martes, 20 de marzo de 2018
En recuerdo de José Manuel Costa
El pasado 14 de marzo el corazón de José Manuel Costa dejó de latir. Hace algo más de tres años con motivo del último programa de Vía Límite acababa la entrada con una frase de Paul Eluard que él la hacia propia "Hablo de aquello que me ayuda a vivir", lamentablemente este entusiasmo que trasmitía a través de sus escritos o sus programas de radio se ha quedado dolorosamente ausente. Volviendo a escuchar ahora cualquier de los 171 programas de Vía Límite uno percibe que sigue allí vibrando desde el éter radiofónico.
Tuve el placer de conocerlo por primer vez en el Berlín de 1994 donde su inquietud y olfato artístico y musical le llevó a compartir gran parte de la escena techno más heterodoxa y marginal tanto a nivel creativo, escribiendo varios textos para la revista Debug o el festival Chromapark, como también su aspecto más lúdico. En una misma noche te presentaba a Gabi Delgado, luego a Konrad Becker de Monoton para después juntarse con uno de los los fundadores de Mego Andreas Pieper y asistir a alguna sesión en algún lugar insospechado a altas horas de la madrugada, una efervescencia única que bien podía recordarle los primeros días de la nueva ola madrileña a finales de los setenta sabiendo tenía también esta fecha de caducidad y banalización. Nuevas formas de producción y consumo ante lo cual surge siempre una radicalidad a la que él supo siempre estar muy atento que le lleva desde organizar un concierto de Música Dispersa en Madrid a principios de los setenta o reseñar en El País el primer concierto de Esplendor Geométrico, todo ello pese a sufrir desencuentros entre dos ramas de actividad como es la empresarial y la creativa.
Mi enorme gratitud al ser incluido en la recreación sonora que hizo junto a Pual Paulun de los filmes Planet of Vampires y Sans Soleil y de protagonizar en una ocasión una de las columnas habituales en ABC "En la Frontera", así como de ser obsequiado con algunas cassettes como la sesión que amenizó como dj en la Galería Hôma en Barcelona o una colaboración sonora junto al antes mencionado Andreas Pieper en los tiempos de su formación General Magic. Ambas podeis oirlas al final.
Desde aquí mi más profunda condolencia a sus seres queridos y especialmente a Isabel.
Texto incluído en la presentación de Chromapark
Recreaciones sonoras de los filmes Planet of Vampires y Sans Soleil presentadas en en Open Air Cinema y Volksbuehne de Berlín.
(Foto José Manuel Costa, fuente: Latimeria Acúfenos)
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sábado, 10 de marzo de 2018
El piano entre ruínas
Uno de los hechos más luctuosos de la Segunda Guerra Mundial tuvo lugar a finales de esta cuando en los días de la ocupación rusa en Berlín un soldado alemán de las SS fué obligado por su captores a tocar el piano advirtiéndole que sería ejecutado si dejaba de hacerlo. El soldado tocó durante 22 horas antes de desvanecerse en lágrimas, los rusos le felicitaron y poco después le remataron con un tiro. Las guerras del siglo XX nos dejaron muchas fotos de pianos abandonados o destrozados, una de las más famosas fue la que captó Lee Miller en Berlín en los mismos días de la ejecución del soldado alemán y que es reproducida en la cabecera de esta entrada.
Apenas dos décadas después en la Alemania de los primeros sesenta el piano se hace ruína fruto de las hachas y martillos de los enfebrecidos miembros de Fluxus muchos de los cuales habían vivido de manera muy directa los destrozos de la guerra. Esta práctica artística se extendería a lugares insospechados como relataba Bill Drummond en una entrevista en que contaba como a principio de los sesenta mientras estaba familiarmente destinado a tocar el piano se quedó prendido viendo en televisión a grupo de personas rompiendo el piano con mazos, lo cual le llevó a la idea de poderlo hacerlo el mismo para escuchar estos sonidos de cerca. Después del pase televisivo ninguna fiesta de pueblo estaba completa sin un concurso de aplastamiento de piano y pronto todos los pianos disponibles para aplastarse desaparecieron, desvaneciéndose el lugar que ocupó durante años en la imaginación pública y en la cultura popular.
Soldados tocando el piano en tiempo de guerra, la primera en Berlín 1945, la segunda en la Guerra Civil Española y la última en Bosnia durante la Guerra de Yugoslavia.
La destrucción del arte por miembros del Wiener Aktionismus y Fluxus
Annea Lockwood quemando un piano, años atrás Jerry Lee Lewis hizo lo propio en un, nunca mejor dicho, incendiario concierto.
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martes, 27 de febrero de 2018
Golpea tu cerebro: Spanish Underground Cassette Culture 1980-1988
Es sorprendente la profusión que durante este año está teniendo gran parte del material de música electrónica y experimental que vivió este país durante los ochenta. Sin duda uno de los lanzamientos más esperados es este Golpea tu cerebro: Spanish Underground Cassette Culture 1980-1988 que se presenta con una cuidadísima edición dentro de una caja que contiene dos lps. y un impagable libreto de 52 páginas, siendo la primera referencia del sello Insane Muzak (un tributo a un tema de La Otra Cara de un Jardín) dirigido por Alex Carretero, un incansable rastreador que bien sabe del alto nivel creativo de toda este movimiento y que tanto entonces como hoy merece un considerable interés.
Muy a tener en cuenta es que nos encontramos ante una selección en que esta escena está representada por algunos de sus intérpretes o composiciones más extremas o si se prefiere ruidistas, ya no tanto por su indudable contagio de música industrial sino también por que son resultado en muchos casos de geniales alteraciones de la propia cassette alterando o modificando sus mecanismos a base de retroalimentaciones o cambios de velocidad y aprovechando también novedades de la entonces incipiente miniaturización tecnológica como las grabadoras de cuatro pistas o el propio walkman. Los pocos sintetizadores presentes, están en las antípodas del emergente por entonces MIDI sin el autoacompañamiento de rigor casi imposible ante larguísimos retardos y efectos. Destacar también la disponibilidad de magnetófonos muchos de ellos en el propio habitat familiar que ve aturdido estos sonidos de desarraigo y estrépito que causan el entusiasmo de estos jovencísimos intérpretes que además no necesitan pasar por ningún estudio de grabación; como dice el lema de Oh-Casio-On, en casete y en casita.
Esta escena constituye realmente el primer movimiento do it yourself en España apenas elaborado antes en el contexto histórico del punk. La amplia red que el movimiento Home tape work estaba teniendo a nivel internacional facilitó muchísimo el intercambio y la distribución de todo este material que en muchos casos alcanzaba la tirada de 300 ejemplares, siendo reseñados por publicaciones o radios no solo especializados sino también de ámbito más general como fue la semana entera del Club de los Ruidos en Radio 3 en hora de máxima audiencia o columnas fijas en la revista Rockdelux cuyos concursos de maquetas fueron copados por algunos de los protagonistas en este recopilatorio.
Añadir que pasando las páginas del libreto nos encontramos con un grafismo de artworks espontáneos de herencia muy dadaísta, collages ultraístas en que presientes rumores de máquinas y laboratorios clandestinos, un trabajo artístico alejado del gusto de museos y galerías (con excepciones como el Espacio P) que bien se podría emparentar con los collages de José Val del Omar quien ya en 1970 hablaba del término Cultura del Casete en una disertación en Madrid. Este desinterés en círculos artísticos ahora parece revertirse a través de algunas exposiciones y en los últimos años ha tenido una sorprendente continuidad a través de sellos locales como Anòmia, Alku, Marbre Negre o Absent Tapes.
La Otra Cara de un Jardín en su segunda edición por el sello Ortega y Cassette
lunes, 12 de febrero de 2018
Cosey Fanni Tutti Time to tell
Como me esperaba, hace unas semanas devoré la autobiografía de Cosey Fanni Tutti "Art, Sex, Music" y que tiene bastante paralelismos con el de Viv Albertine titulado también con tres nombres, en este caso "Chothes, Music, Boys". Basado en sus diarios, cronologicamene encontramos sus primeras grabaciones caseras en el magnetófono Grundig de su padre, sus particulares clases de piano que le revelaron que nunca podría escribir musica y sus primeros acercamientos a la escena artística de su ciudad natal Hull donde ocurriría su vital encuentro con Genesis P-Orridge quien ya había comenzado su recorrido en la Exploding Galaxy.
Cosey y Genesis se convertirían en una pareja inseparable que encontraron en Coum Tranmissions un vehículo perfecto de autoexploración, mezclando anti-arte y cosmología con una máxima constante de "mi vida es mi arte", no podríamos hablar de algo original (Fluxus ya preconizaban esto) pero sí en el momento en que empiezan a ver en la música la posibilidad de realzar estos patrones, la influencia de grupos como AMM, la chocante extrañeza de Marcel Douchamp o la red del mail-art que encontraban en el File Magazine con gente con quien tendrían una gran relación posterior como Monte Cazazza. Tras haber introducido en Coum a Peter "Sleazy" Christopherson el encuentro con John Lacey sería fundamental introduciéndoles en la electrónica y presentándoles a Chris Carter quien empezaría a materializar lo que al final se convirtió en Throbbing Gristle en su primera actuación en 1976 en el ICA londinense dentro todavía del entorno de Coum Transmissions.
Desde este primer evento bautizado como Prostitution a su última actuación en San Francisco cinco años más tarde la trayectoria de Throbbing Gristle es narrada paralelamente a su faceta como modelo en la industria del sexo en que aparece tanto en previsibles orgías como en instantáneas de ama de casa frustrada o como striper en clubs y pubs, coincidiendo con todo ello su aparición como actriz en una película del director "underground" Steve Dwoskin. Todas estas experiencias trascienden en T.G. simultaneadas con técnicas de propaganda, control, patologías o de sonido como arma anuladora.
Sin duda el aspecto más controvertido del libro es sus relatos de fricción personal con Genesis llegando incluso a mencionar agresiones verbales incluso físicas que le llevaron como bien es sabido a su ruptura tras su relación ya afianzada con Chis Carter con quien además compartía su nulo interés en participar en ningún movimiento o culto de "chaos magyck" derivando a su futura trayectoria como Chris and Cosey. Teniendo en cuenta estos antecedentes no deja de ser sorprendente su reunión en 2004 que Cosey evoca con cariño pero también con la frustración de nuevos roces del grupo con Genesis quien acabó demandándolos tras la edición sin su consentimiento del disco Desertshore, una reinterpretación del disco de Nico.
Conocí brevemente en 1983 a Cosey Fanni Tutti en una presentación como C.T.I. en el Diorama londinense junto a Dome y Metamorphosis, su aspecto recordaba a la portada del 20 Jazz Funk Greats y contrastaba enormemente del look paramilitar de la segunda oleada de música industrial inglesa. Con gran cordialidad me avanzó lo que iba a ser su primer trabajo en solitario "Time to tell" una cassette publicada junto al fanzine Flowmotion basado en una lectura que hizo de su trabajo durante los pasados intensos y productivos diez años como músico, artista y modelo un año antes el Leeds College of Art, lo que constituye un primer antecedente a su libro editado.
Genesis P-Orridge, Cosey Fanni Tutti y su perro Tremble, Hull 1972
La ciudad de Hull a través de un fotograma del film Travelling for a living
Cosey en una performance de COUM Transmissions en Milán, 1976
Momentos felices de Throbbing Gristle
Chris and Cosey
La Tutti box diseñada por Chris Carter
domingo, 28 de enero de 2018
El delirio visionario de Unica Zürn
Una visita a la exposición que hoy acaba en el Museo Picasso de Málaga "Somos plenamente libres, las mujeres artistas y el surrealismo" nos ha permitido percibir entre otras cosas que las mujeres posiblemente llegaron más lejos que los hombres en las proclamas de ese movimiento especialmente en la anatomía del inconsciente. Sin embargo tuvieron que pasar años para que su obra fuera documentada y reconocida mas allá de su rol de musas y amantes, vidas intensas de larga exploración, algunas como Dorothea Tanning o Leonora Carrington llegaron alrededor de los cien años otras por el contrario cortadas por el suicidio marcadas en gran parte por sus tortuosas y extremas relaciones con sus parejas como es el caso de Kay Sage con Yves Tanguy o Unica Zürn con Hans Bellmer.
En efecto la vida de la alemana Unica Zürn vendría marcada por su mudanza a París en 1953 tras concocer a Hans Bellmer. Su fantasioso mundo encontró en las técnicas surrealistas del automatismo un vehículo perfecto para sus anagramas acompañadas de dibujos con microorganismos que maravillaron a escritores locales como Henri Michaux o Michel Leiris, muchas de estas obras tienen relación con una psicosis profunda pero también de ensoñamiento profundo como dice ella "La mayor parte de mi vida, me la he pasado durmiendo; el resto esperando un milagro, meditando sobre lo inaccesible".
La obra literaria de Unica Zurn durante muchos años solo había sido editada en Francia hasta que la editorial Siruela comenzó a rescatarla en sucesivas ediciones. En El Trapecio del Destino encontramos este cuento Sueño en Septiembre sobre un ensismamiento musical:
La luz plateaba las tenues gasas de bruma que ondulaban sobre el llano. Sones cristalinos llegaban y se iban con el viento. Yo no sabía si caminaba hacia ellos o si venían del firmamento. Por la cima de la loma asomaba el tejado plano de un granero. Al principio, parecía pegado al suelo. Luego al acercarme, fue elevándose y debajo del tejado surgió una construcción de madera blanca y nueva. Había en el interior largas hileras de bancos en los que se hallaba sentada una multitud inmóvil y ensimismada. Delante, de pie, formando un semicírculo, había siete músicos. Figuras esbeltas, singulares, de las que no hubiera sabido uno decir si eran hombres o mujeres, o si pertenecían a un sexo nuevo que combinaba uno y otro a la perfección.
Vestían amplias túnicas, ceñidas a las caderas con cinturones de un tejido desconocido que continuamente cambiaba de color y textura. Como obedeciendo a un pensamiento o un movimiento de los músicos, su indumentaria se trocaba en mera luz tornasolada, con adornos que aparecían y desparecían o cambiaban de forma con rapidez.
Yo, asombrado, trataba de descubrir el secreto de aquellos ropajes, hasta que advertí que sus variaciones coincidían con los cambios de los motivos y los tiempos de la música. Ésta salía de unos instrumentos que yo desconocía. Espirales cristalinas que giraban resolviéndose las unas con las otras, con esferas que subía y bajaban en su interior. Altos bastidores transparentes que tensaban hilos de cristal por los que se deslizaban formas romboides. Los músicos tocaban sin apenas moverse. Incluso parecía que aquellos instrumentos sonaban solos y que los músicos hacían las veces de enérgicos directores. Cuando enmudecieron, se hizo un largo silencio. Luego los oyentes se pusieron en pie y se inclinaron. También los desconocidos hicieron varias reverencias. Este mudo homenaje recíproco continuó durante un tiempo. Entonces los Siete abandonaron el granero. Cuando pasaban por mi lado, me incliné hacia adelante para observarlos. Recibí una mirada de reproche de unos ojos grandes y severos y, al momento, unos velos pequeños y tupidos cubrieron sus rostros. A varios pasos del granero ondeaba una gran telaraña extendida sobre el suelo. Los músicos se colgaron de ella como mariposas. Con un sonoro zumbido de insecto gigante, la red se elevó y desapareció en el espacio".
UnicaZürn- Breathe the snake 1 del lp Transpandorem publicado por Touch en 2017. UnicaZürn es un duo compuesto por el ex-Coil Stephen Thrower y por Dave Knight colaborador de Danielle Dax.
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jueves, 18 de enero de 2018
Los dinamiteros, el prodigioso encuentro de Juan García Atienza y Piero Umiliani
El reciente pase televisivo de Los Dinamiteros ha permitido disfrutar de este film de 1963, entrañable pero también mordaz como poco teniendo en cuenta la trama de unos ancianos en hacer volar y apoderarse de la caja fuerte del organismo oficial de donde obtienen unas míseras ayudas tras agotadores trámites burocráticos. Protagonizada magistralmente por Pepe Isbert, la mejicana Sara García y el italiano Carlo Pisacane esta coproducción hispano italiana fue dirigida por Juan García Atienza en lo que constituye su único film rodado pese a sus estudios en la prestigiosa Escuela de Cinematografía ampliados en La Sorbona. Su trayectoria cambiaría en 1971 cuando documentándose para una serie televisiva comenzó a sondear la España oculta, (algo parecido a lo que le ocurrió en esa misma época al director y estudioso esotérico Luciano Barriatúa), empezando a escribir numerosos libros sobre el tema como la Guía de la España Mágica que fueron precedidos por una inclusión en el mundo de la ciencia ficción con títulos como La máquina de matar o Los viajeros de las gafas azules ambas publicadas por Edhasa.
Otros dos elementos maravillosos del film son los reveladores claroscuros de Juan Mariné, un talentoso director de fotografía que fue tentado incluso por el cine norteamericano lo que le permitió dar unas clases en la Universidad de UCLA mientras estaba alojado en casa de Orson Welles. Para terminar la película Juan García Atieenza se permite el lujo de contar nada menos que con Piero Umiliani como autor de la banda sonora, todo un artífice de llevar el jazz a Cinecitta con intérpretes como Chet Baker o Gato Barbieri, posteriormente alternaría modernísimas composiciones alternando el easy listening con música electrónica siendo uno de los primeros compositores que en Italia compuso con sintetizadores Moog.
Instantáneas del film
Discos de Piero Ulimiani
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