En estos días que España está llena de murgas animando infinidad de fiestas, bueno será volver a recordar las más tenebristas de todas, las reproducidas en las pinturas y escritos de José Gutiérrez Solana.
Ramón Gómez de la Serna.
LOS CLOWNS MALABARISTAS. El fondo del armario es de espejos, que le sirven de marco anchas almohadillas de seda roja, y el suelo, de alfombra. Dos clowns cogidos del brazo vienen cogidos del brazo y se adelantan por unos raíles al abrirse de golpe las puertas de su caja. Uno está vestido de negro; una gola roja recorta su cuello, donde destaca su cabeza pintada de blanco y los labios y arrugas de la frente de azul y encarnado; en el pecho tiene una gran estrella bordada con hilos de oro y lentejuelas por todo el cuerpo. El otro clown viste de malla de rosa y corpiño de raso blanco; el pelo, en tirante tupé, es de un rojo de fuego y la otra mitad negro; se agarran la punta del pie y empiezan a bailar. De la caja sale una música de órgano y un palo que sostiene un plato que da vueltas se inclina sobre la frente de uno y pasa a la del otro.
José Gutiérrez Solana. La España Negra, 1920.












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