jueves, 16 de noviembre de 2023
jueves, 2 de noviembre de 2023
Obsolescencia altermoderna. Ben Roberts rebobinado
La pasada edición del Festival Lem no puedo empezar mejor con un concierto en L'Auditori del Museu de la Música a cargo de Nuno Rebelo y Ben Roberts, un británico residente en Madrid desde hace ya bastantes años, al que le seguía la pista de una manera algo fugaz a través de actividades que organizaba el Grupo de Resistencia Sonora de Madrid. Me atraían sus fotos en que aparecía rodeado de añejos tocadiscos y todo tipo de soportes obsoletos como bobinas de magnetófono, minicassettes o cartuchos de 8 pistas que recordaba los almacenajes de objet trouvé de otro Ben, el artista Fluxus Ben Vautier. Todo este material pudimos verlo maniobrar y recuperar en su concierto bajo forma de hipnóticos bucles sonoros y desconcertantes voces provenientes de sus hallazgos que nos transmite con devoción. Para completar su intervención nada mejor que visitar en el mismo museo su exposición Un Espacio por un Tiempo con todo ese material que comenzó a reunir dese los años ochenta y que dio lugar a su Found Tape Archive, allí podemos ver los formatos físicos donde se encuentran esas voces en formas de cassettes con grabaciones familiares, mensajes dictados o las genuinas recopilaciones de lo que hoy llamaríamos playlists, detritus sónicos que sin embargo aguantan mejor de lo esperado. Decir que toda esta arqueología efímera se complementa de maravilla en el mismo espacio con otra muestra titulada Escuchar con las Manos, soportes obsoletos, mensajes efímeros.
Las temáticas que Ben Roberts enuncia en sus obras son: "obsolescencia y los efectos más allá de lo electrónico en la memoria y el recuerdo, procesos de degeneración audiovisuales (iniciados y preexistentes), surrealismo didáctico, seudo-antropología, arqueología electrónica altermoderna". Todo este rastreo conduce a una materialidad decrépita, una gran intimidad en muchos de sus orígenes que provoca cuando uno acude a lugares como el Rastro madrileño o el Els Encants de Barcelona que mucho de ese material nos lleve a un cierto romanticismo, pero tampoco hay que olvidar su frecuente origen trágico ocasionado por la falta de recursos del propietario o su propia muerte como ocurrió con todas las pertenencias de esa excéntrica familia que eran los Modlin aparecidas en un container de la Calle del Pez. Por diferentes motivos aunque altamente significativo es gran parte de los archivos sonoros de Zeleste encontrados en un container después de que se abandonara su enclave original. También recuerdo el hallazgo que tuvo Raül G. Pratginestós (DJ Zero) de varios cassettes de la escena experimental española entre los saldos de un puesto de Els Encants, algo inaudito habida cuenta de la alta cotización que ya tenían. En relación con esta escena en el instagram de Ben Roberts aparece una foto de cintas de cassette que contienen los nombres de varios de sus representantes pegados con tiras de dymo en su carcasa; pertenece a la recreación que él hizo en la exposición Escuchar con los ojos/Arte sonoro en España de la colección C1 Utiliza El Auto Reverse publicado en el sello Grand Mal Edicions de Anton Ignorant.
Gran parte de sus grabaciones con el nombre de EclectikTronik harán las delicias de cualquier seguidor de Philip Jeck, ambos han excavado con paciencia e ilusión en insospechados montones de material de músicas olvidadas. Estas se han publicado en ediciones personificadas y limitadas de cassette, un formato que casi se aniquiló en los noventa ante formatos como el DAT que paradójicamente hoy yacen abandonados en cajas que quien sabe donde aparecerán algún día, seguramente junto a otros objetos de desperdicio digital al igual que ocurrió con otros novedosos dispositivos de cinta y otros utensilios que se nos venden como indestructibles.
Dos de sus trabajos en cassette
jueves, 19 de octubre de 2023
Philip Lamantia. Las máquinas solares registran los cultos sonidos de los poetas
De singular relevancia se puede considerar la aparición hace unos meses de una selección de poemas en dos volúmenes del poeta norteamericano Philip Lamantia a cargo de Varasek Ediciones. Salvo en la Antología de la Beat Generation que apareció en España en 1970 no había ninguna traducción de su obra que para esta ocasión ha contado con Vicenç Quera, responsable también de su selección, quien presentó el libro en la madrileña librería Enclave junto a dos miembros del Grupo Surrealista de Madrid. Esta última presencia da idea que la fragancia literaria de su autor está en gran sintonía con esa corriente artística que desde muy joven rastreaba en publicaciones como la revista View. Este mundo onírico vino precedido por lo que el llamaba "fantasías del misterio", algo que le transmitían medios como las películas o la radio sobre lo que posteriormente escribió en su ensayo Radio Voices: A Child's Bed of Sirens.
La música sería otra de sus grandes pasiones desde que Paul Bowles le introdujera al jazz moderno y el bebop coincidiendo con toda la comunidad beatnik que como en el caso de Jack Kerouac consideraba a este "el sonido de la noche"o en el caso de William Burroughs "pura cocaína metálica". Jazz, misticismo y marihuana era un camino hacia el éxtasis asentados en lugares con un halo de tinieblas y marginalidad, como se puede apreciar en su poema Luz Hipodérmica:
Como ocurrió a otros representantes de la generación beat, la zona internacional de Tánger sería un punto de deriva y encuentro que se simultaneaba con viajes a Europa, en especial París, donde Lawrence Ferlinghetti le ofrece la posibilidad de publicar en City Lights, algo que se concretaría en su posterior residencia en España hacia mitad de los sesenta en la localidad de Nerja tras una estancia más breve en Segovia. Mis ancestros en ese lugar me animan a plasmar uno de sus versos escritos allí:
Por último, me gustaría destacar que en su regreso a San Francisco en los años 70 el se interesó por toda la vigorosa vorágine punk del lugar, en gran medida guiado por V. Vale editor por entonces de Search&Destroy y posteriormente RE/Search quien trabajaba en la tienda y editorial City Lights junto a Nancy Joyce Peters esposa del escritor. Allí también podía encontrarse en sitios como el club Mabuhay Gardens a un antiguo colaborador como Bruce Conner filmando o fotografiando ese ambiente en cierta manera transmutado en su marginalidad en el tiempo a la de lugares como el night club Black Hawk, lugar de encuentro para todos los incondicionales del jazz más serpenteante de los años cincuenta.
Ejemplares de las revistas View y VVV con contenidos surrealistas

viernes, 6 de octubre de 2023
Toronto's Subterranean Modern. Bunny & The Lakers
Sorprende que en la interminable tendencia de los últimos años a recuperar material antiguo de formaciones a cual más obscura y subterránea no se haya recuperado el único disco que la formación canadiense Bunny & The Lakers editó en 1979 con el título de Numbers. Conocí la existencia de este disco a través de la entrevista que Jean Pierre Turmel de Sordide Sentimental concedió para el libro Industrial Culture Handbook. En ella, al final hace un listado de favoritas oscuras formaciones a partir de 1976 encabezadas por esta formación y el single Raw War, un trabajo conjunto de los agitadores artísticos Amerigo Marras y Bruce Eves con el grupo punk The Diodes también registrado en Toronto. Tuve que esperar bastantes años para poder oír en internet ambos discos y de paso comprobar su altísima cotización.
Bunny and the Lakers estaba liderado por su teclista Peter Morgan en cuyos contactos precedentes al disco podemos encontrar a Jeff Plewman más conocido como Nash the Slash y el artista visual Vincent Tangredi. Una de las dos voces femeninas corresponde a G.B Jones (futura integrante del grupo Fifth Column, editora de publicaciones "queercore" y cineasta) y en ella se pueden encontrar rastros de las canciones populares canadienses que cantaba de pequeña, estas arropadas por vetustas cajas de ritmo y unos teclados melódicos paro también brumosos le llevan al oyente a visitar night clubs terminales como los que aparecen en el Vileness Fats de los Residents o el que irradia a Lady in the Radiator cantando In Heaven en Eraserhead; cuando añaden instrumentación rock irremediablemente te viene Faust a la cabeza. La realidad es que solo actuaron en una ocasión y su existencia fue efímera. La debilidad de Sordide Sentimental por ellos igual les podía haber recalado en ese sello de culto e incluso la línea del disco estaba en total sintonía con el sello Ata Tak de Der Plan, cuyo primer disco Geri Reig publicado ese mismo año, tiene muchos paralelismos, también en la relación de sus entornos de punk y arte de vanguardia como El CEAC de Toronto repleto esos años de acciones de lo más transgresoras.
lunes, 28 de agosto de 2023
Javier Hernando - Dómina Esteléctrica (Geometrik /Munster Records). Hipnagógica escucha de siniestra resonancia
Acaba de salir mi disco Dómina Esteléctrica en una edición conjunta de Geometrik y Munster Records. Al posible oyente le propongo un viaje de sonido oscilante hacia una zona astral y errática inducida por una mujer metamórfica que avanza luminiscente hacia una habitación oscura que pronto abandonaremos. Sus repentinos susurros de convulsión placentera entre erótica y sombría se entremezclan con el vibrato de sintetizadores y una máquina reverberante. Inducido por la lectura de Lunar Baedeker de la escritora y artista surrealista Mina Loy, este inframundo hipnagógico lo podría añadir a otros ya anteriormente revelados como María Casares bajo el espectro radiofónico de Orphée, la envoltura litocrónica de la mujer en el Espíritu de la Noche de Remedios Varo o la mujer danzando los sonidos cinéticos de Thanatopsis, el corto de Ed Emshwiller.
Criaturas nocturnas con envolventes de ectoplasmas y movimientos de femme fatale contoneándose bajo el misterio y la desorientación de formas de ondas mientras atravesamos perplejos avenidas delirantes hacia ocultos puntos de fuga. Parafraseando a David Toop una "mediumnidad de siniestra resonancia" alternada con evocadoras y expresivas construcciones sintéticas de inusitado impacto emocional.
Mina Loy, inductora de Dómina Esteléctricamartes, 15 de agosto de 2023
Nancy Sinatra&Lee Hazlewood, espuelas plateadas y mañanas aterciopeladas
miércoles, 26 de julio de 2023
Future is calling. Silberland - Vol 2 The Driving Side of Kosmische Musik 1974-1984
Bienvenido a Silberland, donde las calles están pavimentadas con luces estroboscópicas. Hogar de luces de neón, líneas rectas y caminos abiertos, esta fantasía futurista se fundó por primera vez a mediados de los 70, cuando la clase creativa de Alemania eligió la terapia musical para satisfacer su alucinación compartida de una nueva Europa.
Con este texto, el sello alemán Bureau B nos presenta uno de sus últimos lanzamientos la recopilación Silberland The Driving Side of Kosmische Musik 1974-1984, un escaparate ideal para introducirse en su extenso catálogo con muchos discos inéditos o reeditados especialmente del sello Sky Records también radicados en Hamburgo. No sé si conscientemente o no el título puede remitir al tema Silberland que Wolfgang Riechmann incluyó en su disco de 1978 Wunderbar, una mezcla de música planeadora más lúdica que la ceremonial berlinesa y la flamante música electrónica de Düsseldorf que en esos días empezaba a ver las primeras formaciones de la Neue Deutsche Welle que cogían el relevo del kraut rock en sus últimos momentos. La ciudad latía con exultantes veladas de la vanguardia artística bajo la luminotecnia estroboscópica de la discoteca Creemcheese, el "future is calling" que entonaba Klaus Dinger en La Düsseldorf y el jovial deambular en el Mercedes B 220 de Wolfgang Flür junto a su amigo Wolfgang Riechmann quien malogradamente vería su trágico final ese mismo año cuando fue acuchillado en un bar de esa misma ciudad, un devenir digno de alguna película de Fassbinder que como otros cineastas captaron en el celuloide imágenes muy cercanas a estos entornos como pueda ser Wim Wenders resaltado por la fotografía de Robby Müller.
La línea "motorik" se ha hecho una de las señas de identidad más características de eso que se ha llamado Kraut, término que muchos de sus representantes siempre han repudiado. Itinerarios que alternan paisajes industriales y reflejos titilantes de ciudades con brumosos bosques o recónditos lugares como Wümme o Forst donde Faust o Harmonia se reunían para componer. Un rock psicodélico
que desde la improvisación evoluciona hacia una horizontalidad hipnótica y minimalista. Sus cimientos se identifican claramente en el Mother Sky de Can (1970), el Hallogallo de Neu (1972) o el Autobahn de Kraftwerk (donde el coche no solo contribuye a una evocación, sino que también constituye el propio instrumento musical) y en la reconducción de todo ello por el productor Conny Plank. Indudablemente, el ideario de la road movie norteamericana está en el retrovisor de todos estos músicos y cineastas alemanes que sin embargo, a su vez han marcado grandes influencias a posteriores lanzamientos de índole tan variada como Theme for great cities de Simple Minds, Automotivation de Cabaret Voltaire o la excelente recopilación Nightlands (ver aquí anterior entrada), por no hablar de multitud de ejemplos del llamado post rock de los noventa, década que vió un inusitado interés por muchos de los artistas incluidos esta recopilación como es el caso de Harald Grosskopf, Cluster, Conrad Schnitzler, Moebius&Plank, Faust, Thomas Dinger (La Dusseldorf) o el pseudopop mutante de Asmus Tietchens y Pyrolator. Este redescubrimiento se hizo también extensible en diferentes libros, de uno de ellos Future Days escrito por David Stubbs elijo este extracto muy ilustrativo de toda esta vibración e ideario del disco:
Al escuchar "Hallogallo", el tema que abre el álbum de debut de Neu! resulta tentador pensar que el dúo ya ha cumplido su misión. El principio "motorik" ha sido establecido de manera inmediata y para siempre. Este es el sonido del que Neu!, e incluso el krautrock en sí mismo, se han vuelto casi sinónimos para las generaciones siguientes. Podían haber hecho las valijas ahí mismo. Pero tocar sin un mandato y seguir haciéndolo guiados solo por el propio instinto y la falta de inhibición, como curiosos representantes de una nueva generación de músicos, los convertía en el sonido potencial de una nueva Alemania -moderna, abierta, en paz consigo misma-, palpitando con seguridad y optimismo lo que se avecinaba en el horizonte. No solo una nueva Alemania, sino un mundo nuevo, esperanzado, cromado, energético.
Conrad Schnitzler
Cluster, entre lo idílico y lo maquinal




























































