domingo, 24 de mayo de 2026

Peter Handke, jukebox de espacios vacíos y el Simposio soriano sobre Ruido y Ruidos

 

                          


Cuando atravieso España en coche a través de espacios enormes donde apenas hay nada, pienso en Peter Handke y lo mucho que le atrae esta circunstancia, hasta tal punto que en un extravío absoluto como viajero recaló en varios lugares entre 1988 y 1990, como Linares donde escribió" Ensayo sobre el cansancio" y en tierras sorianas "Ensayo sobre el jukebox"o su localización del Simposio sobre Ruido y Ruidos en su libro La Noche del Morava. Otros puntos de su devenir se sitúan por ejemplo en Gredos, Yuste, Las Tablas de Daimiel o Llivia. El propio autor apunta que escribir es un viaje nocturno durante el cual las palabras, las frases y los párrafos producen luz.

En mis años más jóvenes, su libro Cuando desear todavía era útil publicado en 1978 por Tusquets en su colección Marginales comprado en la Llibrería Xoc junto al metro de Vilapicina, me atraía tanto en los entornos de sus textos como las fotografías efectuadas por él mismo incluidas en el libro, monocromías en espacios vacíos difuminados que parecían encerrar secretos tecnológicos. El otro gran descubrimiento será su melodía del lenguaje, una musicalidad, que como el apunta, nace con tristeza y añoranza.







 


¡Cuán agudo chirriaba
el aire!
Y entonces
de pronto
muy cerca de la ventana
entre el clamor de los pájaros un silbido grave
una melodía de juke-box
¡Un hombre! pensé
deletreándolo de miedo mortal
y me retorcí abrasándome
sin moverme
!Aquel fantasmagórico monstruo 
que debe ser asesinado
a la luz deshabitada del alba...!
Bocanadas de miedo ascendían
por la escalera del sótano
y el hombre razonable que hay en mí
escuchó: 
la melodía se repetía
se repetía
"ningún pájaro canta tan monótono
lo inmatérico pretende burlarse de mí
ríe sarcástico
con labios negros como el carbón"
pensé yo
La luz al parpadear tenía el color de la época
en que todavía creía en el infierno
y el monstruo pifiante agitaba 
en silencio las muñecas frente a la ventana.
(Als das Wünschen noch geholfen hat. 1974)









El SIMPOSIO SOBRE RUIDO Y RUIDOS, más o menos molestos, iba a tener lugar en un centro de congresos, en la estepa española, al pie del cerro circular sobre el que, en la época prerromana, había estado Numancia. Por lo demás, en los alrededores, ninguna población, sólo tres casas de campo abandonadas desde hacía tiempo. La carretera que llevaba al centro era una simple pista para jeeps. Luego ni rastro de un "centro". (...)

Una vez más estaban también de acuerdo en que, por las razones que fuera, el ruido más suave podía asaltarle a uno como si fuera una turbamulta, y en que, a veces, incluso el silencio podía hincharse hasta convertirse en un tumulto del cual uno quisiera huir para refugiarse en un estrépito real. Del mismo modo como uno podría librarse de determinadas imágenes, incluso después de estar lejos de ellas en el tiempo y en el espacio, lo mismo ocurría que uno había vivido como algo maligno y hostil; una vez enmudecido en el exterior, el ruido que uno había vivido como algo desagradable y hostil seguía resonando por dentro. Uno ya no realizaba el silencio. El barullo que había durado todo el día seguía zumbando por la noche en sueños. El chirriar de metal contra metal le perseguía a uno metiéndose en el desierto. "El traqueteo, los chillidos, las explosiones, los canturreos, el griterío no cesa", cantaba el músico ambulante, "un absoluto deficiente auditivo"-éstas eran sus palabras en la fiesta de despedida, la noche del tercer día-,"el ruido se come mi amor"
(La noche del Morava)

viernes, 8 de mayo de 2026

Kenny Morris. Un Banshee dejó de llorar.

                                 Kenny Morris. foto Philippe Carly

Cuando escuchas The Scream puedes oír los dedos sobre las cuerdas, el esfuerzo que realmente hay detrás. Llegas al final de una canción y puedes oír a Kenny Morris respirar. A principios de este año, Kenny Morris dejó de respirar y estas palabras de Steve Severin, bajista de Siouxsie and the Banshees en una entrevista a Simon Reynolds recogidas en su blog, me las hizo llegar un seguidor o seguidora de este espacio, recordándome el aprecio que yo tenía por la banda entonces y concretamente este disco publicado en 1978 en que lo crudo y claustrofóbico te asienta en una atmósfera hipnótica.

Kenny Morris vio por primera vez a Siouxsie envuelta en el Bromley Contingent asistiendo a una sesión en el Screen on The Green en Islington en 1977; por aquel entonces él estaba relacionado con el mundo del cine hasta el punto de ser asistente en la película Jubilee de Derek Jarman. En aquel momento tuvo la intuición que acabaría haciendo algo con ella como así fue se unió a Siouxsie and the Banshees un año antes tocando la batería sin apenas tener práctica en este instrumento salvo un fugaz paso por Flowers of Romance la efímera formación de Sid Vicious en que sustituyó a Palmolive, curiosamente ambos tenían una técnica en que primaba mucho más el uso de los timbales sin apenas utilizar los platos, una dinámica maquinal que huía del rock más convencional y que tuvo a Moe Tucker de Velvet Underground o Jackie Liebezeit  de Can como predecesores. Como gran parte del punk más innovador Morris depuraría su técnica más con imaginación y coraje, un acercamiento innato al instrumento, como demuestra que en su infancia hacía percutir latas de pasteles mientras oía canciones de los Beatles en la radio.

La repercusión que el grupo comenzó a tener fue considerable hasta el punto de aparecer pintadas en los exteriores de 15 compañías discográficas pintadas en las que se leía: Firmen a los Banshees, háganlo ahora". Finalmente lo harían con Polydor y The Scream recibiría todo tipo de elogios empezándose a hablar del término post punk que compartían con otras formaciones como Wire o Magazine. Con esa euforia sorprende el famoso plante de Kenny Morris y el excepcional guitarrista John Mckay previo a un concierto en Aberdeen tras momentos de tensión y aún más las apenas noticias de actividad de ambos, quienes decidieron romper con la industria musical. En el caso de Kenny Morris un EP La Main Morte en el sello Temple Records de Genesis P-Orridge,  trabajos en vídeo y diversas actividades con el mundo del arte, incluyendo una exposición con el elocuente nombre de A Banshee left wailing, título con el que también se anuncia próximamente la edición de sus prometedoras memorias.

Siouxsie y otros miembros del Bromley Contingent asistiendo a la acción de Prostitution  de Coum Transmissions en el ICA londinense. 1976



Kenny Morris y Siouxsie

Un aplastante Kenny Morris a la batería

El primoroso glamour de las fotos de Siouxsie&The Banshees. Bruselas 1979

Kenny Morris y John Mackay junto a Dominique Fury del colectivo parisino Bazooka 

Una de las últimas fotos de Kenny Morris extraídas de una entrevista a Ellie O'Byrne

Cartel de una exposición con el mismo título que su próximo libro