jueves, 23 de abril de 2026

50 años de Macromassa. El origen de su Darlia Microtónica.

 



El pasado 15 de Abril, Juan Crek nos recordaba: "hoy hace 50 años que en el pueblo de Salinas del Manzano (Cuenca) Nubla y Crek fueron abducidos por una Entidad Superior llamada Macromassa, desde entonces Pérez, el falsificador de personas ha sido la conexión entre el Submundo y Alfa 5". La zona de Salinas del Manzano, Pajaroncillo, Salvacañete, Montes Universales, Río Cuervo... toda una toponimia de nombres evocadores que bien podrían conectar al submundo posterior que se abría en ese día nevado. Qué es lo que hace después de ese idílico influjo, pocos meses después, concretamente en Septiembre, debuten en la Sala Mágic ofreciendo tres conciertos con un sonido afilado, repetitivo unas veces y aleatorio otros ante una desconcertada audiencia; quizás un verano errático, el descubrimiento de músicas insólitas, no lo sabemos. Este ambiente me lo transmitió Silvia Escario posterior cantante de Último Resorte que presenció el concierto y definitivamente el sonido emitido esos días lo pudimos palpar a través del single que editaron, dos años después en 1978 con el nombre de Darlia Microtónica.


Conocí a Nubla y Crek en la tienda Gay&Company después de que nos trajeran copias para poderlas vender; eran bastantes, quizás 100, hoy sería imposible semejante cantidad. Llegué a casa ilusionado de haber conocido directamente a los miembros de una formación que apenas conocía por la prensa musical, conectándolos con el colectivo Free Difussion en el que también estaban La Propiedad es un Robo o Perucho's, también por una actuación en el Colegio Martí Codolar  cerca de mi casa a la que no pude asistir. Su sonido estaba en las antípodas de la música laietana que imperaba en esos momentos en Barcelona, quizás algún paralelismo con el disco It de Música Electrónica Libre, aunque mucho más punzante, free electronics cercano a la música industrial. Su minimalista portada era de lo más intrigante, diseñada por Manufacturas Marte: una manos manipulando una varilla, un dinamómetro, una lupa, instrumentos que acompañan el exterior de los surcos de un vinilo que va más allá de la física. Pero aún me intrigaban más los créditos: Agoom An-Huba saxo sintetizado&wawa, Juan Crek audiogenerador, Doctor T-Azul guitarra y efectos, ¿quiénes de ellos eran los Enrique y Javier que había conocido como sus integrantes y quien era la tercera persona?. Todo ello me llevó a pensar que Macromassa participaba de pleno en la Teoría de la Oscuridad que promulgaban The Residents donde reinaba el anonimato y la ambigüedad.


El single fue el primer disco independiente editado en España y su decisión de hacerlo como primera referencia de su sello Umyu fue motivada por el contacto que Jordi García de Suck Electrònic Enciclopèdic les había dado de Armand Miralles del grupo francés Heratius que recurrieron a la fórmula del háztelo tú mismo que estaba empezando a surgir después e la implosión del punk. Esto les permitió empezar a tener una gran proyección exterior con toda la excitación que esto suponía. En uno de los primeros artículos sobre ellos, la revista norteamericana Eurock decía que escuchar Darlia Microtónica tenía el mismo impacto que tener una descarga eléctrica al meter el dedo en un enchufe.


El próximo 9 de Mayo se celebra este 50 aniversario de Macromassa en el Centre Artesà Tradicionàrius con Juan Crek y varios colaboradores.


                                           Primeros ensayos de Macromassa


                                                 Carteles de sus conciertos

                                        Artículo aparecido en la revista Eurock

                    Instantánea de la película ciertamente, Cuando y Por Qué

            Artilugios de Macromassa de ayer (audiogenerador DUY) y de hoy


jueves, 9 de abril de 2026

Eternautas bonaerenses en la ciudad amenazada. Invasión un film de Hugo Santiago

                    



En estos años en que el cine se repleta de referencias a mundos distópicos con mayor o menor fortuna, bueno sería apuntar la mirada a Invasión un film argentino dirigido por Hugo Santiago en 1969 que con el tiempo se ha convertido en película de culto en contraste con su fracaso comercial tras su estreno, pese a contar en el guion nada menos que con Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges quien aceptó realizarlo tras la aventurada oferta del director para la que iba a ser su ópera prima después de su estancia en París durante siete años donde trabajó como asistente de Robert Bresson. Esta ficción se localiza en Aquilea un término utilizado a ciudades asediadas que en esta ocasión es la urbe de Buenos Aires durante 1957, ciertas imágenes pueden preveer la opresión de la Junta Militar argentina pero también tienen paralelismos con la dictadura tecnocrática a que están sometidos en Alpha 60 desde el film Alphaville de Jean Luc Godard o incluso al no-lugar de La Jette de Chris Marker, aun con estas comparaciones Invasión tiene aún si cabe mayor discontinuidad fílmica, sin un encadenamiento claro de causa y efectos que llevó a los actores a reconocer que no entendían nada de lo que estaban rodando.

Durante la dictadura argentina esta hizo desaparecer sus ocho copias con la excusa de eliminar el nitrato de plata del negativo, no fue hasta 2004 que se recuperó una copia en Francia. Destacar la banda sonora del film con intervenciones electrónicas del compositor Edgardo Cantón grabadas en el Laboratorio de Música Electrónica del Instituto Torcuato Di Tella; al igual que Hugo Santiago su carrera musical se desarrolla en paralelo en París donde compartiría sesiones de influjo electroacústico con otra argentina Beatriz Ferreyra. También destaca en el reparto Juan Carlos Paz, introductor de la música dodecafónica en este país, todo este tipo de exploraciones musicales marcan la inquietud del director a este tipo de sonidos que en posteriores cortos abordaría con dos músicos del llamado serialismo en el caso de los griegos Iannis Xenakis y George Aperghis.












                                                      Diferentes fotogramas de Invasión




 Hugo Santiago durante el rodaje de la película. Fuente: La vida útil/David Oubiña