe el coro de numerosos relojes, en otra habitación se van agrupando en los rincones figuras de talla, santos ingenuos con sonrisas indescriptibles. En otras estancias una caja de música unida a un pequeño órgano, una linterna mágica, pájaros artificiales que cantan con violentos trinos, una muñeca vestida de azul Nattier que mueve la cabeza y el abanico al andar y que va dejando una estela de notas de música de su polisón y a la que llaman la "Eva futura" en recuerdo de Villiers de L'Isle Adam.
Ramón Gómez de la Serna.
LOS CLOWNS MALABARISTAS. El fondo del armario es de espejos, que le sirven de marco anchas almohadillas de seda roja, y el suelo, de alfombra. Dos clowns cogidos del brazo vienen cogidos del brazo y se adelantan por unos raíles al abrirse de golpe las puertas de su caja. Uno está vestido de negro; una gola roja recorta su cuello, donde destaca su cabeza pintada de blanco y los labios y arrugas de la frente de azul y encarnado; en el pecho tiene una gran estrella bordada con hilos de oro y lentejuelas por todo el cuerpo. El otro clown viste de malla de rosa y corpiño de raso blanco; el pelo, en tirante tupé, es de un rojo de fuego y la otra mitad negro; se agarran la punta del pie y empiezan a bailar. De la caja sale una música de órgano y un palo que sostiene un plato que da vueltas se inclina sobre la frente de uno y pasa a la del otro.
José Gutiérrez Solana. La España Negra, 1920.
Pinturas y dibujos de José Gutiérrez Solana
Rituales con botargas ancestrales en Mesegal (Cáceres) y La Alcarria
Cada vez que llega el verano no me puedo quitar de la cabeza el tema Summer in the City de The Lovin' Spoonful, sin duda una de las canciones de verano más memorables aunque paradójicamente desmitifican ese género pues en ella se hace mención a las abrasadoras temperaturas y obras que asediaban la ciudad de New York en el verano de 1966 aumentadas aún más si cabe en el actual. Ni más ni menos que lo que está ocurriendo en Barcelona con más de 300 obras en la actualidad, con socavones varios como el producido en el barrio de Vallbona cuyo corte y desvío del Rec Comtal ha provocado la lamentable muerte de peces.
Volviendo a la canción, destacar que será recordada no solo por el diálogo del contagioso riff de guitarra con los teclados, sino por los atrevidos efectos ruidistas provenientes de los cubos de basuras percutidos por Zal Yanosky, los micrófonos que el ingeniero de sonido Roy Halee situó en un octavo piso de una escalera de metal donde en su planta baja estaba situado el altavoz y alguna grabación urbana aportada por un técnico de sonido. Estas sonoridades se iban a hacer todavía más patentes en un apocalíptico final del que se prescindió por un gradual desvanecimiento. Efectos parecidos intentaron hacer ya en los setenta los miembros de Roxy Music con otro tema basado en la vida urbana como era el Street Life, aunque estos finalmente fueron reemplazados por grabaciones ya registradas.
Ese verano de 1966 vería el lanzamiento de dos temas absolutamente vanguardistas dentro del pop, como fue la utilización de la electrónica en el Good Vibrations de The Beach Boys o la cinta magnética en Tomorrow Never Knows de The Beatles.
Acaba de publicarse en el sello vienés Klanggalerie las grabaciones que Krishna Goineau y yo compusimos entre los años 2023 y 2024. Su título Revenir puede remitir a un vaporoso recuerdo del presente, volver a trabajar juntos después de que ambos tenemos un punto de partida común en esto de la música cuando nuestros caminos se encontraron en la Barcelona de 1978 y nos propusimos crear Xeerox junto a nuestros amigos más cercanos. Tiempos entonces de catarsis decibélica, exploración sónica y divertimento de una época que Krishna recuerda de manera prolija sin haberse diluido por su exitosa trayectoria posterior en Liaisons Dangereuses tras su marcha a Düsseldorf. Desde entonces nunca hemos dejado de estar en contacto compartiendo y animando nuestros respectivos proyectos.
Poco antes de que Bureau B publicara su disco I Need a Slow, me quedé atraído por algunas de sus grabaciones inéditas que marcaban un Krishna insólito, seguramente para sus fans de Liaisons, aunque para mí no tanto, pues conocía sus estudios de guitarra en la Universidad de Narbonne o su acercamiento a la acusmática sin perder su distintivo electrónico desde casi su abducción en los estudios de Conny Plank en 1981. Krishna marcaba su necesidad de reposo en su disco y yo acababa de salir ensimismado del mío, Jardín Náufrago. Las derivadas de estas grabaciones y otras nuevas las fuimos ensamblando en este Revenir con un mapa emocional de aguas ondulantes, campos magnéticos y fragilidad: la Occitania mediterránea, Formentera, Caldes d'Estrac.
Necesario mencionar la ilusión de haber sido editados por Klanggalerie, el sello dirigido por Walter Robotka quien confió en nuestro proyecto desde el primer día. Encontrarse junto a referencias de los Residents y toda la galaxia de Ralph Records, más grupos como Mnemonist, Severed Heads o Asmus Tietchens. No menos agradecer a Eli Gras que nos haya ayudado con su destreza a materializar la portada.
Imágenes de Krishna Goineau
Krishna y Javier, coniunctio de sol y luna
Krishna Goineau y Javier Hernando. Foto de Joanna Empain
El Tour parte este año de Barcelona, estos días la ciudad está llena de multitud de eventos y actividades relacionadas con el espíritu de la carrera, gentíos ante autoridades que parecen todos revivir el reiterado espíritu olímpico recibiendo a los participantes de un pelotón que está compuesto por "seres solitarios que no saben hacer otra cosa sino vivir juntos", como escribe con propiedad Guillaume Martín ciclista y filósofo del francés también participante en la ronda de este año con el equipo Groupama al comienzo de su libro La Sociedad del Pelotón.
Ante este protagonismo barcelonés en Le Grand Départ de este año uno no puede olvidar mi afición a este deporte inculcado por mi padre quien venía a recogerme al colegio para seguir luego en casa las escapadas de Julio Jiménez en el Mont Ventoux el mismo día que moría Tom Simpson o la heroicidad de José Pérez Francés en 1965 en la etapa que conducía Barcelona desde Aix les Thermes, 227 km de escapada en solitario recompensada por la entrada en solitario a través del Paralelo y enfilando Montjuic desde las torres venecianas y el Palacio de la Metalurgia. Era un 2 de julio y al día siguiente los Beatles actuaban en la Monumental.
Toda esta afición en mi infancia por el ciclismo y en especial el Tour la extendía con mis amigos de la calle a los juegos de mesa con figuritas con los equipos destacados de entonces como el Peugeot, Bic o Kas. La web Ciclyngboardgames.net de Anki Toner recoge una colección mundial de todas ellas admirable y, siendo músico, como novedad en su última actualización encontramos una sección de vinilos acompañados también por juegos. En este ambiente es preciso recordar el asombroso hit C'est le bicycle que tuvo en Francia en 1967 el barcelonés Alex Marco todo un personaje que alternaba la canción con el periodismo y la poesía. Su edición en España vino presentada como picture disc. No se me ocurre mejor manera de vincular Barcelona y el tour, bueno en parte sí, el dúo Velodrome compuesto poco después del Campeonato del Mundo en Pista celebrado en el Velódromo de Horta. Su tema Au Velodrome 141 es tan dinámico como el Tour de France de Kraftwerk o el de Telex.
José Pérez Francés entrando victorioso en la etapa del Tour de 1965 en Barcelona
La edición española del C'est la bycicle de Alex Marco como picture disc. 1967 y una versión de The Rocking Boys
La cara amarga del ciclismo. Mientras abundaban singles celebrando las hazañas de Eddy Mercks, su máximo rival Luis Ocaña era reflejado a través de dolorosa su caída en el Tour de 1971 que le llevó a abandonar cuando era líder.
Disco y juego de mesa
Ilustración de Salvador Dalí para el Tour de Francia de 1959
Primera página del libro de Guillaume Martin La Sociedad del Pelotón
Look Mum No Computer. Hacer música electrónica mientras se pedalea