domingo, 21 de febrero de 2021

Cartas de ajuste



Cuesta de creer para los que no lo vivieron, pero en este país cuando solo existían los dos canales nacionales de emisión, estos dejaban de emitir a medianoche, en ese momento aparecían algunas de las hipnóticas locutoras de continuidad como la inolvidable Pilar Cañada y con voz pausada te deseaban un feliz descanso y anunciaban que las emisiones se reanudarían al día siguiente a las dos de la tarde precedidas por la carta de ajuste. Antes del cierre durante un tiempo se emitió Cuando el alma se serena un programa con selección de textos literarios y a continuación vision de nieve catódica y ruido plano. Este intervalo nocturno sin emisiones dio lugar a leyendas de gente que aseguraba haber visto imágenes de procedencia desconocida o que acercaba imanes al receptor para incidir en el rayo catódico y producir imágenes electrónicas al más puro estilo de Nam June Paik.

Las cartas de ajuste eran cubiertas con grabaciones de música que previamente se anunciaban en revistas especializadas como Teleprograma, básicamente era música clásica, ligera y a mitad de los setenta hubieron incursiones en el rock. Su utilidad principal era como guía de ajuste, control de niveles de luminancia en el fondo de la imágen, amplitud de crominancia, corrección gamma y visualización de distorsión de baja frecuencia, un mundo de perversidad electrónica que cautivaba adictos como Adi Newton de ClockDVA con su proyecto paralelo T.A.G.C. o Genesis P -Orridge que creó Psychic TV más como un proyecto de video o televisión pensando que este medio no había que ignorarlo, sino potenciarlo creando un canal propio con la impactante carta de ajuste que puede verse a continuación y que servía de presentación. 







                                                The Normal T.V.O.D,

jueves, 11 de febrero de 2021

El encuentro biomecánico de Debbie Harry y H.R. Giger

Para los que no lo sepan, decir que me gusta mucho Blondie, sus cuatro primeros discos me parecen fantásticos y su escucha provocaba un contagioso entusiasmo no exento de momentos con mucha más inquietud, como muestra su inolvidable concierto en el Canet Rock de 1978 con la punzante guitarra de Chris Stein y una Debbie Harry que alternaba sacudidas de movimiento y la más absoluta inmovilidad. Toda esta derivada es difícil de llevar en un grupo cuando empiezas a vender millones de discos en todo el mundo y es en este contexto cuando ellos dos conocen a H.R. Giger en la inaguración de una exposición suya en la Hansen Gallery de New York podo después de haber recibido un Óscar por su contribución en el film Alien y que guardaba en el frigorífico de la habitación del Hotel Chelsea donde se hospedaba. Allí le muestran el entusiamo que sienten por su obra y con la idea previa de hacer un giro en su trayectoria  le proponen una posible colaboración que se concretaría mucho más cuando al día siguiente el artista suizo visita el loft de ellos quedando sorprendido de su ambiente un tanto siniestro en que alternan muñecas vodoo o cuadros de Vali Myers o Rosaleen Norton, un ambiente que lo que no es ajeno el propietario del inmueble el pintor Benton Quin quien compartía con un Stein casi gótico su apego a Lovecraft o Weird Tales. Este ambiente de creatividad y extravagancia había calado notablemente en Gary Valentine bajista del grupo en sus primeros años y fue ampliado de manera mucho más seria en sus libros sobre ocultismo con su verdadero nombre Gary Lachman.

Los planes del encuentro empiezan a desarrolarse cuando Debbie Harry y Chris Stein viajan a la casa de Giger en Zurich con la decisión tomada de que sea el responsable de todas las imágenes y promoción del primer disco de ella en solitario que finalmente saldría con el nombre de KooKoo. Lo primero que hace es transformarla de rubia a morena, su característica traza de biomecanoides los aplica con un aerógrafo sobre un body pintado y varias estructuras decorativas de híbridos ogánicos que se pueden apreciar en las diferentes fotografías que se tomaron en el proceso e incluso en el video que dirigido Giger. Para la portada decidió atravesar la cara de ella con unas enormes agujas, una impactante imagen que cuando se plasmó en posters promocionales provocó que las autoridades del metro londinense las retirara de sus andenes. 

Sin embargo todo este ambiente macabro apenas se transmite en la música que contiene el álbum que contaba con la producción de Bernard Edwards y Nile Rodgers de Chic y con colaboraciones inesperadas como Spud&Pud, seudónimos de los Devo Gerard Casale y Mark Mothersbaugh. Pese a que con la portada Giger quería acercarse un poco a la imaginería punk ya entonces en decadencia, él estaba más intersado en sonoridades más cercanas al mundo del jazz o el rock progresivo como puede ser la anterior cubierta que había hecho para el grupo Magma tres años antes.

Todo este episodio tiene un papel destacado en la biografía de Debbie Harry Face It donde escribe con ahínco el conflicto de creatividad con los medios de comunicación y las discográficas que veían en su caso con inquietud estos giros en su carrera y una cada vez más asentada rumorología de la dependencia que las drogas estaban empezando a tener en ellos, algo que confirma en unas líneas del libro donde le dice a Giger las ganas de consumir heroína a las que este le corresponde llevándole una bolsa negra de opio. Siguiendo con el libro uno no puede más que sorprenderse que en ese ambiente casi clínico que pasaron en la casa suiza de Giger aprovecharan la estancia en ese pais para ir la Clinic La Prairie para hacerse una "frischzellentherapie", inyecciones con células embrionarias de oveja negra.







                             Un rincón de la casa de H.R. Giger fotografiada por Chris Stein

Jello Biafra flanqueado por Chris Stein y H.R. Giger quien se encargaría de la portada del disco de Dead Kennedys Frankenchrist

                                                                   Benton Quin

                                                                      


Portadas de H.R. Giger: Arriba. Walpurgis (1969) del grupo suizo The Shiver. Debajo, Attahk (1978) de los franceses Magma

domingo, 31 de enero de 2021

Memories of Phase Rem. Placeres y hechizos de Gonza Magilla con Juanjo Sánchez


He tenido una enorme satisfacción de que mi trabajo Jardín Náufrago haya prácticamente compartido fecha de lanzamiento en La Olla Expréss con el disco de Gonza Magilla Memories of Phase Rem, conozco a su autor Juanjo Sánchez desde hace tiempo como luego detallaré y admiro su trayectoria aparte de músico como meticuloso rastreador musical. Tras haber colaborado con varias formaciones, Memories of Phase Rem es su primer disco en solitario ayudado eso sí por sus dos hijos David y Pablo. La primera sorpresa que tuve al oírlo fue la mayor sonoridad electrónica que anteriores trabajos suyos, no hay que olvidar que su instrumento habitual es el bajo, condición ya adquirida en el grupo Entr'acte en los primeros ochenta. Esta electrónica está sin embargo tamizada con una amplia instrumentación que nos lleva a una escucha lúdica y altamente contagiosa a la que no es ajena la dedicación que Juanjo dedica a las mezclas llenas de matices dándole un resultado final de maridaje entre el pop y lo cinematográfico, por poner un ejemplo ilustrativo es como si nos imagináramos el ambiente de su tema Uzbek Diskotek en un club cercano al Villa Wunderbar de Irmin Schmidt, melodioso rock electrónico con toques de avantgarde continental que bien podía haber figurado ente los lanzamientos del sello Point East de Chris Cutler. Un acompasamiento que bien luciría en el medio cinematográfico como también el caso de Florenci Salesas, otro músico editado ligado a La Olla Express, de hecho ambos han realizado ya alguna incursión en algún corto.

Otro innegable encanto del disco es la brillante portada, un onírico collage de Daniel Zerbst que como bien detallaba a Germán Lázaro en la entrevista coloquio que mantuvimos junto a Eli Gras se debe al descubrimiento de su obra en una exposición en una galería de Cadaqués, lugar de residencia de este artista alemán. También un collage en este caso de Manel Rubiales ocuparía la portada del anterior lanzamiento en que Juanjo estuvo involucrado, el compact Entr'acte Näif, un trabajo compartido con Quicu Samsó y Albert Giménez con quien volvería a trabajar poco después en otro cd, Màquina a vapor. Todos estos discos se prudujeron a su vuelta a Barcelona después de haber pasado un largo periodo en Almería donde formó parte de Alondra Satori junto a músicos de la talla de A.L. Guillén, Juan Manuel Cidrón o Justo Bagüeste, un verdadero supergrupo comparable a Clónicos donde militaba el último de los mencionados. Su afincamiento almeriense acenturá la devoción que siempre ha tenido por Paul y Jane Bowles acaso debido como comentaba en la entrevista a la proximidad de las costas africanas y de Málaga donde la escritora norteamericna murió; de ella viene el nombre de Gonza Magilla una especie de sensación o presentimiento hacia algo que va a acabar mal.

Como comentaba antes conozco a Juanjo Sánchez desde 1981 en que Xeerox compartiámos local en la calle Horta con su primer grupo El Gabinet del Dr. Caligari que luego tuvieron que cambiar por Entr'acte ante el descubrimiento de que el afamado grupo madrileño ya tenía registrado el nombre. Allí estaban también Logotipo, Líneas Aéreas/Metropakt y Recuerdo Federico Yesca, grupo efímero donde uno de sus miembros Manolo Moreno se encargó de ilustrar varios de sus trabajos como la cassette de su concierto en la Plaça Rius i Taulet publicada por el LMD el sello de Víctor Nubla quien luego volvió a contar con ellos para incluir dos temas en la recopilación Doméstic Sampler UMYU. A estos registros habría que añadir el ep que publicaron en 1983 con la portada de Lole García ya entonces en Camino al Desván junto a Jordi Cabayol, como he dicho en más de una ocasión verla junto a ellos era como estar viendo a Danielle Dax con Lemon Kittens un grupo a los que bien se les podía emparentar por su rock dadaista como también a otras dos formaciones londinenses This Heat o Metabolist. A todo este sustrato habria que añadir el interés de las formaciones que descubrían a través de Recommended Records un sello al que Juanjo Sánchez siempre le ha dispensado gran interés y especialmente a su grupo matriz Henry Cow hasta el punto de haber colaborado en el libro  (The world is a problem) que sobre ellos se publicó el año pasado en Estados Unidos. Esta labor rigurosa de investigación y documentación se  hace extensible a  la que realizó con Suck Electrònic Enciclopèdic siendo artífice del disco Asfíxia al carrer Valencia, grabaciones hasta entonces inéditas del grupo en los años setenta que fueron publicadas por Wah Wah Records.


Dos fuentes de inspiración del disco Jane Bowles y el desparecido parque de atracciones Caspolino en el barrio barcelonés de Gracia, (fuente: Bereshit)



                                          

Cd autoeditado por Jordi Cabayol y Juanjo Sánchez con temas de El Gabinet del Dr. Caligari grabados en 1981.

Collage de Entr'acte sobre dibujos de Manolo Moreno para su cassette "En directe a la Plaça Rius i Taulet



 

martes, 19 de enero de 2021

Credo quia absurdum. Daniel Sedcontra, Cristianismo Ficcional


Cualquier persona que no conozca los intereses y trayectoria de Daniel Sedcontra se podrá quedar sorprendido de ver que tras su triple cassette Aural Irrumatio anclada en los extremos de la sonoridad ahora haya decido adentrarse en un ensayo sobre el cristianismo titulado Cristianismo Ficcional en la editorial Incorpore, sorpresa relativa pues la primera Aural Irrumatio no dejaba de ser también un ensayo en este caso sobre pornografía aural y diversas connotaciones religiosas ya aparecían parcialmente en sus escritos La música industrial y el mal o en el largo artículo sobre Radio Werewolf y sus entornos satanistas aparecido en la revista Agente Provocador, en ambos se nota en algún momento el influjo de este libro que entonces estaba en proceso. Quien lea el libro encontrará en alguna página estas escenas mayormente popularizadas por Anton Lavey a veces superfluas y estrafalarias que Rene Guenon hubiera calificado de satanismo inconsciente, pero estas no dejan de ser casi anecdóticas al lado del riguroso análisis que el autor hace de veinte siglos del cristianismo desde el cuestionamiento al dogma católico y su desvío por las instituciones eclesiásticas.

En sus orígenes, independientemente de ser o no creyente, uno no puede negar al visitar las catacumbas paleocristianas la atracción a su clandestinidad y secretismo algo que Sedcontra califica como criptocristianismo en párrafos como el siguiente: "Silenciar, callar, aparentar hablar de otra cosa para decir como bajo mano lo que importa decir. Amar con el amor permitido socialmente para entregar el otro amor, el que importa, sin pronunciar nunca el nombre propio al que va unido de manera indisoluble. Regreso a la clandetinidad inicial del primer cristianismo, a la época de las catacumbas, cuando el nombre debía ser pasado bajo silencio so pena de muerte mediante el acrónimo "Ichthys" (que en griego significa pez) (... ) En la actualidad no hay pez que valga, pero sí la estrategia discursiva de lo indirecto, del rodeo, de la transnominación, y la obra del amor innominado que solo se verifica en el más profundo de los silencios. Situación de un nuevo criptocristianismo, más secreto y mistérico si cabe que el que tuvo lugar en sus orígenes."

La existencia de Jesucristo estuvo sujeta a su difusión por diversas tradiciones orales modificadas muchas veces por sus sucesivas traducciones, esto no es óbice para la aparición de los eremitas, vidas ascéticas de mortificación física y purgación de las pasiones, como dice Sedcontra una morbidez psicofísica en que aparecen las peores tentaciones cuando más cerca de Dios estaban, una condición que refleja muy bien Luis Buñuel en su film Simón del Desierto. El director aragonés dicho sea de paso pensaba que el cristianismo en el mundo actual estaba destinado al fracaso, pese a esto cada vez que podía hacía retiros espirituales en el Monasterio del Paular, posiblemente posos de la atracción al cristianismo de su primera juventud semejantes a los que tuvo George Bataille que llegó incluso a plantearse el sacerdocio, ejemplos ambos de un cristianismo ateo, término utilizado en el presente libro. El filósofo francés aparece frecuentemente referenciado en el libro así como Pierre Klossowski quien pudo simultanear sus ensayos sobre el Marqués de Sade o Nietzsche con los estudios sobre gnosticismo herético, la patrística o la teología medieval. Una amalgama de influjos recreados píctoricamente hacia la sexualidad callada de sus representaciones, un acto inconcebible para una moralidad católica.

Una moral católica que sigue creyendo mayoritariamente que el lugar de la iglesia tiene que reservarse al ámbito exclusivo de su acto más elevado que es la misa como ocurrió en el festival musical Unsound de Cracovia cuando se prohibió un concierto de Current 93 en la Iglesia de Santa Caterina acusando a su líder David Tibet de satanista, algo paradójico habida cuenta de sus creencias profundamente cristianas. Poco han cambiado la institución desde de los escritos de San Juan donde se consideraban las danzas como obscenas basuras del diablo a la vez que se incitaba a perseguir a los que tocaran la cítara uno de los instrumentos que se asociaban a la inmoralidad estando al servicio de Apolo, las Musas, Minerva y Mercurio. Esa razón hizo que los instrumentos musicales no pudieran entrar en los recintos eclesiásticos donde solo se permitían los cánticos de salmos. No sería hasta mucho más tarde que un instrumento como el órgano tuviera cabida algo que ha llegado a tiempos recientes con ejemplos como Oliver Messiaen en la Saint Trinité de París o Akos Rozmann en la Catedral de Estocolomo, ejemplos de una docta cristiandad  en recogimiento ante el milenarismo del siglo XX que teme el fin de su existencia; Daniel Sedcontra lo expone juiciosamente en el siguiente párrafo:  "Es posible que el temible interrogante resurja en un momento histórico en que la religión cristiana está llegando manifiestamente al término del ciclo de su existencia. Puesto que el cristiano debe creer que la proximidad del fin del mundo coincide con la proximidad del fin del cristianismo y puesto que la agonía de esta religión ya es un hecho objetivo, al fiel actual no le queda más remedio que vivir y habitar su presente bajo los signos del fin. Ese cristianismo terminal se halla en una situación similar a la de sus inicios: la de ser una fe para una sola persona (Cristo, el primer cristiano, versus el último cristiano) o para un grupo muy reducido de personas (los apóstoles y discípulos versus los escasos fieles en diáspora de los tiempos postreros). La figura de este último cristiano encuentra in extremis un sentido y una función en el hecho mismo de estar a punto de perder todo sentido y toda función. Este se enfrenta a la radical incertidumbre de que pensar, que decir y qué hacer cuando puede leer con diáfana claridad el miedo, sordo y sibilino, en todos los rostros; cuando una sombra informe se cierne impecable sobre la totalidad del corpus social, atenazándolo hasta la asfixia; cuando una gigantesca conspiración técnico-especular contra la vida, alimentada por la sangre y los tuétanos de la masa humana, está dejando a los hombres sin alma, sin humanidad, sin espíritu".

A título personal la lectura de este libro me ha llevado a un recuerdo de un amigo fallecido hace años cuya vida e inquietudes fuera de la rutina laboral le llevó como pasó a su admirado Huysmans a un mundo de refinamiento literario e iluminación teológica que le permitió incluso a poder acceder con asiduidad a la biblioteca de la Cartuja de Montealegre muy cerca de su casa donde vivía con un exquisito decadentismo, alternando elixires como el Chartreuse y la absenta ambientado desde el tocadiscos con fondo de Kevin Ayers, Popol Vuh o Laura Nyro; mientras en la mesa camilla de su salón biblioteca aguardaban pilares de libros, muchos de los cuales comprados en la ya desaparecida librería Herder de la calle Balmes de Barcelona especializada en libros de filosofía y religión. Allí sí hubiera visto Cristianismo Ficcional no hubiera dudado en llevárselo a su morada.


                                                      
Pasajes bíblicos: El juicio final de Jean Van Eyck y la Magdalena Penitente de Zurbarán

                                                        Joris Karl Huysmans



El poso del cristianismo en España y la fantasmagoría de la cruz en dos películas presentadas en el Festival de Cannes de 1961, Viridiana de Luis Buñuel y Fuego en Castilla de José Val del Omar

                                                 Biblioteca de la Cartuja de Montealegre

                                              

viernes, 8 de enero de 2021

Galaxia Marconi, Rafael Flores gravitando desde Tesla FM y Dentro del Círculo




Una de las últimas incorporaciones a la cada vez más afianzada Tesla FM es la de Rafael Flores a través de la recuperación de la serie de programas que bajo el título de Galaxia Marconi realizó entre 1983 y 1987. El oyente podrá encontrar dinámicos ensamblajes sonoros generados desde el propio dial radiofónico en estado puro o manipulados junto a otras fuentes tan diversas como grabaciones de campo, instrumentos musicales diversos, reclamos de caza, viejos discos de 78 r.p.m., programas de televisión, publicidad, bandas sonoras y muy ocasionalmente algún instrumento electrónico algo que solía asombrar también en su faceta de composición en Comando Bruno y es que tanto en esta faceta como en el campo radiofónico sus métodos son deudores en gran medida de toda la tradición de música concreta a base de corta y pega de cintas, retroalimentación entre magnetófonos, loops y alteraciones de velocidad. Toda esta serie tuvo un gran recorrido en la red internacional de radio arte Radio Network dirigida desde Bélgica por Guy Stuckens y dos años después (1989) tendría una continuidad en el medio a través de la creación Segundas Lágrimas estrenada por Ars Sonora en Radio 2 bajo la dirección de José Iges y Francisco Felipe.

De la totalidad de los 65 programas que ocupaban esta serie se han recuperado 30 que se irán emitiendo en espacios de 20 minutos. Durante la época que realicé Los Silencios de la Radio se emitió uno de ellos concretamente el número 37, pese a que el programa estaba centrado en la producción musical es evidente que sus contenidos de electrónica y experimental estaban ligados a la extensa comunidad de entonces como podría apreciarse en publicaciones como The Radio Art Revue. Navegar por los puntos perdidos del dial del espectro radiofónico es como poner micrófonos en lugares remotos, un escape de los contenidos políticos y entretenimiento en que se asentó parte de su invención que por otro lado pordía servir como apuntaba R. Murray Schafer a ser nuestro primer escaparate para seres de otro planeta.

Gran parta de las ilustraciones de esta entrada están protagonizadas por la creación visual Dentro del Círculo, realizada por Javier Rey y emitida por Audiotalia el pasado mes de noviembre, un collage en torno a la trayectoria de Rafael Flores, uno de los trabajos más meticulosos que conozco de revisión de la escena experimental española de los ochenta que ya tuvo un procedente en el acompañamiento visual de la serie de cassettes Sucedió aquí publicada por su sello Erizados.

La actividad de Rafael Flores vuelve a ser intensa, prácticamente coincidiendo con la recuperación de Galaxia Marconi Wet Dreams Records reedita otro de sus trabajos generados también en gran parte en los estudios de Radio Andújar en 1987, se trata de Frío 2020 una colaboración conjunta con Francisco López editada originalmente en forma de doble cassette por el sello Tonspur Tapes ahora en formato de compact y con unos nuevos discretos y efectivos tratamientos. Añadir una novedad que he conocido hoy mismo Cuarenta Años Perdidos 20201980, cuarenta piezas elegidas por su autor casi al azar al cumplirse cuarenta años de su trayectoria, casi todas ellas son inéditas y algunas fueron también pensadas para el medio radiofónico.





Extractos de Dentro del Círculo, un trabajo creado por Javier Rey sobre sonidos e imágenes de Rafael Flores emitido por la plataforma Audiotalia


              Playlist original de una emisión de Galaxia Marconi en Radio Andújar

                                                         The Radio Art Revue

                              Rafael Flores&Francisco López. Frio 2020. Wet Dreams Records


domingo, 27 de diciembre de 2020

Tras la sonda de El Archipiélago Sideral


Pese a que todavía no se ha podido presentar al público debido a las sucesivas sacudidas de la pandemia sí que al menos en este espacio me gustaría anunciar El archipiélago sideral  (una pastoral interestelar), la edición número 12 de los Libros de La Micronesia, colección de libros de artista editado por De la Pulcra Ceniza que en esta ocasión toma como punto de partida los versos que Arthur Rimbaud escribiera a la altura del verso 85 del libro El Barco Ebrio donde en un estado de videncia absoluta contempla los archipiélagos siderales. Considerando que el formato de esta colección tiene un envoltorio semejante al del estuche de un compact su director Juan Miguel Muñoz decidió para esta ocasión que el lector si encontrara un disco para lo que confió en mí en que pudiera hacer la música, algo que me ilusionó enormemente habida cuenta de la admiración que tengo por esta colección. Nada más leer los versos pensé que Rimbaud había sido un poeta que en el mundo de la música había trascendido especialmente en los círculos del rock neoyorkino de los setenta (Patti Smith, Tom Verlaine, Richard Hell), en un ámbito más cercano al mío me acuerdo de la apropiación de su apellido por Penny Rimbaud de Crass y Robin Rimbaud de Scanner pero ciertamente no encuentro rastros claros en ellos del poeta francés salvo una identificación de creatividad y rebeldía adolescente. Vuelvo a leer los versos, me llega "el vaivén ruidoso de la marea airada", es evidente que me tengo que salir de los arquetipos de la "space music" pero me hace gracia que verbos recurrentes a ella como flotar o navegar tengan también una dimensión marítima, si transito por ella será a través de un océano "solariano" empezando a modularlos con tonos y frecuencias para una noche sin fondo. 

Fondo sonoro para un bosque sideral. "El ruido sedoso del viento en la fronda y el sonido melancólico en la esquila".

Al igual que  en los tiempos de Rimbaud las islas más esquivas fueron solo posible vislumbrarlas con el catalejo, los estados de ensimismamiento y revelación que vivió Rimbaud son preludio de los que en libro narra Juan Miguel Muñoz a través de una sucesión de cosmonautas que sin ningún vínculo anterior con la poesía los trasladan a través de borradores y breves poemarios; es el caso del ruso Vladimir Kino asesinado por la secta Isola Solaris por traspasar arcanos superiores. Semejante visión de trance poético se encuentra años después en el norteamericano Alexander Wyle tras cruzar en solitario el sistema solar hasta los límites de la heliopausa y depositar en puntos de una órbita asignada contenedores de grafito. Su voz tras llegar a la Tierra después de una hora expresaba: "Un gran diamante se ha interpuesto en el camino de la carga. La arista de una inmensa luz rota en facetas ha pasado su filo impecable sobre el metal. El acero ha sangrado y el grafito ha fluido en regueros de hollín". A su regreso fue diagnosticado con el Síndrome de Inspiración Verbal Súbita Espacial una especie de neurosis visionaria a la que se añadió las dudas de su autenticidad deudora según algunos estudiosos de Vladimir Kino. Algo de mejor suerte tendría Kathy Powell cuyos poemas Canícula Orbital llegaron incluso a distribuirse con una edición limitada en la librería City Lights. Basados en su avistamientos mientras su nave se acrecaba al asteroride Pyro, fueron recuperados del olvido por un presentador de late night televisivo que aseguraba tener contacto con William Burroughs a través de sueños donde le hablaba con su voz cavernosa acaso recordándole su creencia de que el hombre es un artefacto diseñado para el viaje espacial. 

El diccionario científico de Trévoux de 1752 Relatos cosmológicos nos dice: "multitudes de islas nacientes surgieron de los mares de la región de las tempestades como osamentas y nervios de la tierra". Sin embargo esta terra incógnita de dimensión paradisíaca o infernal desaparecería en el siglo siguiente de Rimbaud, con la desaparición de la navegación a vela sustituida por el vapor  y la mayor precisión cartográfica como apunta Juan Miguel Muñoz  en el último capítulo Hacia la Polinesia Estelar:" De manera doblemente profética Rimbaud no solo ha señalado el solar del cielo como nuevo vivero de islas, también augura que serán ínsulas inmateriales. El acceso traumático de islas y su impacto sobre el mar de los sargazos de la mente es el del pasado. El futuro es indoloro porque los archipiélagos siderales tienen la consistencia de la luz: fotones puros que accederán hasta la mente de manera incruenta. Por epifanía". En el siglo XX otra adolescente la británica Jocelyn Bell capta en la Universidad de Cambridge diversas señales de pulsares, señales de radio intermitentes que actúan como un faro en el firmamento y que llegan a pensar en su momento hacia mensajes extraterrestres, sus representaciones gráficas reproducidas en la Cambridge Enciclopedyc of Astronomy serían alteradas por Peter Saville para la portada Unknown Pleasures de Joy Division cuyo cantante Ian Curtis tenía en Rimbaud un referente de ebria adolescencia y osamenta esperpéntica.

Para cerrar esta singladura de deriva paradisíaca Juan Miguel Muñoz escribe: "La injuria de los años caerá sobre nosotros; la usura del tiempo y el aguacero constante de la muerte sobre la escarcha de la carne y el polvo del planeta lo arrastrarán todo al sumidero. Este mundo habrá mudado de piel una y otra vez el día memorable en que desde la sonda Rimbaud (qué otro nombre se le podrá imponer si no ese) llegue una imagen de islas remotas, la primera instantánea de un archipiélago sideral: islas y calcio luminoso en el confín de un cosmos negro y cárdeno de polvo y roña sublimes". Esta narración del tramo final de la sonda pienso puede estar evocada en paralelo por mí en la pieza con que acaba el disco, Simiente de Astros, con ello cierro un viaje de lo pastoral a lo crepuscular.




                                                      Ilustraciones de Juan Miguel Muñoz

                                            El tendedero radiotelescopio de Jocelyn Bell


              William Burroughs y Stanislaw Lem como oceáno cosmonautas del siglo XX



Exterior e interior de El archipiélago sideral con textos de Juan Miguel Muñoz y música de Javier Hernando
Ediciones De La Pulcra Ceniza 2020.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Conrad Schnitzler, los años del Paragon Studio




Descubrí a Conrad Schnitzler en 1978, no en ninguna revista especializada de música electrónica o experimental sino en la muchas veces sorprendente Popular 1, concretamente en la sección de novedades discográficas que venían en el centro de la revista cubriendo el póster desplegable, el disco en cuestión era Con originalmente editado por el sello francés Egg, tuvo una inmediata distribución en España a cargo de Movieplay junto a otros lanzamientos de su colección como Tim Blake. Incomprensiblemente se ignoró el fantástico Stand By de Heldon. Después de los de Kraftwerk era el primer disco de música electrónica que me compraba atraído además por la portada ultramoderna que le singularizaba de muchas de la época de ese estilo y también por las diferentes fotos de la contraportada agrupadas como Intermedia-Life-Action en la que Schnitzler aparece con un look no muy alejado del glamuroso futurista que presentaba Klaus Nomi. Curiosamente el recuerdo de su escucha lo tengo más presente cuando lo ponía en la tienda de Gay&Co y muy especialmente en un momento que catalogando novedades accidentalmente este sonó cruzándose con un disco anodino de jazz funk de Steve Kahn que estaba en el otro plato adquiriendo otra dimensión sin duda más excitante; este descubrimiento lo amplíe a otros discos, un acto de diversión que sin embargo reconozco se alejaba del penetrable sonido sintético, unas veces estático otras oscilante.

Poco después encontré ya mucha más información sobre él desde las páginas de Eurock con una entrevista que le había hecho David Elliott, allí contaba entre otras muchas cosas la buena relación que tenía con Peter Baumann (pese a que este ocupara su plaza en Tangerine Dream) y que originó su entrada en los Paragon Studios de Berlín, allí llegaba en bicicleta con un pequeño Korg, un secuenciador y su inseparable EMS vcs3, instrumentos que marcan gran parte de su ya anterior década discográfica y que vuelven a estar allí presentes aunque la producción de Baumann los atenúe con tratamientos de modulación de anillo y harmonizadores y por la incursión de algún sintetizador propio al que Conrad le añade un toque de "echo-rhythm" originando Ballet Statique quizá el tema más recordado de este disco hasta el punto que muchos lo recuerdan con este nombre. Sin duda los Paragon Studios tendrían una atmósfera idónea de trabajo, coincidiendo con estas sesiones Cluster grababan Grosses Wasser, luego también pasarían el propio Roedelius, Asmus Tietchens y  Conrad Schnitzler grabaría allí otros discos como Consequenz, Con 3, el maxi Auf Dem Schwarzen Kanal y ya en 1982 con el mismo formato el proyecto Berlín Express en la que Peter Baumann se implicaría incluso como coautor poco antes de que decidiera trasladar los estudios a Estados Unidos.

La edición del disco Berlín Express es su primer y único lanzamiento a cargo de una compañía grande como era el caso de RCA que le obligaba a unos actos de promoción que rapidamente desestimó, está claro que el sello no conocía las singulares acciones de promoción de su música que le llevaba a interactuar con los peatones en la calle ya sea con su casco altavoz o con los reproductores de cassette apegados a su cuerpo como ocurrió en el Ars Electrónica de Linz en 1980 en el exterior del teatro donde Klaus Schulze estaba haciendo un concierto con un pantalla gigante y gran despliegue tecnológico. Muy marcado por Joseph Beuys, con quién estudió, las actuaciones de Schnitzler son más bien acciones en que traslada su pequeño estudio presentándolo casi como una escultura en lugares tan diversos como el berlinés Café Einstein, un ascensor en París o de nuevo interactuando con el público en la Neue Galerie de Aachen, un vídeo grabado allí permite verlo con la misma indumentaria que la contraportada de Con. Este vídeo inédito durante mucho tiempo puede verlo gracias al envío de una cinta que le mandó a Andrés Noarbe en la que también habían muchos otros a raíz de los intercambios previos a la edición en 1986 en Discos Esplendor Geométrico del disco Consequenz 2 a la que seguiría al año siguiente Congratulation. Desde entonces gran cantidad de la producción de Conrad Schnitzler, que se acrecentó después de su fallecimiento, no podía faltar en el catálogo de Rotor incluyendo las recientes reediciones que el sello Bureau ha realizado de todo este período aquí expuesto.









                Portadas de tres de los discos grbados en los Paragon Studios de Berlín



                                           
Dos acciones de Conrad Schnitzler, arriba en las calles de Linz (1979), debajo en París (1980)

                                          Musik mit dem publikum, Neue Galerie Aachen