domingo, 2 de agosto de 2026

Summer in the city de Lovin' Spoonful. Cuando el ruido se esparcía en la canción de verano.


                                      
                                                          The Lovin' Spoonful

Cada vez que llega el verano no me puedo quitar de la cabeza el tema Summer in the City de The Lovin' Spoonful, sin duda una de las canciones de verano más memorables aunque paradójicamente desmitifican ese género pues en ella se hace mención a las abrasadoras temperaturas y obras que asediaban la ciudad de New York en el verano de 1966 aumentadas aún más si cabe en el actual. Ni más ni menos que lo que está ocurriendo en Barcelona con más de 300 obras en la actualidad, con socavones varios como el producido en el barrio de Vallbona cuyo corte y desvío del Rec Comtal ha provocado la lamentable muerte de peces.

Volviendo a la canción, destacar que será recordada no solo por el diálogo del contagioso riff de guitarra con los teclados, sino por los atrevidos efectos ruidistas provenientes de los cubos de basuras percutidos por Zal Yanosky, los micrófonos que el ingeniero de sonido Roy Halee situó en un octavo piso de una escalera de metal donde en su planta baja estaba situado el altavoz y alguna grabación urbana aportada por un técnico de sonido. Estas sonoridades se iban a hacer todavía más patentes en un apocalíptico final del que se prescindió por un gradual desvanecimiento. Efectos parecidos intentaron hacer ya en los setenta los miembros de Roxy Music con otro tema basado en la vida urbana como era el Street Life, aunque estos finalmente  fueron reemplazados por grabaciones ya registradas.

Ese verano de 1966 vería el lanzamiento de dos temas absolutamente vanguardistas dentro del pop, como fue la utilización de la electrónica en el Good Vibrations de The Beach Boys o la cinta magnética en Tomorrow Never Knows de The Beatles. 

                        Zal Yanosky grabando ruídos en un cubo de basura


                                                             Zal Yanosky 

                                                   John Sebastian y su autoarpa

                                                     El ingeniero de sonido Roy Halee

                                               
                                    Verano de 1966. Anochecer en Coney Island

domingo, 19 de julio de 2026

Revenir, disco de Krishna Goineau y Javier Hernando en Klanggalerie


Acaba de publicarse en el sello vienés Klanggalerie las grabaciones que Krishna Goineau y yo compusimos entre los años 2023 y 2024. Su título Revenir puede remitir a un vaporoso recuerdo del presente, volver a trabajar juntos después de que ambos tenemos un punto de partida común en esto de la música cuando nuestros caminos se encontraron en la Barcelona de 1978 y nos propusimos crear Xeerox junto a nuestros amigos más cercanos. Tiempos entonces de catarsis decibélica, exploración sónica y divertimento de una época que Krishna recuerda de manera prolija sin haberse diluido por su exitosa trayectoria posterior en Liaisons Dangereuses tras su marcha a Düsseldorf. Desde entonces nunca hemos dejado de estar en contacto compartiendo y animando nuestros respectivos proyectos.

Poco antes de que Bureau B publicara su disco I Need a Slow, me quedé atraído por algunas de sus grabaciones inéditas que marcaban un Krishna insólito, seguramente para sus fans de Liaisons, aunque para mí no tanto, pues conocía sus estudios de guitarra en la Universidad de Narbonne o su acercamiento a la acusmática sin perder su distintivo electrónico desde casi su abducción en los estudios de Conny Plank en 1981. Krishna marcaba su necesidad de reposo en su disco y yo acababa de salir ensimismado del mío, Jardín Náufrago. Las derivadas de estas grabaciones y otras nuevas las fuimos ensamblando en este Revenir con un mapa emocional de aguas ondulantes, campos magnéticos y fragilidad: la Occitania mediterránea, Formentera, Caldes d'Estrac.

Necesario mencionar la ilusión de haber sido editados por Klanggalerie, el sello dirigido por Walter Robotka quien confió en nuestro proyecto desde el primer día. Encontrarse junto a referencias de los Residents y toda la galaxia de Ralph Records, más grupos como Mnemonist, Severed Heads o Asmus Tietchens. No menos agradecer a Eli Gras que nos haya ayudado con su destreza a materializar la portada.


                                                    Imágenes de Krishna Goineau


                                        Krishna y Javier, coniunctio de sol y luna

                       Krishna Goineau y Javier Hernando. Foto de Joanna Empain



domingo, 5 de julio de 2026

El Tour desde Barcelona. Escapadas heroicas y dinámicas musicales.



El Tour parte este año de Barcelona, estos días la ciudad está llena de multitud de eventos y actividades relacionadas con el espíritu de la carrera, gentíos ante autoridades que parecen todos revivir el reiterado espíritu olímpico recibiendo a los participantes de un pelotón que está compuesto por "seres solitarios que no saben hacer otra cosa sino vivir juntos", como escribe con propiedad Guillaume Martín ciclista y filósofo del francés también participante en la ronda de este año con el equipo Groupama al comienzo de su libro La Sociedad del Pelotón.

Ante este protagonismo barcelonés en Le Grand Départ de este año uno no puede olvidar mi afición a este deporte inculcado por mi padre quien venía a recogerme al colegio para seguir luego en casa las escapadas de Julio Jiménez en el Mont Ventoux el mismo día que moría Tom Simpson o la heroicidad de José Pérez Francés en 1965 en la etapa que conducía Barcelona desde Aix les Thermes, 227 km de escapada en solitario recompensada por la entrada en solitario a través del Paralelo y enfilando Montjuic desde las torres venecianas y el Palacio de la Metalurgia. Era un 2 de julio y al día siguiente los Beatles actuaban en la Monumental.

Toda esta afición en mi infancia por el ciclismo y en especial el Tour la extendía con mis amigos de la calle a los juegos de mesa con figuritas con los equipos destacados de entonces como el Peugeot, Bic o Kas. La web Ciclyngboardgames.net de Anki Toner recoge una colección mundial de todas ellas admirable y, siendo músico, como novedad en su última actualización encontramos una sección de vinilos acompañados también por juegos. En este ambiente es preciso recordar el asombroso hit C'est le bicycle que tuvo en Francia en 1967 el barcelonés Alex Marco todo un personaje que alternaba la canción con el periodismo y la poesía. Su edición en España vino presentada como picture disc. No se me ocurre mejor manera de vincular Barcelona y el tour, bueno en parte sí, el dúo Velodrome compuesto poco después del Campeonato del Mundo en Pista celebrado en el Velódromo de Horta. Su tema Au Velodrome 141 es tan dinámico como el Tour de France de Kraftwerk o el de Telex.

José Pérez Francés entrando victorioso en la etapa del Tour de 1965 en Barcelona


   


La edición española del C'est la bycicle de Alex Marco como picture disc. 1967 y una versión de The Rocking Boys

La cara amarga del ciclismo. Mientras abundaban singles celebrando las hazañas de Eddy Mercks, su máximo rival Luis Ocaña era reflejado a través de dolorosa su caída en el Tour de 1971 que le llevó a abandonar cuando era líder.

Disco y juego de mesa

                           Ilustración de Salvador Dalí para el Tour de Francia de 1959


                Primera página del libro de Guillaume Martin La Sociedad del Pelotón







Look Mum No Computer. Hacer música electrónica mientras se pedalea

domingo, 21 de junio de 2026

Korg MS-20. Conexiones Düsseldorf Madrid Barcelona


          Arturo Lanz con el Korg MS-20 en una actuación de Esplendor Geométrico

Hace unos días a la salida de un concierto, hablaba con unos colegas de lo que suponía a ciertas edades acarrear para conciertos  instrumentos que habían sido icónicos pero de considerable volumen como el sintetizador Korg MS-20. Pocos días antes en ese mismo sentido se pronunciaba Arturo Lanz en una entrevista para Muzikalia en que creía que ese sintetizador que había sido clave en los principios de Esplendor Geométrico en los ochenta quedaba ahora mermado en sus posibilidades sonoras más extremas ante lo que puede ofrecer la instrumentación digital con que ahora afrontan los directos. No todo el mundo piensa así y paradójicamente ese mismo día me encontraba con una filmación de un concierto de Felix Kubin en el Modulartec de A Coruña en que el MS-20 figura como elemento esencial en su set, como sigue siendo habitual desde cuando tenía solo once años, coincidiendo con los años de la Neue Deutsche Welle.

Es en este movimiento y más concretamente en Düsseldorf donde en 1979 se pudo encontrar uno de los usos más destacados y exitosos de este sintetizador desde que Korg había lanzado su primera serie dos años antes. Sus envolventes, conexiones, procesamientos de señal externa y portabilidad fueron genialmente manejadas por Kurt Dahlke y Chrislo Haas en la primera formación de Deutsch Amerikanische Freundschaft .Tras dejar la formación, el pimero lo extendería tanto en solitario como Pyrolator y Der Plan mientras que Chrislo lo haría de manera incluso más apreciable en Liaisons Dangereuses, donde llegaron a tener cuatro unidades queran combinadas con el secuenciador SQ-10.

Mi experiencia personal reside en la versión anterior, el MS-10 que tuvimos en Xeerox precisamente poco después de que Krishna Goineau marchara a Düsseldorf. También recuerdo el acercamiento a él de Poch mientras vivía en Barcelona y de hecho ese sería su instrumento nada más recalar en Madrid junto a Ejecutivos Agresivos. Otras formaciones madrileñas de entonces también lo incluían de manera destacada en su instrumentación como es el caso de Oviformia Sci, Monaguillosh y muy especialmente Interacción, en todos los casos manejados por mujeres. Volviendo a los locales donde ensayábamos esta vez junto a Líneas Aéreas / Metropakt imposible olvidar las maravillas que realizaban con él Jordi Guber y Frank Palomo extensible a su única actuación en directo en la Sala Zeleste. El icónico aparato que resultó ser el Korg MS 20 cayó en desuso a mitad de los ochenta ante la aparición de los sintetizadores digitales aunque fué recuperado su protagtonismo en los 2000, potenciando aún más si cabe su versatilidad como puedan ser el ya citado Felix Kubin o el añorado Javier Piñango, del que no se desprendía en ninguna de sus actuaciones.

Kurt Dahlke-Pyrolator

            Beate Bartel de Liaisons Dangereuses junto a varias unidades del MS-20

                Felix Kubin a la derecha comenzando a manejar el Korg Ms-20


Beatriz Alonso Aranzábal (arriba) de Monaguillosh y Rosa de Último Resorte ambas desgraciadamente fallecidas.

Escuela de sintetizadores Korg MS-20 en Tokio con un modelo gigante al frente





 



domingo, 7 de junio de 2026

El impacto de los últimos días de Marilyn Monroe en el imaginario de David Lynch





Quizás de los muchos proyectos de David Lynch que quedaron por hacer, uno de los más destacados hubiera sido la adatación cinematográfica del libro Goddess, escrito por Anthony Summers sobre la vida de Marilyn Monroe. Junto a Mark Frost, empezaron a trabajar en el guion previo centrado especialmente en los últimos meses de vida de la actriz, muy asociados a todas las teorías conspirativas que aún hoy se mantienen vivas. Quien sabe si por entrar en un terreno pantanoso el proyecto no se materializó, pero justo poco después, este ambiente trágico tras una fachada idílica motivó en gran parte el origen de Twin Peaks y años más tarde Mulholland Drive. Lynch se ha referido muchas veces al poso de Marilyn Monroe en el trasfondo de gran parte de su filmografía y de hecho en su primer largometraje Eraserhead cuando The Lady In Radiator canta In Heaven es inevitable pensar en la Marilyn infantil y sensual que canta el Happy Birthday Mr President a John Fiztgerald Kennedy.

Del último año de vida de Marilyn muchas veces se pasa por alto el sorprendente viaje que hizo a México; de él quedan las sorpendentes fotos que se hizo con el elenco de El Angel Exterminador al visitar el rodaje. Lástima que no apereciera ninguna en que la diosa apareciera con Silvia Pinal "la valquiria" de la película, ni tampoco con su director Luis Buñuel. Este encuentro fue facilitado por el cineasta José Bolaños a quien acababa de conocer como también el que tuvo con otro director como Emilio Fernández quien le llevó a un restaurante a comer gusanos de maguey y sopa de médula. Bolaños simpatizante comunista se convirtió en su último amante, con él asistió a la gala de los Globos de Oro y fue una de las últimas personas a las que Marilyn llamó poco antes de su turbio suicidio. Pese a ser requerido en numerosas ocasiones para hablar de esos días, siempre permaneció en silencio.

Sin duda, todo lo relatado anteriormente hubiera dado mucho de sí en un film dirigido por Lynch como él planeaba. La presencia Marilyn Monroe se hizo de nuevo patente en él con un tema titulado como ella en su disco Bluebob, grabado junto al músico y productor John Neff mientras rodaba el onírico mundo brillante y corrupto de Mulholland Drive.

                   Vistita de Marilyn Monroe al rodaje de El Angel Exterminador

                            Marilyn Monroe y el cineasta mejicano José Bolaños

Una de sus últimas fotos captadas por George Barris en la Bahía de Santa Mónica con un sueter prodedente de un taller artesanal mejicano.


Test Stone#1 de Robert Rauschenberg otro captador de la América profunda del siglo XX con una litografía basada en Marilyn Monroe.



domingo, 24 de mayo de 2026

Peter Handke, jukebox de espacios vacíos y el Simposio soriano sobre Ruido y Ruidos

 

                          


Cuando atravieso España en coche a través de espacios enormes donde apenas hay nada, pienso en Peter Handke y lo mucho que le atrae esta circunstancia, hasta tal punto que en un extravío absoluto como viajero recaló en varios lugares entre 1988 y 1990, como Linares donde escribió" Ensayo sobre el cansancio" y en tierras sorianas "Ensayo sobre el jukebox"o su localización del Simposio sobre Ruido y Ruidos en su libro La Noche del Morava. Otros puntos de su devenir se sitúan por ejemplo en Gredos, Yuste, Las Tablas de Daimiel o Llivia. El propio autor apunta que escribir es un viaje nocturno durante el cual las palabras, las frases y los párrafos producen luz.

En mis años más jóvenes, su libro Cuando desear todavía era útil publicado en 1978 por Tusquets en su colección Marginales comprado en la Llibrería Xoc junto al metro de Vilapicina, me atraía tanto en los entornos de sus textos como las fotografías efectuadas por él mismo incluidas en el libro, monocromías en espacios vacíos difuminados que parecían encerrar secretos tecnológicos. El otro gran descubrimiento será su melodía del lenguaje, una musicalidad, que como el apunta, nace con tristeza y añoranza.







 


¡Cuán agudo chirriaba
el aire!
Y entonces
de pronto
muy cerca de la ventana
entre el clamor de los pájaros un silbido grave
una melodía de juke-box
¡Un hombre! pensé
deletreándolo de miedo mortal
y me retorcí abrasándome
sin moverme
!Aquel fantasmagórico monstruo 
que debe ser asesinado
a la luz deshabitada del alba...!
Bocanadas de miedo ascendían
por la escalera del sótano
y el hombre razonable que hay en mí
escuchó: 
la melodía se repetía
se repetía
"ningún pájaro canta tan monótono
lo inmatérico pretende burlarse de mí
ríe sarcástico
con labios negros como el carbón"
pensé yo
La luz al parpadear tenía el color de la época
en que todavía creía en el infierno
y el monstruo pifiante agitaba 
en silencio las muñecas frente a la ventana.
(Als das Wünschen noch geholfen hat. 1974)









El SIMPOSIO SOBRE RUIDO Y RUIDOS, más o menos molestos, iba a tener lugar en un centro de congresos, en la estepa española, al pie del cerro circular sobre el que, en la época prerromana, había estado Numancia. Por lo demás, en los alrededores, ninguna población, sólo tres casas de campo abandonadas desde hacía tiempo. La carretera que llevaba al centro era una simple pista para jeeps. Luego ni rastro de un "centro". (...)

Una vez más estaban también de acuerdo en que, por las razones que fuera, el ruido más suave podía asaltarle a uno como si fuera una turbamulta, y en que, a veces, incluso el silencio podía hincharse hasta convertirse en un tumulto del cual uno quisiera huir para refugiarse en un estrépito real. Del mismo modo como uno podría librarse de determinadas imágenes, incluso después de estar lejos de ellas en el tiempo y en el espacio, lo mismo ocurría que uno había vivido como algo maligno y hostil; una vez enmudecido en el exterior, el ruido que uno había vivido como algo desagradable y hostil seguía resonando por dentro. Uno ya no realizaba el silencio. El barullo que había durado todo el día seguía zumbando por la noche en sueños. El chirriar de metal contra metal le perseguía a uno metiéndose en el desierto. "El traqueteo, los chillidos, las explosiones, los canturreos, el griterío no cesa", cantaba el músico ambulante, "un absoluto deficiente auditivo"-éstas eran sus palabras en la fiesta de despedida, la noche del tercer día-,"el ruido se come mi amor"
(La noche del Morava)

viernes, 8 de mayo de 2026

Kenny Morris. Un Banshee dejó de llorar.

                                 Kenny Morris. foto Philippe Carly

Cuando escuchas The Scream puedes oír los dedos sobre las cuerdas, el esfuerzo que realmente hay detrás. Llegas al final de una canción y puedes oír a Kenny Morris respirar. A principios de este año, Kenny Morris dejó de respirar y estas palabras de Steve Severin, bajista de Siouxsie and the Banshees en una entrevista a Simon Reynolds recogidas en su blog, me las hizo llegar un seguidor o seguidora de este espacio, recordándome el aprecio que yo tenía por la banda entonces y concretamente este disco publicado en 1978 en que lo crudo y claustrofóbico te asienta en una atmósfera hipnótica.

Kenny Morris vio por primera vez a Siouxsie envuelta en el Bromley Contingent asistiendo a una sesión en el Screen on The Green en Islington en 1977; por aquel entonces él estaba relacionado con el mundo del cine hasta el punto de ser asistente en la película Jubilee de Derek Jarman. En aquel momento tuvo la intuición que acabaría haciendo algo con ella como así fue se unió a Siouxsie and the Banshees un año antes tocando la batería sin apenas tener práctica en este instrumento salvo un fugaz paso por Flowers of Romance la efímera formación de Sid Vicious en que sustituyó a Palmolive, curiosamente ambos tenían una técnica en que primaba mucho más el uso de los timbales sin apenas utilizar los platos, una dinámica maquinal que huía del rock más convencional y que tuvo a Moe Tucker de Velvet Underground o Jackie Liebezeit  de Can como predecesores. Como gran parte del punk más innovador Morris depuraría su técnica más con imaginación y coraje, un acercamiento innato al instrumento, como demuestra que en su infancia hacía percutir latas de pasteles mientras oía canciones de los Beatles en la radio.

La repercusión que el grupo comenzó a tener fue considerable hasta el punto de aparecer pintadas en los exteriores de 15 compañías discográficas pintadas en las que se leía: Firmen a los Banshees, háganlo ahora". Finalmente lo harían con Polydor y The Scream recibiría todo tipo de elogios empezándose a hablar del término post punk que compartían con otras formaciones como Wire o Magazine. Con esa euforia sorprende el famoso plante de Kenny Morris y el excepcional guitarrista John Mckay previo a un concierto en Aberdeen tras momentos de tensión y aún más las apenas noticias de actividad de ambos, quienes decidieron romper con la industria musical. En el caso de Kenny Morris un EP La Main Morte en el sello Temple Records de Genesis P-Orridge,  trabajos en vídeo y diversas actividades con el mundo del arte, incluyendo una exposición con el elocuente nombre de A Banshee left wailing, título con el que también se anuncia próximamente la edición de sus prometedoras memorias.

Siouxsie y otros miembros del Bromley Contingent asistiendo a la acción de Prostitution  de Coum Transmissions en el ICA londinense. 1976



Kenny Morris y Siouxsie

Un aplastante Kenny Morris a la batería

El primoroso glamour de las fotos de Siouxsie&The Banshees. Bruselas 1979

Kenny Morris y John Mackay junto a Dominique Fury del colectivo parisino Bazooka 

Una de las últimas fotos de Kenny Morris extraídas de una entrevista a Ellie O'Byrne

Cartel de una exposición con el mismo título que su próximo libro