miércoles, 21 de febrero de 2024

Oh Frankie, Frankie... Suicide Frankie Teardrop




Al volver a oír de nuevo el primer disco de Suicide me viene a la memoria que la primera vez que leí sobre ellos, quitando una elogiosa crítica de media página de Lester Bangs en el NME, fue por muy inaudito que parezca en un reportaje firmado por Jordi Tardá en la edición española del Playboy en 1978, un año después de la edición del disco y casi coincidiendo con la publicación en España por el sello Ariola. Como ocurría con muchas de las ediciones españolas de entonces esta presenta un cambio con respecto al original y es la inclusión de la letra traducida de Frankie Teardrop,  acaso como reclamo por ser su tema más perturbador junto a las fotos de Alan Vega y Martin Rev resguardados con sus gafas (inmensas en el caso de este último) como auténticos "ghost riders". Nada más recibirlo como novedad en la tienda de discos donde trabajaba decidí ponerlo en uno de los dos tocadiscos que la ambientaba, el sonido no podía ser más novedoso y su monotonía futurista se funde en rockabilly sintético. Al acabar la cara A con esa maravilla que es Girl y a pesar de que raramente lo hacía decido inmediatamente cambiar de cara y comienza  Frankie Teardrop, me quedo estupefacto al oír ese sonido tan abrasivo y los clientes me miran más que desconcertados, el contraste con Cheree el tema que le sigue y que cierra el disco no puede ser mayor, de los aullidos de Alan Vega a las campanas transistorizadas del Vox Continental de Martin Rev con la caja de ritmos Select A Rhythm omnipresente en las dos, toda una experiencia.

Hace unos años ya dediqué una entrada a Suicide en el contexto punk, cuyo término fue casi el primer grupo en utilizar poco después de sus comienzos en 1970. En esta ocasión me gustaría centrarme en el tema antes aludido Frankies Teardrop basado en la historia de un trabajador de 20 años que no puede alimentar a su familia y acaba matándolos y luego a él mismo. Semejante drama adquiere una dimensión sónica todavía más álgida que la decadencia urbana del resto del disco y lo hace con una sencilla instrumentación debido a los pocos recursos económicos de Martin Rev que cuenta con una caja de ritmos comprada en 1975 por 30 dólares. Este instrumento estaba en esos momentos más utilizados en músicos de bodas y hoteles que en el mundo del rock por lo que su uso distorsionado a través de un amplificador de radio en Frankie Teardrop  es absolutamente transgresor a lo que no son ajenos sus productores Marty Thau y Craig Leon en especial este último que ha apuntado como arreglo la retroalimentación de tono, enviando un ecualizador microfónico al eco de sonidos de reverberación y luego recuperándolo todo. Semejante atmósfera de crepitar industrial solo se podía apreciar en grabaciones como en ese mismo año la banda sonora de Eraserhead o dos años antes el Metal Machine Music de Lou Reed. Para semejante tratamiento auditivo tan terminal, nada más apropiado que el nombre de su lugar de grabación, los Ultima Studios.

El anuncio de una gira europea inmediatamente posterior a la edición del disco supuso una gran ilusión en sus miembros teniendo en cuenta sus relaciones previas con el jazz de vanguardia y minimalismo. Esperaban serían especialmente valorados en el viejo continente, lamentablemente no fue así y desde su primer concierto en el Festival Science Fiction en Metz donde el año anterior tocaron Cluster hasta sus actuaciones teloneando a Elvis Costello y The Clash el público les abucheaba y les tiraba todo tipo de objetos muy especialmente justo cuando tocaban Frankie Teardrop al final de sus sets como bien se puede escuchar en el disco 23 Minutes Over Brussels. Es paradójico que gran parte de la audiencia punk reaccionaran de esta manera tan hostil habiendo sido ellos precursores del término. Significativamente en la nueva década se pasó de la aversión a la devoción que el dúo todavía conserva a través de las muchas reediciones que se están haciendo de su obra hasta la más reciente de los archivos inéditos en cassettes de Martin Rev que han sido publicados por Bureau B. Frankie Teardrop ha tenido varias versiones y utilizaciones aunque quizá ninguna más significativa que su utilización en la película In Einem Jahr mit 13 Monden de  Rainer Werner Fassbinder en la que el tema suena de fondo mientras un hombre gay habla de su estancia en una institución mental ante la transexual Elvira protagonista del film.






contraportada de la edición española de Suicide incluyendo la letra de Frankie Teardrop
                                 

                                          

                                        Cajas de ritmos utilizadas en el primer disco de Suicide
                       

Video de Frankie Teardrop realizado por Paul Dougherty


Escena de In Einem Jahr mit 13 Monden de R.W. Fassbinder con Frankie Teardrop de fondo


martes, 6 de febrero de 2024

Pelayo F. Arrizabalaga & Eli Gras. Coexistencia que se hace oír



Tiempo antes de que apareciera el cd conjunto de Pelayo Arrizabalaga y Eli Gras Áridos esta última me mostró la imagen que iba a ir en la portada, su observación era cautivadora, una especie de paisaje Yves Tanguy electrónico y pixelado con intrigantes figuras orgánicas. Su cromatismo nos puede remitir a la importancia que Pelayo siempre le ha otorgado en relación a la música en su experiencia compartida como pintor. Esta interrelación se encuentra también en lo que él bautizó como música o arte aspirado, expandido en una serie de acciones donde con una aspiradora succionaba parte del carboncillo del lienzo, su carácter visual y teatral era acentuado por la amplificación sonora que generaba el evento acompañada y manipulada por varios músicos como fue el caso de Eli Gras en 2010. Esta colaboración entre un improvisador innato proveniente de Clónicos y una luthier lúdico experimental que alternaba como también integrante de Motor Combo y Obmuz tendría dos años después reflejo en forma de un cd titulado Duplicat publicado en La Olla Express y ha sido en este mismo sello conjuntamente con el sello Alina donde se ha gestado este cd titulado Áridos publicado al final del pasado año.

La cadencia de escucha en Áridos es sugestiva y en ocasiones inquietante con apariciones de ruido áspero, pero a la vez refinado a través de unas improvisaciones que sin embargo siguen una línea de horizontalidad en sus temas más largos. Aunque en los créditos aparece Pelayo F. Arrizabalaga con la instrumentación de tocadiscos, electrónica, clarinete bajo y Eli Gras instrumentos autoconstruidos, guitarra eléctrica muchas veces están como enmascarados, no están clarificados y tampoco apuntan claramente un género específico lo cual es todo un punto. Habiendo participado ambos con entusiasmo en otros dúos y pensando en ello y en la debilidad que el asturiano siente por Christian Marclay uno podría encontrar paralelismos en el disco Moving Parts que este hiciera con Otomo Yoshihide. Ensamblajes ad libitum.

Días después de la presentación del disco en la Sala Rai de Barcelona hice una entrevista a Eli Gras para el último número del fanzine sectario zaragozano El Sueño que dirige Ángel Lalinde, sin duda sus palabras te introducirán de manera más precisa a todo su devenir sonoro. Aparte de ella este número también cuenta con otra entrevista con la también editora y artista sonora Sarah Rasines además de un reportaje sobre la actuación y viaje que su director y un servidor realizamos junto a Alain Wergifosse en el pasado Festival Morada Sónica de Almería.

                                         Presentación de Áridos en la Sala Rai de Barcelona



                                                 Pelayo F. Arrizabalaga, the man amplifier

                                        Pelayo y Eli en una acción de música aspirada

                                                                Grabación de Duplicat



                                                       El Sueño. Número 21