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martes, 23 de febrero de 2016

El RSF Kobol del Laboratorio Phonos resucitado



Hace ahora un año que dentro de la programación del Festival Mutek en Barcelona y siguiendo una regular colaboración con el Laboratorio Phonos, tuvo lugar el rescate de un sintetizador RSF Kobol que tiene este centro, se puede ver en la parte central de la foto que introduce esta entrada con la figura en el estudio de Lluis Callejo maniobrando. El sintetizador fue introducido durante ese día por Perfecto Herrera (investigador del Grupo de Tecnología Musical) a un público cada vez más interesado en estos instrumentos tras lo cual hizo una demostración en que se puede valorar como él dice de "que no se trata de apretar una tecla y que suene algo definido, sino de estar interviniendo continuamente". La otra parte del evento estuvo a cargo de Roc Jiménez de Cisneros del duo Evol cuyo acercamiento al sintetizador quedó plasmada en una pieza llamada kobol-acid-inflatable-jump, acid house mutante y abrupto.

El RSF Kobol es un sintetizador desarrollado en Toulouse en 1976 por Ruben y Serge Fernandez con una gran facilidad para intercambiar formas de onda cuyos primeros modelos fueron adquiridos por grandes protagonistas de la música electrónica francesa de los setenta como Benôit Wideman de Magma, Richard Pinhas de Heldon o Bernard Szajner, posteriormente fue modificado con patrones más acordes de lo que demandaba los modismos de instrumentación en los años ochenta.

                         Perfecto Herrera rescatando el RSF Kobol en el Museo de La Música

                                       Roc Jiménez de Cisneros, Kobol-acid-inflatable-jump


       Hoja promocional de los sintetizadores y Bernard Szajner utilizándolos en concierto



jueves, 20 de marzo de 2014

LLUIS CALLEJO Stokos IV



A principios de año Carlos Pizarro técnico de reparación y restauración de sintetizadores analógicos a través de Synther me comentaba como había intentado restaurar el sintetizador Stokos IV y que pese a su estado algo precario, ya que solo puede funcionar uno de sus generadores, era de gran interés toda la aleatoriedad de sus secuencias, algo que pudimos comprobar de primera mano en una demostración que tuvo lugar a cargo de su hijo Albert Callejo en el Museo de la Música dentro del festival Caudorella, en el que las modulaciones de las tonalidades las acompañó muy adecuadamente con un osciloscopio.

Siendo Lluis Callejo ingeniero industrial fue en un pequeño reactor nuclear como le llamó poderosamente la atención sus resonancias auditivas. Su encuentro con Josep Mestres Quadreny le introdujo en el mundo de la música contemporánea sintiéndose atraído sobretodo por la música aleatoria  y todos los procesos estocásticos, evolucionando todo este proceso hasta idear y construir este sintetizador con el nombre de Stokos IV, palabra griega que significa azar, también curiosamente puede remitir a Stockhausen a quien conoció en el seminario de Darmstadt de 1974. Otro nombre en cuyos composición tendría gran importancia estos procesos algorítmicos sería Iannis Xenakis, en todos estos casos la aleatoriedad lleva a una partitura que suele ser de singular anotación, a veces completamente indeterminada. En Madrid el primer laboratorio de música electrónica tiene el significativo nombre de Alea y aun más su relación con el Centro de Cálculo de la Universidad Autónoma entre cuyos músicos nos encontamos a Andrés Lewin-Richter que pronto cambiaría su residencia por Barcelona para fundar junto a Josep Mestres Quadrany y Lluis Callejo el Laboratorio Phonos, nadie mejor que él para hablar de Lluis Callejo y su Stokos IV:

A nivel tecnológico la figura de Lluis Callejo dio un gran empuje al estudio, diseñando filtros, mezcladores, generadores de sonido estocásticos (el Stokos IV). Los métodos de trabajo de Lewin-Richter, fruto de sus experiencias en Nueva York, tendían a la creación de espectros sonoros complejos que requerían la utilización de filtros de precisión, tal como el filtro Albis de tercio de octava. El sueño era el diseño y construcción de un filtro similar, Callejo llegó a diseñarlo y se compraron los materiales que debían ser ensamblados por Lewin-Richter, pero por ironías de la vida los materiales acabaron siendo utilizados en un proyecto que Callejo había intentado poner en práctica en varias ocasiones, un generador estocástico de sonidos, que denominó Stokos IV, por contar con cuatro generadores independientes y concatenables, es decir, se podía trabajar en cuadrofonía, permitiendo la creación de polirritmias. fue concebido de tal forma que produce una serie de notas cuya secuencia de alturas y tiempos de presencia son aleatorias; el instrumento estaba orientado para producir texturas complejas de sonidos variando por control manual las leyes de probabilidad que gobierna la producción de sonidos. Así se pueden variar:

-la altura media del conjunto de sonidos
-el rango mínimo y máximo de las alturas dentro de la cual se mueven los sonidos (desde el unísono a la totalidad del campo audible)
-el número de sonidos por unidad de tiempo (desde un sonido cada 8 segundos hasta doscientos segundo por minuto)
-el grado de irregularidad de los tiempos que separan los instantes de producción de los sonidos
-la duración de cada sonido
-la posibilidad de introducir diferentes porcentajes de silencio.

El Stokos IV se presentó con ocasión del primer concierto Phonos en la Fundación Miró.





                                             Lluis Callejo en el primer estudio de Phonos

                                                    Karlheinz Stockhausen en Darmstadt

                                         Partitura estocástica en una obra de Iannis Xenakis



Visualización didáctica y deliciosa de curvas Lissajous a cargo de Dima-VJ (Albert Callejo)
hechas desde un sintetizador a un osciloscopio