lunes, 14 de febrero de 2022

Lo salvaje, lo bello y lo maldito - Sensational Alex Harvey Band, Heavy Metal Kids, Doctor of Madness, Ultravox



                                                                          Alex Harvey interpretando Framed

The wilde, the beatiful and the damned /we read the latest venereal journals/ Flicked through some catalog of fear/ You tore some more pages/ Then we engineered a wild reunion.

Encontrando letras como esta y otras en el primer disco de Ultravox aparecido en 1977 sorprende que el grupo no encajara de manera clara en la primera oleada punk inglesa, como tampoco lo hiciera en las listas comerciales, el sustrato aún permanente de su anterior formación Tiger Lily con temas más pausados y presencia de violín parecen pesar más que temas tan anfetamínicos como Young Savage. Todos los nombres que barajaron antes de bautizarse como Ultravox: Fire of London, The Damned, The Zips o London Soundtrack subyacen en el disco, desde su portada hasta las letras de las canciones algunas escritas años antes en el periodo de Tiger Lily como es el caso de The Wilde, The Beatiful and the Damned. Es en ese tiempo cuando telonean a Heavy Metal Boys, banda cuyo nombre procede del libro Nova Express de William Burrouhgs a quien se le oye recitar pasajes del libro antes de su actuación. Las letras  en ocasiones de ultraviolencia de su cantante Gary Holton no difieren mucho de las de John Foxx como en el caso de Chelsea Kids: Theese boys don´t play with toys/ But they sure make a lotta noise/ They play around with each others lives/ Cut throats with Ibiza Knives/ Wide eyed sniffin' boys sniffin'.

Entre las audiencias de estos conciertos se podrían encontrar futuros representantes del punk, pero quizás la figura que les dejó un mayor poso a varios de ellos sería Alex Harvey a través de su grupo The Sensational Alex Harvey Band alabados por gente como John Lydon en especial por su tema The Faith Healer con esa peculiar introducción electrónica, David Thomas en lo primeros días de Pere Ubu o Nick Cave quien antes de formar The Boys Next Door contó con una formación que versionaban muchos de sus temas. La banda escocesa practicaba una mezcla de rock urbano entremezclado con toques cabareteros y vodevilescos con fondos de paredes de graffitis, una agresividad filtrada a través de comics o teatro callejero potenciado por la experiencia anterior de su cantante como actor en Hair (lo mismo ocurrió con Gary Holton) o los maquillajes y ropa de mimos de su guitarrista Zal Cleminson cuya anterior banda de rock progresivo Tear Gas cuenta en su disco con una afilada portada  bastante alejada de los patrones del género. Añadir como curiosidad que Alex Harvey fue nombrado maestro masón en 1955 y que afrontó diferentes trabajos como tallador de lápidas antes de iniciarse en el mundo del rock.

Para Dennis Leigh cantante de Tiger Lily, antes de adquirir el seudónimo de John Foxx en Ultravox, ensayar en una fábrica de reparación de maniquíes sería de lo más excitante, se le puede ver rodeado de ellos en varias fotos de la época como también a Gary Holton o Alex Harvey en muchas de sus actuaciones.  Reminiscencias del Korowa Milk Bar como los personajes de Clockwork Orange, disfrutando como canta Leigh del "perfume de la consternación absoluta", ir de pandilla y escuchar música clásica  antes de pavonearse en la Chelsea Drug Store proclamaba Holton o como declara Richard Strange líder de Doctor of Madness otra formación afín en lugar y tiempo: "cantar sobre la psicosis urbana, sistemas de control, paranoia, drogas; todo con ese subtexto burrouhgsiano de una sociedad distópica disfuncional donde todo está al borde del colapso". Inquietantes propuestas y vivencias demasiado extremas para el potencial público de un glam ya tardío de la época y demasiado tempranas para el devenir punk.

Mi acercamiento a estas bandas fue de total arrebato con el primer disco de Ultravox, quienes me sugerían una pulsión urbana de moderna decadencia cercana a La Düsseldorf, curiosidad por Alex Harvey tras ver un extenso reportaje y portada en Popular 1 como poco antes me había pasado con Split Enz. Dos años antes, en plena adolescencia, de Heavy Metal Kids recuerdo los carteles anunciando su concierto en el Teatre L'Aliança del Poble Nou en 1974.

                                               

                                                                Alex Harvey y su banda



                                 Dennis Leigh / John Foxx en su local de ensayo Doll Factory






                                                     Tres fotos de Heavy Metal Kids

                                         Richard Strange al frente de Doctor of Madness




                                               Alex DeLarge visitando Chelsea Drug Store

Cartel del concierto de Heavy Metal Kids en el Teatre L'Aliança del Poble Nou en 1974


 



 

miércoles, 2 de febrero de 2022

Javier Hernando -Tiempo eterizado


    Composición y cuadro por Azucena de Yngunza


Pese al elemento personal que significa llevar un blog, no me gusta protagonizarlo, pero como parece que si no estás en redes no existes aprovecho  este espacio para anunciar una recopilación. A la espera de que dos grabaciones por los que estoy altamente ilusionado vean la luz durante este año he decido agrupar en mi cobijo Urafonia vía Bandcamp varios temas que han sido publicados los pasados dos años en diferentes ediciones digitales en esa plataforma por sellos como WD Records, Novak, República Ibérica Ruidista o Mute Sound, todas ellas han servido en este tiempo pandémico entre muchas cosas para fortalecer vínculos entre una comunidad de creación musical que estimula y crea una hiperdosis de vida para neutralizar momentos de apatía y fatalismo. 

Tiempo eterizado reúne temas que responden a propuestas de aislamiento, pérdidas y en su corte final tensoactividad escapatoria. En los primeros días de confinamiento acudo al libro de Xavier de Maistre Viaje alrededor de mi habitación, en el su autor apunta que todas las desgracias del hombre se derivan por el hecho de no saber ser capaz de estar tranquilamente sentado y solo en una habitación; los instantes y los siglos, literatura y música de la quietud, representación acústica del espacio, lo invisible como energía vibratoria. El sonido ocupando el vacío de Víctor Nubla cuyo centro místico del universo era ocupado por la habitación 207 del Hostal La Gambina de Colera, allí o en un viejo hotel en la playa de Empúries reanuda sus captaciones de onda corta. Como decía Gómez de la Serna bajo la audición de radio nos sentimos todos dentro del mismo lago de aire, un inmenso lago de éter en que las piedras musicales han levantado círculos concéntricos. Cartografías compartidas de paisajes sonoros, evasión mental y aislacionismo físico, auto hipnosis, autorretrato de finitud.



jueves, 20 de enero de 2022

Disaster Control, la patrulla nuclear Chrome Dome y los ye yes radioactivos de Palomares



                                                                       

Esta semana se han cumplido 56 años del incidente de las cuatro bombas termonucleares que cayeron en el pueblo almeriense de Palomares tras la colisión de un bombardero y un avión cisterna norteamericano pertenecientes a la patrulla nuclear Chrome Dome. De verdadero milagro habría que calificar el hecho de que las bombas detonaron sin provocar explosión nuclear pese a que aún hoy en día se han encontrado restos de radioactividad en animales. Todo el mundo recuerda el famoso baño de Fraga junto al embajador norteamericano queriendo transmitir un mensaje de normalidad para el turismo y para la imagen exterior del ejército norteamericano que pese al incidente seguían cruzando el estrecho hacia la base de Rota con submarinos cargados de armamento nuclear Polaris. Dos años después el apartar la vista a este tipo de maniobras se acabó oficialmente con el incidente  protagonizado de nuevo por un avión B 52 y cuatro bombas nucleares estrellándose en la base aérea de Thule en Groenlandia.

En aquellos días en el pueblo de Cuevas de Almanzora colindante con Palomares el grupo local Cartum Group (ver foto arriba) ensayaba su repertorio con versiones de Beatles, Rolling Stones o los Brincos con que amenizaban a los asistentes de conciertos especialmente en la zona sudeste del país quienes se quedaron contagiados con la Bomba ye ye, versión de La Chica Ye Ye transformada jugosamente  en su letra: "No te quieres enterar que la bomba va a explotar. Vendrás a pedirme y a rogarme que te lleve a mi coche a Palomares, pero no te llevaré porque me contagiaré, porque tú no haces caso ni temes a la radioactividad". En un reportaje de Televisión Española de la época que se puede ver al final de esta entrada aparecían unos niños cantando el tema, pero este socarrón regocijo no gustó a las autoridades y fue suprimido posteriormente. El grupo apareció también en la BBC e incluso en un canal norteamericano que vino a rodar un reportaje en la zona.

Sorprendentemente a nivel internacional un hecho tan preocupante tuvo también una derivada pop como la película inglesa Finders Keepers en la que Cliff Richard y The Shadows van a un pueblo español para un concierto en que apenas hay público  a causa de una bomba que ha caído poco antes o The Day the Fish Came Out en que la acción transcurre en una isla turística griega pero en sus primeros minutos de metraje se anuncia que está basada en los hechos de Palomares. La cinta contiene momentos de absoluta locura  con música de Mikis Theodorakis como el tema Jet con una multitud bailando exacerbada, una coreografía que bien podría completar The B'52s, no el bombardero sino al grupo de Athens. A todo ello no hay que olvidar que pese a los pocos meses que habían pasado de la caída de las bombas en 1966, Richard Lester eligió Almería para rodar una película no menos disparatada que la anterior como era How I  won the war, al lugar se desplazó John Lennon quien durante las pausas del rodaje comenzó a componer Strawberry Fields Forever, allí nos dice que nada es real y que no hay nada de que preocuparse, una ensoñación que contrasta con el sobresalto que vivió la costa almeriense a principios de ese mismo año.

                                                                   Fuente: Datadista

Imágen del disco experimental del artista y editor Pedro G. Romero Bomba del Tiempo (1990)


Portada del disco If the Bomb Falls, mensajes a la población en caso de caída de bombas nucleares

   Cliff Richard&The Shadows en una villa andaluza de la película Finders Keepers

 
                                                   John Lennon en la playa de Carboneras

                                              Discoteca Apocalipsis en Roquetas de Mar


                                  Cartel y banda sonora del film The Day The Fish Came Out



lunes, 10 de enero de 2022

Alvin Lucier, exploración y resonancias en los límites de la audición



"Estoy sentado en una habitación diferente a la que estás ahora. Estoy grabando el sonido de mi voz hablante y lo voy a reproducir en una habitación una y otra vez hasta que las frecuencias de resonancia de la habitación se refuercen de modo que se destruya cualquier apariencia de mi habla, con quizás la excepción del ritmo. Lo que escuchará entonces, son las frecuencias de la resonancia naturales de la habitación articuladas por el habla. Considero esta actividad no tanto como una demostración de un hecho físico, sino más como una forma de suavizar cualquier irregularidad que pueda tener mi habla".

El texto anterior pertenece al disco I am sitting in a room de Alvin Lucier, muchos la conocerán, pero para los que no apuntar que el texto es repetido por el propio autor sucesivamente grabado y regrabado acentuado por la resonancia de la sala hasta que al final su audición se hace mutante e ininteligible. La grabación original fue grabada en los Brandeis Electro Acoustic Studios en 1969 y en su lanzamiento en disco en 1981 alcanzaba los 45 minutos de duración habitual, posteriormente ha tenido diferentes versiones y el pasado año para celebrar el noventa cumpleaños del autor varios colegas hicieron una maratón sobre ella que alcanzó las 27 horas, un sentido homenaje que cobró un significado especial teniendo en cuenta que Alvin Lucier moriría pocos meses después.

Tengo un recuerdo muy especial de Alvin Lucier a través de un concierto que asistí de él en la serie Música en la Upper Gallery de Londres en 1983, su primera pieza Music for Pure Waves, Bass Drums and Acoustic Pendulums podía recordar su obra Music for solo performer en que sus ondas cerebrales provocaban la activación de instrumentos de percusión, recordaba más el vídeo de una de sus representaciones que la propia pieza en sí pero ahora tenía la oportunidad de verlo en directo, aunque en esta ocasión las mazas de los bombos de batería no eran accionadas por su cerebro si no por medios electrónicos; el efecto era altamente hipnótico como también lo eran las siguientes piezas: Sferics basadas en emisiones de radiofrecuencia en la ionosfera recogidas por antenas y amplificadas posteriormente para su escucha que en este caso disfrutábamos en completa oscuridad y Reflections of Sounds from the Wall en que una especie de monolito deflector equipado por una base de cuatro pies se movía lentamente en forma de zig zag por la sala rebotando las ondas de sonido que emitían un altavoz colocado en el otro extremo de la sala. Al final los asistentes nos miramos entre sí con caras de asombro casi alucinadas, entre ellos varios miembros de la escena de improvisación noise londinense poco después recalaron en la formación Morphogenesis.

Durante muchos años he pensado que este concierto era de los mejores que había  presenciado en mi vida, un entusiasmo que posteriormente ví que era superado por el escritor y periodista musical Paul Morley en su libro Words and Music en cuya primera página nos relata como I am sitting in a room es su tema favorito de todos los tiempos junto a Can't get out of my head de Kylie Minogue, dos ensoñaciones acerca el habla y el canto que sirven de matriz a un amplio recorrido de las colisiones y eslabones perdidos que han habido en la historia entre las músicas de vanguardia y el pop. A este respecto Alvin Lucier reconocía en una entrevista que le hubiera gustado más relacionarse con algunas propuestas del rock de los sesenta, algo bastante inusual en la escena academicista europea asidua a encuentros como el de Darmstadt donde él y otros compositores norteamericanos como John Cage o David Tudor asistían aportando una mayor frescura y en todo caso un mayor interés en la percepción que en la conceptualización. A todo ello habría que añadir el especial interés en la exploración de la amplificación que bien podía haber alcanzado elementos de simbiosis con el feedback instrumental del rock. En todo caso al final si que hizo alguna colaboración en este ámbito como con el grupo Yo la Tengo o "Nothing is real" una adaptación del tema Strawberry Fields Forever de The Beatles en que una taza de té reverbera unas bellísimas notas grabadas previamente al piano.


                                                     Alvin Lucier en los Brandeis Studios


El colectivo de música Sonic Arts Union con Gordon Mumma, David Behrman, Robert Ashely y Alvin Lucier.


Programa del concierto  de Alvier Lucier en la Upper Gallery de Londres, 11 Septiembre de 1983






North American Time Capsule 1967, uno de los primeros trabajos de voz alterada por un vocoder

viernes, 31 de diciembre de 2021

Les Paul y David Bowie, conjunción de Luna y Marte en el último día del año


                                         


El último día de este año viene acompañado por la conjunción de Luna y Marte. Nada mejor que acompañar este tránsito celeste con evocaciones de David Bowie (Life on Mars?) y Les Paul (How high the moon) de cuya invención de guitarra The Spiders of Mars nunca quisieron desprenderse para, como dice la letra de Life on Mars, sugerir extraños shows en salones de baile con pantallas plateadas.

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sábado, 18 de diciembre de 2021

THX 7121, electrónica alfanumérica de escape




En la recta final de este año el sello Novak tras un año de lo más prolífico lanza un proyecto  THX 7121 concebido por su director Luciano Álvarez y basado en el aniversario de los cincuenta años del primer film de George Lucas THX 1138, una cinta de culto que aborda una distopía que como en toda amanaza global o nuclear deriva en un mundo subterráneo en que una comunidad hipertecnológica está sometida a diferentes inhibidores de control en la que su protagonista THX protagoniza una huida para escapar de un posible coma inducido.  Tras encontrar en internet un dinámico y fiel montaje reducido del film de catorce minutos Luciano propuso acompañarlo con un acompañamiento sonoro, una selección que finalmente a corrido a cargo de cuatro músicos nacidos en décadas diferentes: Refectori, Ó Paradis, Fermín Durán y yo mismo que sería el más longevo. He de decir que al principio dudé mucho de aceptar la invitación pues estoy bastante sensibilizado al hecho de que no me gusta que la gente sustituya bandas sonoras a películas que ya las tienen, algo que ha ocurrido mucho los últimos años con incluso excelentes composiciones originales como es el caso de esta cuyos responsables eran Lalo Schifrin y nada menos que Walter Murch el destacado diseñador de sonido de películas como La Conversación que en esta cinta intentó de reflejar una posible sonoridad digital, todo un reto de algo que por entonces no existía. Sin embargo, fui convencido de que se trataba no de suplantar la banda sonora original sino este montaje que en gran parte tiene una entidad propia.

Siempre me ha llamado la atención como para mucha gente la música electrónica va de la mano de ambientes de ciencia ficción, es cierto que por ejemplo en la época en que se rodó THX 1138 otros filmes como Clockwork Orange, Andromeda Stein o Phase IV tenían destacados soundtracks con música o tratamientos de instrumentación electrónica pero en mi caso pese a gustarme mucho el género no creo que esté muy presente en las composiciones. De hecho del film de Lucas no me ha motivado tanto su clara anticipación a los mundos distópicos actuales sino los recursos y ambientación localizados en el área de San Francisco que en aquellos momentos del rodaje de la película (1969-1971) contaban con estructuras ciertamente futuristas como el metro Bart (Bay Area Rapid Transit) o el Main Country Civic Center construido por Frank Lloyd Wright. Otro elemento a destacar es el pelo rapado no solo de los protagonistas, sino de todos los figurantes difíciles de encontrar aún en el declieve del hippismo para lo que se decidió acudir a pacientes del centro de rehabilitación de drogas Synanon posteriomente apuntada como sociedad destructiva, curiosa coincidencia con las escenas de bloqueo mental de la película. Tampoco se tuvo que transformar centros de computerización ya existentes ni el ideario cibernético tan presente en la costa oeste derivado o más bien transgiversado posteriormente en una cibervigilancia a veces no muy alejada del totalitarismo tecnocrático que presenta el film.



                                                                                                                

                                                                              
                                                                           
                                                          

                                       

 
                                             

                                           
               Electronic Labyrinth THX 1138, cortometraje previo al film


    El pujante urbanismo futurista de San Francisco recogido en la prensa de 1971      

                                                     

JAVIER HERNANDO / THX 7121 (NVK127) from NØVAK on Vimeo.

lunes, 6 de diciembre de 2021

La estela sonora de The Mask of the Red Death



Desde que el compositor francés André Caplet adaptara  a principios del siglo XX el relato The Mask of The Red Death de Edgar Allan Poe han habido posteriormente varias composiciones basadas en este mismo cuento además de la ingente cantidad de otros discos inspirados en otros libros del escritor norteamericano quien creía que la música era la máxima expresión poética del mundo sobrenatural. Otro tipo de registros que también ha originado han sido un sinfín de  los discos "spoken word" en que voces profundas y resonantes como Basil Rathbone, James Mason o Vicent Price eran activadas desde las agujas de zafiro de los primeros flamantes tocadiscos que amenizaban los salones de las casas americanas en la posguerra. 

En cierta manera es en esta tradición que se puede enmarcar la última edición del net label  Fortín Artesonoro dirigido por Sarah Vacher. Un año después de que en este mismo sello el artista plástico y sonoro Pedro Linde recreara la voz de Jim Morrison a través de sus Lizard King Poems, en esta ocasión afronta de la recreación de The Mask of the Red Death partiendo de una locución hecha en 2008 por Chuck Brown a la que el compositor y artista plástico jienense ha sometido a diferentes procesos con el complemento de música electrónica y electroacústica. A todo ello se ha añadido una versión de vídeo con subtítulos que permite seguir con gran realce la trama. Ambas versiones son a la vez refinadas y perturbadoras con unos fundidos y envolventes muy acordes a las estancias de este castillo donde los invitados de Próspero son amenizados por bufones, bailarines y músicos embriagados por un vino que acompaña la oscuridad y decadencia.

Poe escribió este relato en 1842 bastante angustiado por los estragos que la peste bubónica y el cólera estaban teniendo a su alrededor, los remedios como los enemas de humo de tabaco o pastillas de mercurio no estaban para nada neutralizando la creciente cantidad de víctimas lo que llevó a una gran reclusión de la población. Este hecho según los estudiosos de su obra marca The Mask of Red Death y a su vez ha querido ser vista como parábola a todas las pandemias, Covid incluida, que han surgido desde entonces, una sensación que tuvo William Burroughs del que existe una narración y muy especialmente Diamanda Galás a través de su trilogía The Mask of the Red Death en que denuncia toda la hipocresía y pasividad ante el avance del SIDA y que se pudo ver en 1989 con su memorable actuación en el Teatre L'Aliança del Poble Nou de Barcelona en que los espectadores de la primera fila supongo no olvidarán la proximidad del cuchillo que ella esgrimía sobre sus cabezas. Su voz hacia la invisibilidad del sufrimiento le ha llevado en plena pandemia a la instalación sonora Broken Gargoyles presentada en unas ruinas de Hannover iluminadas de rojo escarlata que sirvieron como cuarentena a quienes parecieron la peste negra y la lepra en la Edad Media.





E.A. Poe en las voces de Marianne Faithfull, Iggy Pop, Gavin Friday, Deborah Harry y Diamanda Galás





Pedro Linde - The Mask of the Red Death. Fortín artesonoro, 2021.