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sábado, 17 de abril de 2021

Claudi Montañá, crónicas de anhelos y desazón


El pasado día uno nos quedamos conmovidos por la noticia del fallecimiento de Oriol Llopis, aún más al saber que su causa fue el suicidio en la localidad sevillana de Tocina. La noticia ha coincidido mientras estaba recopilando material para hacer una entrada dedicada a Claudi Montañá a raíz de la aparición del libro "Estoy hablando de mi generación" escrito por Josep Maria Ripoll dentro de la colección Biblioteca Secreta. Claudi también decidió poner voluntariamente fín a su vida en 1977 y entre los escritos posteriores de condolencia que aparecieron se hace ahora especialmente significativo el que Oriol Llopis le dedicó en la revista Star con el título de "Claudi y los que no nos atrevemos a hacerlo". En plena adolescencia para la gente de mi generación ambas firmas eran de las más esperadas cuando adquirías las revistas musicales de este país a mediados de los setenta a pesar de que revisadas hoy en día puedan carecer un poco de una mayor profundidad analítica en lo estrictamente musical. Siendo los dos grandes seguidores de las revistas de rock francesas como Rock&Folk o Best podíamos ver a Claudi en el sendero de gente como Alain Dister y de una manera aún más clara a Oriol con Patrick Eudeline, idealismo hippie frente al rock killer, dos mundos opuestos que sin embargo moldeaban la fragilidad de ambos.

El título de Estoy hablando de mi generación tiene su origen en un artículo publicado en 1974 por Claudi Montañá sobre The Who en Fotogramas, una de las publicaciones donde comenzó a escribir en Barcelona poco después de abandonar su Manresa natal. Casi simultaneamente su firma aparece en Vibraciones, Star, El Viejo Topo o Ajoblanco. Desde el primer momento sus artículos estuvieron marcados por entremezclar la información musical con pasajes de frecuentes interioridades existenciales, anhelos de ilusiones perdidas combinado con abismos de desazón muchas veces acudiendo a autores como André Breton, Benjamin Péret o William Burroughs, una fórmula que puede ser excitante para muchos y que incluso en los últimos años han potenciado de una manera más posmoderna críticos como Mark Fisher pero también recriminada por algunos como manifestaba una lectora de Vibraciones en la sección El correo de Claudi Montañá, una de las secciones fijas de la revista. Es en este espacio cuando realiza una autoentrevista en la que enumera sus debilidades musicales: John Cale, Klaus Schulze, Sisa, Pau Riba, Música Dispersa, Erik Satie, Tangerine Dream, Velvet Underground o Kevin Ayers, curiosamente en el mismo número que le hace una larga entrevista a este último aparece una inesperada crónica del concierto de Labelle en el Teatro Monumental de Madrid. 

Repasando varios de los artículos del libro podemos apreciar su apego a una arcadia bucólica pero también su atención a una radicalización del hippismo desencantado como en un articulo que publica con el seudónimo de Pigasus en la revista El Papus donde sugiere como música de fondo a MC5 y The Fugs, un mundo que bien se podía emparentar con espacios creativos comunitarios de la ciudad como El Maduixer donde uno de sus miembros Jordi Galí guardaba un estrecho contacto con el sello discográfico norteamericano ESP-Disk. También en esta edición recoge artículos y entrevistas del underground barcelonés como Salvador Picarol o Sisa y un recorrido desde las veladas de conciertos del Price a los primeros días de Zeleste que encaja perfectamente en la línea editorial de la colección Barcelona Secreta ideada por David Castillo y con la habitual cuidada enmaquetación de Marc Valls.

Hotel Manila, Barcelona, Verano de 1977. Claudi aparece muerto tras haber ingerido tres tubos de somníferos. Deja una nota de despedida en un libro que recoge el guion del film Stroszek de Werner Herzog, curiosamente la misma película que vió Ian Curtis de Joy Division poco antes de suicidarse. Al igual que Raymond Roussel, Walter Benjamin o Cesare Pavese elige el aislamiento y la transitoriedad de un hotel para poner fin, un lugar donde por cierto junto al Hotel Colón habían pernoctado muchas celebridades del mundo del rock en sus visitas a la ciudad y donde también se habían celebrado ruedas de prensa y entrevistas a las que el acudió como la que le concedió Kevin Ayers que luego encabezó como tantas veces por citas de sus autores favoritos en esta caso de Arthur Rimbaud. "Voilá que monte en lui le vin de la Paresse, Soupir d'harmonica qui pourrait délirer: L'enfant se sent, selon la lenteur des caresses. Soudre et mourir sans cesse un desir de pleurer".

Squatter de Canterbury Crescent, Brixton, Verano de 1983. Poco después de poner en el tocadiscos el Ege Bamyasi de Can que hemos comprado en una tienda de Record Tape&Exchange recibimos la visita de una mujer que nos pide compartir su escucha, una vez aposentada Anna Comas nos comenta afectada en el recuerdo que el disco lo solía escuchar junto a Claudi Montañá, años antes él había escrito en Vibraciones estas líneas sobre el disco: Sigues el disco y te olvidas del lenguaje falaz de las palabras. Miles de cuerpos semi-dormidos se revuelven en la oscuridad de sus féretros de blancas sábanas y mullidos colchones. el sonido del agua se introduce en "Sing Swan Song" ¿cascada? ¿Arroyo?; quizá grifo abierto, multiplicado su sonido por mil alucinaciones nocturnas...Resuena el canto del cisne -voces y lamentos perdidos en el Caos con envoltorio plateado de percusión- y crea el ritual de sacrificio. Frío. Como un vendaval aparece el tema "Spoon". Via Crucis en las calles al alba de nuestra infancia. Guitarra y órgano y un coro de beatas siguiendo la procesión. La luna abandona su garita de centinela de la noche y entrega su cuerpo pálido y frágil al astro enrojecido: el universo se tiñe de cálidos colores....

   Entrevista con Salvador Picarol. Ajoblanco 1974

  Artículo sobre Velvet Underground en la sección Mosik de la revista Star 1974

                                                                     Star, 1976


Artículos aparecidos como era habitual en las últimas páginas de Nuevo Fotogramas


Artículos aparecidos en Vibraciones con encabezamientos de Benjamin Péret y Arthur Rimbaud

     Su sección de correo habitual en la revista Vibraciones

     Oriol Llopis, despedida a Claudi Montañá tras su muerte. Star 29, 1977.

Portada del libro Claudi Montañá Estoy hablando de mi generación. Josep Maria Ripoll


miércoles, 12 de octubre de 2016

Presencias y singularidades del rock alemán en España



Con muy pocos días de diferencia en varios puntos de la geografía nacional se van a poder ver las actuaciones de Michael Rother tocando temas de Neu y Kraftwerk repasando en conciertos monográficos algunos de sus discos más reconocidos, estamos hablando de un salto en el tiempo de más de cuarenta años, una época que el llamado rock alemán tuvo en este país curiosas singularidades tanto en el terreno periodístico como el de la edición discográfica.

Durante 1972 Ediciones Barral publicaría en España el libro del controvertido Rolf-Ulrich Kaiser El mundo de la música pop, primer lugar donde se editaba fuera de Alemania y posiblemente el primer libro de rock editado en este país. Años más tarde en 1978 la revista Vibraciones publica el libro Rock Alemán escrito por Antonio de Miguel, un buen libro de iniciación con un atractivo diseño (puedes consultarlo en Stahlfabrik/Ex-Libris) que había tenido ya un antecedente en la revista con un especial  (Vib's 9) dedicado al tema con una portada de Nazario y firmas como la de Diego A. Manrique, un apasionado de estos grupos como también lo fueron en ese momento las firmas de José Manuel Costa o el malogrado Claudi Montañá, este último incluso en páginas de Fotogramas.

Repasando estos artículos, varios hacían incapié del escaso interés de las discográficas españolas en sacar este material, habría que decir que esto es relativo pues en su momento salvo en Francia hay muchas ausencias en el panorama editorial europeo y el conocimiento pleno de estas formaciones se hacía a través de discos de importación. Esta apatía editorial viene sin embargo contrarrestada con singularidades como las ediciones inmediatas por Movieplay de todos los discos de Neu, incluso fue aquí en único lugar en publicarse en cassette Neu 1 como también el Kraftwerk 2 que lo hizo en este caso con unos años de retraso en este formato antes incluso que el disco. Las recopilaciones tendrían un momento de grandeza y otro de miseria: El disco Kraut Cosmic Hits con su atractiva portada se publicó aquí únicamente fuera de Alemania y el Mama  Rock&The Sons of Rock n' Roll pasará al museo de la censura freudiana al mutilar su portada en la línea epidérmica del Country Life de Roxy Music o el Live 1969 de Velvet Underground. Años antes Embryo sufrió también los embistes censores en su disco Embryo's Rache al prohibirse su tema Espagna sí, Franco no, en este caso fueron sin tapujos y obligaron a titular Espagna sí, así sin más.


                         Ediciones en cassette surgidas únicamente en el mercado español


                        Portada de Nazario para el Vibs 9 de la revista Vibraciones. 1975


                    El rock alemán en diferentes publicaciones nacionales de la época



                                                      Ocurrencias de la censura española