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martes, 3 de febrero de 2026

Maruja Mallo y Gregorio Paniagua. Desde Cercedila a Camorritos entre antros de fósiles


                                   

                      Maruja Mallo en las vías del Tren de Cotos en Cercedilla, 1929.

                               Enseres de Gregorio Paniagua en su Museo de Camorritos

En los años setenta pasé varias vacaciones en compañía de mis padres en Cercedilla en un lugar muy cercano a la estación de tren. Al llegar la noche, bajábamos para refrescarnos hacia ella para tomar algo en su cantina, que esperaba su cierre hasta que llegaba el último tren procedente de Madrid o Segovia. A pocos metros me dirigía a las vías en que estaban estacionados los viejos trenes que cubrían el ferrocarril de montaña de Cotos y en las vías muertas algún convoy aún más antiguo destinado a un próximo desguace. El ambiente del lugar en esos momentos lo recuerdo en gran manera a los cuadros de estaciones nocturnas pintadas por Paul Delvaux y más cuando te cruzabas en el andén con algún viajero o viajera errante. Pocos años después cuando la figura de Maruja Mallo parecía recuperarse en la modernidad artística madrileña, me quedé sorprendido al ver unos autorretratos realizados en 1929 que sospechaba estaban hechos en ese mismo lugar, como luego pude comprobar. Las fotos las vuelvo a ver en la amplia exposición dedicada a ella en el Reina Sofía e irremediablemente pienso que ese mismo tren de Cotos que parte de la estación lleva en dos paradas más a la colonia de Camorritos, lugar donde vivía el músico Gregorio Paniagua recientemente fallecido y con quien empiezo a pensar compartieron cierta cosmogonía.

Maruja acudió seguramente a Cercedilla en una de sus excursiones al extrarradio madrileño, esta vez ampliando sus límites, buscando parajes derrotados y un año después pintaría Antro de fósiles dentro de la serie Cloacas y Campanarios. Gregorio componía en su monasterio de Camorritos Wat Ikonolastós, ensayo de meditación mecánico-humorística sobre su muerte propia a través de innumerables campanas y badajos accionados por un columpio para bebés. Artilugios que aparecían en el categórico documental sobre su obra Música Fósil.

Cerca de los parajes derrotados están las construcciones derruidas, los antros de fósiles sobre las piedras húmedas se desarticula la armonía de los esqueletos entre la descomposición de los barriles y guitarras.

Maruja Mallo. Acerca del cuadro Antro de fósiles.

Maruja Mallo, Cercedilla




Pintura, artilugio y cosmogonía de Gregorio Paniagua


            Maruja Mallo y Josefina Carabias con Antro de fósiles, Madrid 1931

                                                  Documental sobre Gregorio Paniagua


martes, 11 de septiembre de 2012

MARUJA MALLO - Verbenas de osamentas





Sobre el suelo agrietado se levanta una aureola de escombros; en esos panoramas desoladores la presencia del hombre aparece en las huellas, en los trajes, en los esqueletos y en los muertos. Esta presencia humana de realidad fantasmal, que surge en medio del torbellino de las basuras, está integrada a las piedras sacudidas, a los espacios cubiertos de ceniza, a las superficies inundadas por el légamo, habitada por los vegetales más ásperos y explorada por los animales más agresivos.

Palabras de la pintora Maruja Mallo en la época de su serie Cloacas y Campanarios a finales de los años veinte en el Madrid de los cafés literarios, donde se reunían todas las vanguardias en tertulias como la Sagrada Cripta en el Pombo en el que Maruja arremetía contra la Mafia Santa y los putrefactos, una serie pictórica que poco después deslumbraría ya en París a André Breton, hasta tal punto de adquirir Espantapájaros una de sus mejores obras, que hace pocos años se subastó entre toda su colección por una cifra descomunal, este hecho y la adquisición de otra de sus pinturas por Madonna quizá le ha dado de una mayor proyección internacional que hasta ahora apenas tenía, pese al reciente libro sobre ella de la norteamericana Shirley Mangini.





Sin embargo posiblemente su mayor logro sea su propio personaje lleno de modernidad, excentricidad y provocación que le hizo jugar con el disfraz y el travestismo como Marcel Duchamp o con perturbadoras fotografías semblantes a Claude Cahun, de hecho su auto promoción le llevó incluso a fotografiarse con Andy Warhol poco antes de morir. De esta serie de fotos incluyo a continuación todas las que se hizo en el pueblo madrileño de Cercedilla, concretamente en las vías muertas del tren que parte para Navacerrada, me atrevo a concretar el sitio pues de pequeño paseé varios veranos justo en frente del lugar, que por la noche adquiría el enigmático ambiente de las estaciones abandonadas de Paul Delvaux.