martes, 3 de mayo de 2022

Michael Belfer, no tears for the creatures of the night


Los fallecimientos de músicos que han marcado para mí y para mi entorno un gran significado no dejan lamentablemente de aumentar, no los voy a enumerar, pues están en la mente de todos y tienen cumplido reflejo en diferentes medios, pero sí que siguiendo la senda del músico extraviado con que empezó ente blog hace ahora más de diez años me gustaría ocuparme de Michael Belfer quien nos dejó hace apenas un mes. Por él he sentido siempre auténtica devoción desde que lo descubrí  tocando la guitarra casi a la vez con el EP No Tears de Tuxedomoon publicado en 1978 y con la recopilación Subterranean Modern publicada por Ralph Records un año después, donde incluso tiene la autoría de Waterfront Seat quizá el tema más memorable del disco con una guitarra que es tanto ultramoderna como deudora de influencias de space rock también presentes en  Chrome, otro de los cuatro grupos participantes. Aún siguiendo la trayectoria de Tuxedomoon a través del NME o el Search&Destroy me resultaba confuso como no aparecía como miembro original del grupo hasta que descubrí a través de esta última su pertencia a The Sleepers un grupo de la escena punk de San Francisco relacionados en su formación con  Crime y poco después Flipper, dos bandas más de esa ciudad que vivía un final de época tan palpitante, una belle époque punk que contagiaba todo tipo de artistas. Sin embargo esta pertenencia no le impidió volver a juntarse con Tuxedomoon para otro EP en este caso Scream with a view donde de nuevo vuelve a tener la autoría de un tema aparte de tocar el sintetizador. Poco después cuando se anuncia por fin la aparición de su primer lp Half Mute la sorpresa de no encontrarlo en los créditos, pues pese al entusiasmo de Steven Brown y Blaine L. Reininger por él querían hacer un disco más atmosférico que la instrumentación rock quizá podía invadir, de hecho tampoco participa Paul Zahl, su colaborador habitual a la batería.

Esta decisión y la marcha de Tuxedomoon a Europa le llevó de nuevo a centrarse en  Sleepers donde podía desarrollar un sonido más físico con pinceladas de art rock heredadas por su descubrimiento en plena adolescencia de bandas como Hawkwind o Neu y muy especialmente Pere Ubu cuyos primeros singles ansiaba encontrar nada más salir en Aquarius Records, un espacio emblemático de San Francisco como también lo era la sala de conciertos Mabuhay Gardens donde pudo ver un concierto de Frippertronics de su también admirado Robert Fripp, estas sonoridades de manipulación y retardo de guitarra junto al esquema de grabaciones de retorno y ecualización que aparecían en el reverso del disco Discret Music de Brian Eno tendrían una gran influencia en él desarrollándolas con un admirable estilo propio especialmente en Tuxedomoon y que motivó la llamada a participar en varias grabaciones de algunas de las formaciones más vanguardistas de la ciudad como Rhythm&Noise, Minimal Man o Beth Custer de la Club Foot Orchestra. 

El fin de la actividad de Sleepers en 1981 le lleva de nuevo a aceptar una oferta de Winston Tong para viajar a Europa y trabajar de nuevo con Tuxedomoon; sin embargo a su llegada a Bruselas se encuentra con un momento crítico de la formación que lleva a la marcha de Blaine R. Reininger quien recluta a Belfer para que colabore en su segundo disco en solitario Night Air. La intencionalidad es muy parecida a la que tuvo David Bowie al contar con Robert Fripp para su disco Heroes y el resultado es de absoluta brillantez, con su guitarra enérgica y radiante entrelazada al violín, electrónica y voz de Reininger en un ambiente de melancolía noir, todo ello ensamblado por la producción de Gareth Jones quien le dá una aura de sonoridad continental  a la que no es ajena su entonces pertenencia a los estudios Hansa de Berlín. Si embargo pese al entusiasmo de su editora Les Disques du Crépuscule y la tenacidad de Reininger y Belfer que sobrevivía sin permiso de residencia en un modestísimo apartamento cenando cada día a  base de latas, el disco no tuvo la repercusión esperada y tras participar en una gira europea decidió volver a Estados Unidos.

Su trayectoria seguiría con otras colaboraciones, alguna banda sonora y varias producciones, pero sin duda su época más recordada será sus trabajos con The Sleepers y  muy especialmente Tuxedomoon quienes de haber agrupado en un solo Lp los registros en que Belfer tocó (los eps No Tears, Scream with a View y la recopilación Subterranean Modern) hubieran convertido este en auténtico estandarte de la época, sin duda en su mejor disco sin desmerecer su posterior trayectoria. Night Air ha sido al cabo de bastantes años reconocido a través de varias reediciones que han llevado a pensar si la autoría del disco no debería haber sido compartida, así lo ha reconocido el propio Reininger. Por último, señalar que su fallecimiento prácticamente ha coincidido con la edición a cargo de Hozac Books de su libro When Can I Fly? The Sleepers, Tuxedomoon&Beyond con un extenso prólogo Jon Savage,  que  recuerda como en la entrevista a Sleepers en Search&Destroy en 1978 antes citada, Belfer se imaginaba un mundo futuro en que baratas computadoras personales domésticas llevarían a un mundo de información y entretenimiento que servirían como monitorización de entidades gubernamentales a lo que el entrevistador y director de la publicación Vale le responde que él se imagina teléfonos móviles en que puedas grabar todo en cualquier sitio. Realmente pese a sus adicciones  o quien sabe si a consecuencia de ellas este durmiente era un visionario, su guitarra reverbera en el tiempo y ante su pérdida solo nos queda recogernos como cantaba Tuxedomoon "sin lágrimas para las criaturas de la noche".

              The  Sleepers con Michael Belfer en tercer lugar. (Search&Destroy número 6)








Blaine R. Reininger, Steven Brown y Michael Belfer (Foto del libro Tuxedomoon Chronicles, music for vagabunds)

                                       Tuxedomoon en 1979 con Michael Belfer a la izquierda

                                              Reininger y Belfer en la gira de Night Air

Rhythm&Noise, una de las destacadas colaboraciones de Michael Belfer tras la vuelta  a San Francisco










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