La noticia del fallecimiento de Stephen Jones miembro de los australianos Severed Heads tras la brutal agresión sufrida a la salida de su estudio realmente me ha impactado y más teniendo en cuenta que apenas tres semanas antes, durante el segundo día del Festival Modulartec de A Coruña al ver la pantalla del CEI Estudio Inmersivo con más de 28 metros y una resolución pixelada única en Europa que reforzaba como pocas la música electrónica en vivo y todas sus posibles visuales interactivos pensé en lo que hubiera dado de sí este fondo en una actuación de Severed Heads. Lo hacía pocos días después de que Andrés Noarbe y yo recordáramos sus actuaciones en Madrid y Barcelona en 1986 con combinaciones de visuales y sonidos tan impactantes en temas como We Have Come to Bless This House con imágenes de ocio como norias o bailes perturbadas con desbocadas y granuladas capas superpuestas electrónicamente. El efecto de ver esto en la sala barcelonesa Studio 54 para mí fue enorme y coincidía con la edición de su disco City Slab Horror uno de los mejores discos de los años ochenta de un grupo que conocía desde el principio, pues mantuve correspondencia postal con Tom Ellard en los primeros días de su formación y Terse Tapes.
La participación y conocimiento de Stephen Jones en el mundo del videoarte (el es autor de un libro y del portal Synthetic Image) desde los principios de los setenta en Australia que estuvo muy marcada por la obra de Nam June Paik le llevaron a prácticas retroalimentación y distorsión del televisor generando parpadeantes y rápidas abstracciones electrónicas que encontraron su acogida en algunos de los grupos de la escena industrial y experimental radicados en Australia como SPK, Laughing Hands o los propios Severed Heads.
Desde aquí, este sentido recordatorio a un hombre que nació en 1951 en una de las tormentas eléctricas más violentas que se recordaban en Sidney y que falleció de esta manera tan lamentablemente dolorosa en plena actividad creativa y de investigación.





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