Acaba de publicarse en el sello vienés Klanggalerie las grabaciones que Krishna Goineau y yo compusimos entre los años 2023 y 2024. Su título Revenir puede remitir a un vaporoso recuerdo del presente, volver a trabajar juntos después de que ambos tenemos un punto de partida común en esto de la música cuando nuestros caminos se encontraron en la Barcelona de 1978 y nos propusimos crear Xeerox junto a nuestros amigos más cercanos. Tiempos entonces de catarsis decibélica, exploración sónica y divertimento de una época que Krishna recuerda de manera prolija sin haberse diluido por su exitosa trayectoria posterior en Liaisons Dangereuses tras su marcha a Düsseldorf. Desde entonces nunca hemos dejado de estar en contacto compartiendo y animando nuestros respectivos proyectos.
Poco antes de que Bureau B publicara su disco I Need a Slow, me quedé atraído por algunas de sus grabaciones inéditas que marcaban un Krishna insólito, seguramente para sus fans de Liaisons, aunque para mí no tanto, pues conocía sus estudios de guitarra en la Universidad de Narbonne o su acercamiento a la acusmática sin perder su distintivo electrónico desde casi su abducción en los estudios de Conny Plank en 1981. Krishna marcaba su necesidad de reposo en su disco y yo acababa de salir ensimismado del mío, Jardín Náufrago. Las derivadas de estas grabaciones y otras nuevas las fuimos ensamblando en este Revenir con un mapa emocional de aguas ondulantes, campos magnéticos y fragilidad: la Occitania mediterránea, Formentera, Caldes d'Estrac.
Necesario mencionar la ilusión de haber sido editados por Klanggalerie, el sello dirigido por Walter Robotka quien confió en nuestro proyecto desde el primer día. Encontrarse junto a referencias de los Residents y toda la galaxia de Ralph Records, más grupos como Mnemonist, Severed Heads o Asmus Tietchens. No menos agradecer a Eli Gras que nos haya ayudado con su destreza a materializar la portada.
Imágenes de Krishna Goineau
Krishna y Javier, coniunctio de sol y luna
Krishna Goineau y Javier Hernando. Foto de Joanna Empain
Arturo Lanz con el Korg MS-20 en una actuación de Esplendor Geométrico
Hace unos días a la salida de un concierto, hablaba con unos colegas de lo que suponía a ciertas edades acarrear para conciertos instrumentos que habían sido icónicos pero de considerable volumen como el sintetizador Korg MS-20. Pocos días antes en ese mismo sentido se pronunciaba Arturo Lanz en una entrevista para Muzikalia en que creía que ese sintetizador que había sido clave en los principios de Esplendor Geométrico en los ochenta quedaba ahora mermado en sus posibilidades sonoras más extremas ante lo que puede ofrecer la instrumentación digital con que ahora afrontan los directos. No todo el mundo piensa así y paradójicamente ese mismo día me encontraba con una filmación de un concierto de Felix Kubin en el Modulartec de A Coruña en que el MS-20 figura como elemento esencial en su set, como sigue siendo habitual desde cuando tenía solo once años, coincidiendo con los años de la Neue Deutsche Welle.
Es en este movimiento y más concretamente en Düsseldorf donde en 1979 se pudo encontrar uno de los usos más destacados y exitosos de este sintetizador desde que Korg había lanzado su primera serie dos años antes. Sus envolventes, conexiones, procesamientos de señal externa y portabilidad fueron genialmente manejadas por Kurt Dahlke y Chrislo Haas en la primera formación de Deutsch Amerikanische Freundschaft .Tras dejar la formación, el pimero lo extendería tanto en solitario como Pyrolator y Der Plan mientras que Chrislo lo haría de manera incluso más apreciable en Liaisons Dangereuses, donde llegaron a tener cuatro unidades queran combinadas con el secuenciador SQ-10.
Mi experiencia personal reside en la versión anterior, el MS-10 que tuvimos en Xeerox precisamente poco después de que Krishna Goineau marchara a Düsseldorf. También recuerdo el acercamiento a él de Poch mientras vivía en Barcelona y de hecho ese sería su instrumento nada más recalar en Madrid junto a Ejecutivos Agresivos. Otras formaciones madrileñas de entonces también lo incluían de manera destacada en su instrumentación como es el caso de Oviformia Sci, Monaguillosh y muy especialmente Interacción, en todos los casos manejados por mujeres. Volviendo a los locales donde ensayábamos esta vez junto a Líneas Aéreas / Metropakt imposible olvidar las maravillas que realizaban con él Jordi Guber y Frank Palomo extensible a su única actuación en directo en la Sala Zeleste. El icónico aparato que resultó ser el Korg MS 20 cayó en desuso a mitad de los ochenta ante la aparición de los sintetizadores digitales aunque fué recuperado su protagtonismo en los 2000, potenciando aún más si cabe su versatilidad como puedan ser el ya citado Felix Kubin o el añorado Javier Piñango, del que no se desprendía en ninguna de sus actuaciones.
Kurt Dahlke-Pyrolator
Beate Bartel de Liaisons Dangereuses junto a varias unidades del MS-20
Felix Kubin a la derecha comenzando a manejar el Korg Ms-20
Beatriz Alonso Aranzábal (arriba) de Monaguillosh y Rosa de Último Resorte ambas desgraciadamente fallecidas.
Escuela de sintetizadores Korg MS-20 en Tokio con un modelo gigante al frente
Habida cuenta de mi vieja amistad con él, mucha gente me han preguntado durante tiempo donde estaba Krishna Goineau después de la disolución de Liaisons Dangereuses el trio que compartía junto a Chrislo Haas y Beate Bartel, los más informados si sabían de su paso por Velodrome en mitad de los ochenta pero a partir de ahí poco o casi nada se podía encontrar en las redes. Esta ausencia estaba motivada por su retiro al Aude francés junto al Mediterráneo donde continuó su labor como pintor que ya había empezado en Alemania como ocurrió a otros destacados miembros coétaneos suyos como Kiddy Citny de Sprung Aus den Wolken o Moritz Reichelt de Der Plan. Sin embargo este retiro no le ha privado seguir haciendo música ampliando su intuición y dominio de instrumentación electrónica, comenzado años antes en Bruselas con Velodrome junto a Jordi Guber cogiendo un protagonismo mucho mayor que en Liaisons Dangereuses donde a pesar de la revelelación de estos engranajes tecnológicos en la grabación del disco en los estudios de Conny Plank, básicamente se ocupaba de la voz y una tremenda potencialidad corporal durante los conciertos en la línea de otros "frontmen" hipnóticos de las repetitivas cadencias electrónicas como Gabi Delgado o Alan Vega. A todo ello, la paleta musical se ha añadido estos últimos años con estudios de guitarra en el departamento de jazz de la Universidad de Narbonne que le ha permitido sumergirse en nuevas sonoridades de un intimismo de fragilidad aural, sin duda marcada por su entorno.
Conociendo gran parte de las grabaciones de estas experiencias uno no puede alegrarse más de la edición de parte de ellas, concretamente la de los años 2007/2008 por parte de Bureau B, sin duda el sello más indicado para este rescate habida cuenta de los que ya ha hecho hasta la fecha de gente muy cercana a su trayectoria alemana como los antes mencionados Sprung aus Den Wolken o Der Plan, Pyrolator, Gudrun Gut a los que habría que añadir gente que Krishna ha admirado como Faust, Conrad Schnitzler o Asmus Tietchens con quien incluso contactó en una estancia en Hamburgo. El disco se titula "I Need A Slow" rememorando de alguna forma la revelación que tuvo en Taiwan después de abandonar Liaisons de descubrir una ralentización del ritmo del devenir diario en contraste al vértigo occidental. Esta huida al territorio que abraza los Pirineos con el Mediterráneo puede haberle privado de grandes contactos con gestores artísticos y musicales habida cuenta de su trayectoria, pero por contra le ha mantenido al margen de la toxicidad de muchos de estos circuitos, algo que le ha permitido disfrutar del asombro e interrogación de las fuerzas simbólicas de la naturaleza en su caso muy marcado por los márgenes marinos no solo de esta zona sino también de su Sri Lanka natal, la Formentera de su infancia o de sus estancias en la Guayana Francesa donde también se integran gran parte de sus cuadros.
Sin embargo, todo este apaciguamiento no impide que en "I Need A Slow" encontremos vitalistas temas rítmicos que harán las delicias tanto de seguidores del electro como de los ritmos radiales de Moebius & Plank, también cadencias más pausadas en instrumentales como Shake your check o Les Vagues de Hertz con que termina el disco. En la estratificación de Krishna encontramos el sonido, la rítmica, la corporeidad y también el poder de la palabra y esta viene marcada durante toda su trayectoria por alternar textos en francés, español, inglés o alemán con interjecciones de onomatopeyas con gran efectividad. Como él comenta, "la mayoría de los textos y la música la hago muy temprano, en la mañana antes de que salga el sol, cafés y tisanas en una especie de ritual, la música me llama, la volunté del propio arte. Los textos se hacen directamente con la música en una especie de gracia sonámbula".
A nivel personal agradecerle el recuerdo en la presentación del disco de sus comienzos musicales en Barcelona conmigo y otros integrantes de Xeerox a sus catorce años, ilusión y furor adoslescente.
Krishna Goineau al frente de Liaisons Dangereuses. Manchester Hacienda, 1982
Captura de mi cámara con él maniobrando sintetizadores en el estudio hogar de Velodrome en Bruselas, 1986.
Krishna ante una serie de sus cuadros
Ange de mer
Krishna Goineau y Javier Hernando, Bages 2014. Foto Azucena de Yngunza